Tecniferio

Mandil y torrija (y 2)

2006-04-16 21:03

Otra de las costumbres patrias que más me chirrían es la de sacar banderas de España a las ventanas y los balcones durante la Semana Santa. En serio, son ganas de juntar churras con merinas y de hacer un lío a los pobres turistas, que ya no saben si vienen a una rave religiosa, a una conmemoración política, o a un sarao mallorquín de los de fin de semana con vuelo incluido desde Berlín.

Y es que caminaba yo ayer a través de la Plaza de Colón (ya saben, la que está llena de esqueletos), y al mirar la rojigualda de 80 metros cuadrados que la preside (y yo viviendo en un piso de 45 con mis padres), me di cuenta de que estaba a media asta, y yo pensando en quién se habría muerto… No tenía noticias de que ningún Borbón hubiera pasado a mejor vida (aunque en su caso es difícil tener mejor vida), ni de que se hubiera muerto otro Papa, pero ¡ay! Se me había olvidado el líder religioso por antonomasia en nuestra tradición. Para los que anden despistados, no estoy hablando del dinero. No esta vez.

Total, que entre eso, los ramos que cuelgan mis vecinas de enfrente en sus ventanas para dejarlos allí pudriéndose todo el año, las banderas de España en la mayoría de balcones de mi barrio, y todo lleno de torrijas (y no solo de las que se comen), me encontré subsumido en una suerte de paroxismo en el que no podía dejar de pensar en distintas posibilidades, y tampoco sabía cuál de ellas atentaba más contra todo en lo que creo, o incluso contra lo que ellos creen; a saber mi lógica:

  1. En Semana Santa, los españoles sacamos banderas de España a los balcones para que las vea todo el mundo. Esto hace que los turistas tengan claro dónde están, y también hace creer a algunos que a los demás nos recuerda dónde estamos.
  2. En Semana Santa se dan vacaciones, al menos durante 2 días, a la mayoría de la población. Esto viene de perlas a los jóvenes, que tienen más días seguidos para beber y drogarse, y aunque tétrico por sus connotaciones, da un ligero ambiente festivo. Especialmente a los que se van a la playa.
  3. Si son vacaciones para el grueso de la población, y esta a su vez saca banderas de España a sus balcones, cualquiera podría pensar que estamos conmemorando algo político. Al fin y al cabo, en este país todo es Política, como cualquiera ligeramente versado en Derecho podría saber. Y pobre de ti si tienes trato con tu vecino, el rojo afeminado del 1º.
  4. Ahora que tenemos claro que la Semana Santa es una celebración política, tendremos que saber de qué va. Pues bien, no olvidemos nunca que España es un país latino (cada día más, por si no se han dado cuenta; solo hay que montar en Metro para notarlo).
  5. Decir latinos viene a ser casi igual que decir romanos.
  6. Una de las grandes herramientas políticas de todos los tiempos fue el asesinato.
  7. Los romanos mataron a Jesús de Nazaret, y encima lo hicieron coincidir con la Semana Santa. Si tiramos del hilo encontraremos que…
  8. La Semana Santa conmemora que los españoles, mediante nuestros ancestros, estamos orgullosos de la matanza de judíos, y no de cualquiera de ellos, ¡sino de su Rey!

Y no me digan que la versión oficial es otra, porque yo no veo la televisión normalmente, y mi visión conspiranoica de la realidad me impide creer lo que los demás llaman Historia. Si les hace falta buscar apoyos para mi teoría, piensen en todos esos tíos vestidos de miembros del Ku Klux Klan que salen a las calles estos días. Los Gobiernos locales cortan calles enteras, auténticas arterias de la circulación vial de las ciudades, para que estos señores puedan andar a sus anchas recordando las viejas glorias del pasado, cuando España no estaba reinada por una estirpe extranjera.

En fin, tampoco me quiero reiterar más en este tipo de sinsabores. Mi estado de ánimo ahora mismo es bueno, y no quiero irme a la cama de mal café. Pero es curioso cómo todo el círculo se cierra cuando, hace un rato, me he dirigido al salón de mi casa a coger el teléfono inalámbrico para hacer una llamada, y me he encontrado a César Vidal en el televisor, hablando del Evangelio de Judas como el que habla de… Ehm… Masonería o el Quijote. Y es que no, no podemos permitir que el cuento cambie ahora, y que Jesús quisiera ser entregado por Judas Iscariote y que este no fuese malvado realmente. Vamos, que entonces parecería que estaba todo orquestado, y los españoles nos quedaríamos sin uno de nuestros orgullos y excusas: poder sacar banderas de España a nuestros balcones para conmemorar un asesinato político de un ciudadano israelí. Y es que qué poco necesitan algunos para ser felices.

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