Tecniferio
Redes sociales
Definitivamente, nos hemos vuelto locos. He de decirles que, desde la época de Orkut, yo no daba una mierda por todo este lío de conectarse con gente a través de la Red y pensaba que iba a fracasar. Sin embargo, una vez más el Universo me quita la razón de un bofetón en la boca que me salta todos los dientes y aquí estamos, con cuentas en tantas redes sociales ya que estoy perdiendo la perspectiva a pasos agigantados.
Recuerdo de Orkut una composición poética muy bonita que me hizo llegar mi amigo CiRC y que se perdió como lágrimas en la lluvia a menos que él tenga una copia en algún sitio. Después de eso estuve años en los que mi única interacción a modo de red social fue el LJ, donde fui un power user que escribía todos los días largas parrafadas sobre las cosas que me molestaban (es decir: todo) y fui gurú y ejemplo vital de mucha gente; el país de los ciegos y tal. Más tarde salí de aquello como el que sale del caballo, rescaté todas las entradas en un XML, abrí esto pasando casi todas las entradas de allí, y aquí sigo. Son ya años, y pensé que nunca habría nada mejor. De esto último sigo siendo aún fiel creyente: no hay nada mejor que el viejo modelo de blog en el que cuentas tu vida (que es más o menos interesante) y gente de todo pelaje te encuentra a través de los diferentes motores de búsqueda y contesta a tus exabruptos con sus propias diatribas, habitualmente en forma de monólogo independiente y no de respuesta dialéctica fundamentada. Si cuentan Vds. el número de palabras polisílabas en la oración anterior, descubrirán por qué este modelo es mi preferido y no otro.
Pero llegó un punto de inflexión en mi vida y me abrí una cuenta de Facebook, donde también fui un usuario activo (mi amiga Car me decía abro el Facebook y siempre hay algo tuyo en el Muro
) hasta que me cansé. Sea por la razón que sea, no siento que los contenidos que comparto sean del interés de mucha gente y me siento pesado, de la misma forma que a mí me parecen pesados muchos de mis contactos con sus propias filias. Y después de eso también abrí cuenta en Twitter, que me hace gracia pero no termina de darme amor, y desde esta mañana tengo cuenta en ese híbrido de ambos llamado Google+. ¿Y todo esto para qué?
Pues, porque una vez más, hemos vuelto a perder la perspectiva sobre las herramientas; porque las redes sociales podrían ser una cosa maravillosa que sirviese para la formación social o intelectual siempre y cuando fuéramos capaces de compartir contenidos de valor intrínseco con gente a la que le interesasen realmente, y entonces se abriese un debate y se alcanzasen conclusiones fundamentadas. Sin embargo, las hemos convertido en cajones de sastre en los que metemos todo lo que nos interesa para que lo vean todos nuestros contactos, que la mayor parte del tiempo pasan de nuestro rollo porque no es lo mismo un amigo de copas que un compañero de la organización en la que militas que un colega del curro; y no, no me sirven realmente las listas y los círculos de las distintas aplicaciones, es el modelo el que se ha convertido en un caballo desbocado, y nuestra falta de control es lo que le alimenta (por no hablar del omnipresente ego). Y esto me hace sentir mal, probablemente ayudado por el hecho de que hoy he comido demasiado otra vez y tengo una concentración de cafeína en la sangre que podría resucitar a un muerto reciente durante un breve lapso, pero creo que no deberían ser estas las formas en las que la información fluyera, porque al final se corrompen y son todo fotos de gatitos y de pezones y llega un momento en el que a uno le explota la cabeza.
Por todo esto, el día que sea elevado al puesto de Rex Imperator, impondré con mano firme la necesidad de repensar este modelo de transmisión del conocimiento para que sea más efectivo. Quién sabe, quizá debiéramos volver a los foros temáticos y a los canales del IRC, donde no hay tanto colorín que nos distraiga ni tenemos que poner Me gusta
(que es algo que se carga el diálogo) o +1
, y donde sabemos que la comunidad presente es toda afín a la temática tratada, conocedora en mayor o menor grado de ella, y podremos aprender de los demás. Con lo que hacemos ahora sólo estamos obteniendo ruido blanco y perdiendo capacidad de concentración y abstracción.
También podríamos volver a leer libros en sitios tranquilos, claro. Ojalá volviéramos a leer libros en sitios tranquilos...
Comenta sobre "Redes sociales" [3]
Anterior |

