Tecniferio
Pobreza económica
Con motivo del Blog Action Day '08, retomo puntualmente la sección El día de... y aprovecho para hacer uso de mis escasas facultades intelectuales y mis paupérrimos conocimientos para hablar del tema de este año: la pobreza económica. Aquél que no esté interesado para nada en mis desvaríos sociopolíticos puede ir cerrando la pestaña de su navegador; al resto les conmino a rebatirme, argumentarme y ponerme en mi sitio para demostrarme que no tengo razón, que el mercado globalizado según las leyes neoliberales es la forma de seguir actuando hasta que nos demos el golpe, y que el Capitalismo es lo mejor que hay porque si hubiera algo mejor, ya lo habrían puesto
(como dice mi estimado compañero de trabajo).
La Economía es la base de todo lo social. Esto lo dijo, grosso modo, un burgués que se llamaba Karl Marx, que dedicó su vida a luchar de forma teórica contra la propia burguesía que le había dado de mamar, y a ensalzar las virtudes de una sociedad controlada por la mayoría proletaria que, tras pasar diversas fases de desarrollo, acabaría con la necesidad de la figura del Estado, del mercado globalizado, y de muchos otros males que hoy entendemos como normales pero que, en realidad, son más malos que el Demonio Antonio. Puede que todo esto a Vds. les convenza o no; puede que Vds. estén a favor o en contra de la colectivización de los medios de producción, de la revolución proletaria o de la lucha de clases, pero no pueden negar que, viviendo en el sistema económico que vivimos, la Economía dicta nuestras relaciones personales y sociales como si no hubiera Dios. Que no lo hay, pero ésa es historia para otra entrada distinta. Y si dudan de ello, lean cualquier periódico generalista de estos últimos días y comprueben esos pequeños artículos sobre aumentos de depresiones y problemas mentales causados por la dichosa crisis financiera que tenemos hasta en la sopa. ¡A la destrucción de la sociedad por la vía del Prozac es adonde nos encaminamos!
Dicen los propios y encubiertos sustentores del sistema económico que la mitad de la población mundial vive en condiciones de pobreza. Eso es mucha gente, oiga Vd.; sin ir más lejos, quiere decir que por cada Ferio que tiene medios económicos suficiente para subsistir en condiciones adecuadas de salud y comodidad (más excrecencias varias), hay otro Ferio en alguna otra parte que no come todos los días, que duerme a la intemperie, que carece de educación para poder salir del bache, y lo que es peor: que poca gente se preocupa por su situación. Supongo que ésta es la clase de personas que somos los que hemos sido educados en el Capitalismo y no hemos conocido otras cosas más que de forma tangencial: una panda de alienados borregos idealistas lo suficientemente egoístas como para seguir el camino marcado sin mirar hacia los que se quedan en la cuneta. Claro que esto es fácil cuando la mayoría de ellos viven en otro continente; esto forma parte de lo que conocemos como Estado del Bienestar
(o Cómo convertir otras zonas del planeta en graneros y vertederos). Así que, estemos de acuerdo o no con la estadística de que 1 de cada 2 personas que habitan en la Tierra viven en unas condiciones deplorables de existencia mientras yo como 5 veces al día y tengo ordenador y iPod, la cuestión es que la pobreza es un hecho real que no debería ser obviado.
¿Y qué podemos hacer?
