Tecniferio
Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto
Año: 1995.
Director: Agustín Díaz Yanes.
Reparto: Victoria Abril, Federico Luppi, Pilar Bardem, Guillermo Gil, Daniel Giménez Cacho, Ana Ofelia Murgia, Marta Aurea, Ángel Alcázar, Saturnino García, Bruno Bichir, Demián Bichir, María Asquerino, Fernando Delgado.
Género: drama.
Calificación: suficiente.
Para amenizar mi tarde de domingo, y tras unos incomprensibles problemas con los altavoces de mi ordenador, de esos que sólo el uso de PulseAudio como servidor de sonido sabe dar, me he puesto Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, la que fuera ópera prima de Agustín Díaz Yanes. Yo, en mi idiocia y desconocimiento, tenía la idea de que esta película era de Almodóvar, pero ahora nunca cometeré ese error en una charla pedante.
Como no he visto ninguna de las otras películas del director, no me veo capaz de hacer una comparativa; no es una película original en su mezcla entre drama y cine negro (a su manera), pero he de admitir que la historia está bien llevada: una mujer incapaz de superar el coma de su marido banderillero tras ser pillado por un toro (¡olé!) la conduce al alcoholismo y la prostitución en Méjico en un intento de de levantar cabeza (las cosas de la desesperación); al ser repatriada, busca conseguir dinero robándoselo a una banda de narcos con la que se vio involucrada allí, y así conseguir una mejor vida para ella y su suegra, una vieja comunista que se las ve y se las desea para pagar la hipoteca y la comida todos los meses.
El trabajo de los actores es bastante bueno, pero me gustaría destacar el de Federico Luppi como Eduardo Guzmán, el criminal que tiene problemas con Dios [aunque soy más amigo de su papel en Martín (Hache)], y el de Pilar Bardem como la amante y preocupada suegra que tiene un cartel de la Pasionaria en la cocina y discute con las vecinas citando a Azaña mientras intenta sacar el dinero de debajo de las piedras.
Sin embargo, la película desluce en algunos momentos, no quedando claro si es la parte dramática la que no termina de encajar con la de los narcos o viceversa, y existiendo algunas escenas que, aunque justificadas por la trama, a ratos dan la sensación de quedar aisladas del resto del conjunto; estoy pensando, por ejemplo, en el butrón en la peletería.
Sea como sea, quizá sea una película que merezca la pena verse, porque mala no es, pero tengo el presentimiento (porque no lo he comprobado) de que la justificación de los Goya que se llevó es más la escasa calidad de las obras que debían concurrir en aquella edición que el hecho de que esta sea una obra maestra; vamos, es que la comparo con Celda 211 y no veo el color por ningún lado.
Comenta sobre "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto"
Anterior |
