Tecniferio
Dios(es): Modos de Empleo
Hace no tanto tiempo como para olvidarme de ella, he estado en la exposición Dios(es): Modos de Empleo, y creo que es, salvando las distancias por ambos lados, la mejor exposición que he visto desde que fuera a la de Escher hace ya 10 meses. Pero no nos llevemos a engaños, que tampoco es la panacea, sino que más bien es un tema bastante interesante, y usan muy bien las nuevas tecnologías para enseñar/atontar al visitante. Bendito Tratado de Bolonia...
La exposición per se no deja de ser... Bueno, una exposición: recopilaciones más o menos acertadas de libros sagrados, trajes rituales, imágenes de dioses y diosecillos, y un largo etcétera de documentación objetiva (por llamarlo de alguna forma) sobre las grandes religiones del mundo, y algunas menores (o que yo creía menores). Pero si se hubieran quedado aquí, serían poco más que la Wikipedia y, para eso, me quedo en mi casa.
No, lo auténticamente reseñable de esta exposición es la interactividad parcial con lo expuesto, a modo de la bastante venida a menos Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Sólo andando un poco y toqueteando las cosas, podemos lanzar oraciones budistas haciendo girar un enorme molino en el sentido de las agujas del reloj, podemos descubrir a los líderes de las mayores sectas destructivas del mundo escondidos en una pared, podemos escuchar conversaciones a través de una cabina telefónica,y podemos participar en un concurso para elegir un menú que miembros de distintas religiones puedan compartir.
Por supuesto, todo esto funciona de forma didáctica según el espíritu con el que te lo tomes, porque sabemos bien lo que le gustan a la gente las luces de colores, y pasa lo que pasa... Y hablando de luces de colores, también las hay en distintos sabores: por un lado, tenemos grabaciones de sesiones de preguntas y respuestas con miembros de distintas creencias, en las que nos explican qué es para ellos su religión (con mayor o menor grado de acierto, y destacando la visión ultra-racionalista de la musulmana); también tenemos comparativas grabadas en vídeo de los ritos de nacimiento, iniciación, matrimonio y muerte de las grandes religiones del mundo, y no sé si sufrí más la circuncisión judía o la musulmana; probablemente esta última por su crueldad que, por mucho mensaje (machista encima) que lleve implícito, me pareció una burrada. Y ya, para terminar, una larguísima ristra de diapositivas de lugares sagrados del planeta, cuya única conclusión fue que el Bahaismo es la religión más hortera de todas las mostradas.
Pero, sin duda alguna, lo mejor de la exposición es una obrilla de teatro de 20 minutos que se repite regularmente cada día en la que 2 personas anónimas representan distintas situaciones ocasionadas por la violencia asociada a religiones. Será la magia del movimiento, el reconocimiento de que el teatro es duro, los guiños a los templarios o la maravillosa escena del monje Zen, pero creo que esto fue lo que más me gustó con muchísima diferencia, y eso que en el resto de espacios de la exposición aprendí bastantes cosas que, de otra manera, probablemente nunca hubiera sabido.
Así que ya saben, cuando les sobren un par de horas en la capital del Reino, yo les aseguro que todavía hay exposiciones decentes cuyo contenido no son felaciones ni fotos de culos, así que denles una oportunidad, porque lo que no se usa se atrofia, y luego nos quejaremos de que no hay oferta cultural. Si es que somos como niños.
Comenta sobre "Dios(es): Modos de Empleo"
Anterior |