, preguntas tú con tus ojos golosos de cordero bobalicón. Lo 1º es lo 1º, así que sigamos un poco de lógica aristotélica y analicemos algunas causas de la pobreza en el mundo, a la par que obtenemos las consecuencias y exponemos algunas soluciones que me vengan a la cabeza. Y que conste que no soy ningún experto economista ni un sociólogo ni nada por el estilo; sólo soy una persona, como cantaban Mecano al final de su primer disco. Allá vamos:
- El sitio donde yo vivo: en las economías globalizadas, la riqueza monetaria tiende a acumularse en muy pocos sitios. Puede ser la capital de su país, la ciudad más cosmopolita y molona de su área, o un valle de silicio lleno de mentes pensantes, pero la cuestión es que la población tiende a migrar desde los núcleos rurales y hacia las grandes ciudades. A priori esto no debería ser tan malo por sí mismo, pero les voy a hacer partícipes de una información que les va a alucinar: ni la leche aparece por generación espontánea dentro de los envases, ni las lechuugas crecen dentro de las ultra-contaminantes bandejas de poliestireno de los súper-mercados; ¿y han visto Vds. algún huerto urbano en algún sitio que no sea Caracas? Todo esto debería decirles algo, pero por si acaso se lo avanzo, en previsión de que sean lentos: la mayor parte de los alimentos que comemos y cagamos vienen de las zonas rurales; sin embargo, siendo la Agricultura y la Ganadería servicios básicos, la riqueza se acumula en las grandes urbes, donde la boñiga de vaca se ve sustituida por la de perro y aderezada por el vómito alcohólico de un joven en fin de semana. ¿A dónde nos lleva esto? A que un sector básico para la supervivencia de la Humanidad se esté hundiendo cada vez más por las escasas expectativas de resurgimiento poblacional, que lo vetan de crecer y expandirse suficientemente. Nunca olviden que esto va de crecer y expandirse, por favor.
Como consecuencia de todas estas cosas y de unos intermediarios aprovechados, la población que se encarga de darnos de comer pierde poder adquisitivo a marchas forzadas, y los servicios básicos que deberían estar disponibles para ellos desaparecen en busca de mercados con más posibilidades. Por suerte, determinados movimientos colectivistas y sociales están haciendo ligeros cambios en los modos de producción, en los productos usados y, muy especialmente, en los cauces de distribución, para permitir que una mayor riqueza y, por tanto, inversión, retorne al señor que le sacó a Vd. la patata del suelo. Una iniciativa de este tipo que me viene a la cabeza es BAH, al cual recomiendo que echen un ojo mientras siguen investigando sobre estos temas.
Pero demos 1 pasito más y planteémonos que el sitio donde viven algunas personas ni siquiera es apto para la Agricultura. A lo mejor están, simplemente, demasiado lejos de los lugares donde se mueve realmente la pasta, o están enclaustrados en un valle entre escarpadas montañas, o sencillamente no tienen nada con lo que traficar en el Libre Mercado.¡Pero alguien tenía que vivir allí!
, dice Vd. en un arrebato de verborrea; sí, la verdad es que siempre tiene que haber alguien que diga una tontería en el momento menos oportuno, pero no me puedo enfadar mucho teniendo en cuenta que han sido Vds. condicionados conductualmente para ser como son. Vergüenza debería darles.
Por último, un tema harto peliagudo: la escasez de agua. ¿Sabían Vds. que el agua no surge mágicamente de los grifos? Anda que, tanta tecnología, pero aún no hemos conseguido eso... ¡Asco de progreso! Pues que sepan que hay zonas del mundo con tan poca agua que el suelo se deshace en terrones, que los árboles que Ikea se ha llevado para hacer su mesa no pueden repoblarse, y que la gente muere deshidratada como si vivieran en Arrakis sin destiltraje. Y sí, sé que esto último es demagogia, pero me ayuda a ser feliz en mi ceguera. - La Sociedad: ¿es Vd. blanco o de otro color? ¿Anglosajón o extranjero? ¿Protestante o pagano? ¿Hombre o mujer? Las respuestas a estas preguntas tan idiotas y otras muchas similares pueden darle la clave por la que Vd. está inmerso en la ruina en vez de nadando en la abundancia con su Botín. Aunque el color del dinero está haciendo que cada vez importe menos el de la piel (o la coyuntura de las gónadas), aún vivimos en sociedades en las que los negros, los latinos, los orientales o cualquier etnia que no sea rosa anaranjada no es bien recibida del todo. Por supuesto, esto desemboca en la situación de la pescadilla que se muerde el rabo: al llegar a países alejados miles de kilómetros de los suyos en busca de un sitio mejor donde vivir, lo que hacemos es darles el trabajo que antes casi nadie quería, pero a menor sueldo; la consecuencia es que ellos no ganan suficiente como para llevar un tren de vida cercano al medio de cualquier occidental, y que los nativos que antes hacían ese trabajo acaben en el paro por querer seguir cobrando lo que antes o, lo que es incluso peor: más.
Por descontado, todo esto divide a la gente en distintas castas o clases en función de su poder adquisitivo, que correlaciona directamente con sus posibilidades sanitarias, sus ghettos en los extrarradios, su escaso nivel de educación formal o sus formas de ocio de las que nosotros recelamos, a veces con razón y a veces sin ella. Pero entiéndanlo, no es lo mismo un niñato rico con un loft en el centro de la capital y que no hace nada con su vida más que ganar dinero a espuertas, que un extranjero pobre y de otro color que se ve obligado a trabajar 15 horas diarias para poder hacer lo de la cama caliente en un apartamento en un pueblo de los límites de la provincia. Claro que no es lo mismo, narices, claro que no.
Las soluciones a este problema son un poco más complicadas a mi modo de entender, porque entran dentro de los terrenos de la Sociología, la Psicología Social, y otros tipos de estudios sobre cómo han de ser educadas las personas en la igualdad de condiciones y otras aberraciones. No sólo pasan los arreglos por enseñarle a la gente que todos los humanos son personas, sino que todas las personas deberían tener derecho a las mismas cosas básicas (salud, alimentación, un mínimo techo decente bajo el que cobijarse, educación...) y que esto no es compatible con un planeta en el que los recursos son limitados, pero al final siempre acaban en manos de la misma minoría. En serio, es que es aritmética básica, pero a lo mejor es su simplicidad lo que hace que los que están arriba lo entiendan. - Las estructuras sociopolíticas: por supuesto, un aderezo interesante a esta ensalada son las instituciones que, se supone, han de regir los destinos de otras cuantas personas o que están formadas por personas que han de presionar a dichas instituciones. Parlamentos, asambleas, gobiernos, administraciones, empresas, sindicatos... Todos ellos, a su manera, son actores partícipes en la Economía, y deberían velar porque la población no se hundiera en la miseria en la que se ve la mitad del tiempo. Sin embargo, las situaciones que se dan alrededor del orbe no son idóneas, y muchos de estos organismos son títeres en las manos de los señores que realmente mueven los hilos. Los Estados no respetan la separación de poderes (en España esto es especialmente notorio, teniendo miembros del Gobierno que son parlamentarios, o viendo cómo se eligen los jueces de los máximos organismos de la Justicia), garantía teórica de un principio de cómoda ciudadanía para todo el mundo; tampoco se ofrece al pueblo una fácil posibilidad de intervenir en la creación o modificación de leyes, requiriéndose tremendos listados de firmas que luego son dejados de lado o, en el mejor de los casos, logrando hablar con tus supuestos representantes políticos que, tras pasar por el filtro de sus asesores, harán lo que quieran con tus opiniones y deseos; y los sindicatos... Bueno, de estos mejor no hablar ahora, porque la mitad de ellos están la mayor parte del tiempo ocupados en hacer que todo vaya peor, y la otra mitad son demasiado minoritarios o tienen excesivas disputas internas como para poder centrarse ligeramente.
¿Y cómo solucionamos todo esto? Simplificando y dejando de engañarnos. La burocracia se come absolutamente todo lo que pongas por delante para convertirlo en una especie de masa grisácea que no sirve para nada, así que obviémosla; intentemos solucionar los problemas por nosotros mismos y no rezando siempre al buen Dios de los Cielos a ver si obra un milagro; aprendamos a llevar las riendas de nuestras vidas, a relacionarnos convenientemente con el resto del mundo, y a solucionar las cosas de la mejor manera posible. El exceso de intermediarios y artificios en casi todo lo que hacemos sólo dilata el margen de error y la certeza de que las cosas nunca van a llegar a buen puerto. El Futuro está en las micro-políticas y las relaciones locales, no en inmensos conglomerados supraestatales que ven las cosas desde tan lejos que ya no logran resolver la imagen con nitidez. Háganme caso o sigan ciegos, pero luego no digan que no les avisé. - El dinero: la clave de absolutamente todo lo demás, que ha regresionado para convertirse en un fin por sí mismo en vez de un medio de simplificación. Es indudable que la utilidad de algún tipo de crédito común simplifica convenientemente las relaciones comerciales al alejarnos de la inviabilidad falsamente equitativa del trueque. El problema llega cuando la coyuntura de dicho crédito se complica tanto que se pierde por completo el norte. Para empezar, la decisión de cuál es el valor último del dinero es generalmente aleatoria; el hecho de que se mida en oro no es proporcional al valor real de dicho metal precioso (para el que le guste el amarillo), o al menos a mí me lo parece. Yo soy más partidario de medirlo en agua, que es una necesidad muy básica para la vida en el planeta, pero entonces se darían despotismos económicos por parte de gente que acumularía grandes piscinas en tiempos de crisis, y para qué queremos más.
Por otra parte, desde hace un tiempo hasta aquí, ni siquiera existe oro suficiente como para canjear por todo ese dinero que se mueve varias veces diarias alrededor del globo. Tampoco pagarés, billetes, monedas, ni nada con lo que pueda Vd. limpiarse el culo el día que el Capitalismo se hunda definitivamente (¿quizá a la próxima?) La mayor parte del dinero es puro papel mojado, una virtualización numérica de un supuesto valor establecido por las desiguales relaciones de las bolsas internacionales que... Uf. Demasiado complicado hasta para mi privilegiada mente. Pero la cuestión es que, si no hay algo real en lo que sustentarlo, ¿por qué no eliminamos dicho sustento? Lo que quiero decir es: ¿cual es el valor real de algo virtual que ha de traducirse en algo concreto? ¿Por qué no eliminamos dicha concreción y establecemos meramente un sistema nominal de créditos que elimine la dependencia en algo físico?
Créanme cuando les digo que esto último que propongo probablemente le haga el juego al Capital, pero es que no lo he pensado mucho y lo he escrito según me venía, como si fuera un medium de alguna instancia consciente de otra dimensión. A donde quiero llegar es a que el sistema monetario es fácilmente perfectible, pero se necesitaría una iniciativa muy fuerte para lograr un acuerdo agradable para todas las partes. Lo que no tengo claro es que las situaciones como para que esto fuera efectivo se dieran, pero soñar es gratis (no vale dinero [aún]).
De forma más general, también existen diversas posibilidades de ayuda que se pueden llevar a cabo: la más simple de todas ellas es, mientras que el sistema no se hunda definitivamente, ayudar a los menos favorecidos a su desarrollo económico. Hay que hacerles llegar agua a sus poblaciones, deslocalizar la producción de los servicios básicos y, posteriormente, la industrial; también hay que darles educación social y formal para que puedan ser partícipes de su desarrollo y no meras marionetas receptoras de dinero virtual, el cual les llegará posteriormente en cantidad adecuada si se les paga realmente por el valor de su trabajo. Muy importante sería no favorecer el consumo de productos o marcas que favorecen las diferencias de clase o las exclusiones sociales, pero a veces eso nos convertiría en gente que intenta vivir del aire (complicados son los entramados económicos).
No sé, la sensación de desasosiego generalizado que me invade tras escribir todo esto es grande, porque sé que el mundo va a seguir igual mucho tiempo hasta que la gente vaya concienciándose con este tipo de problemas. Comprendo que no todo el mundo pueda dedicarse a solucionar los agravios de las sociedades y el planeta, pero sí que se puede elegir vivir siguiendo unos hábitos de consumo racionales, e intentar ayudar por la vía divulgativa, educativa o factual a aquellos que se ven más desfavorecidos, con la única finalidad moral de que, algún día, nadie tenga que morir en el mundo porque le falte aquello que nosotros le dimos por ciega omisión y asqueroso egoísmo.
Comenta sobre "Pobreza económica" [2]
Anterior |

