Tecniferio

Depresión post-vacacional

2010-08-31 23:28

Llevo más de 3 meses sin escribir aquí, y han de creerme cuando les digo que razones para hacerlo no me han faltado, aunque sea como experiencia catártica, pero resulta que estoy viviendo mis últimas horas de vacaciones y me he dicho a mí mismo Vamos a escribir algo maravilloso con el ánimo único de que alguien se corte las venas. Y aquí estoy.

Ahora vivo en mi propia jaula; está quedando muy bonita y me ha mantenido ocupado durante gran parte del período vacacional, aunque ya no. Algunos ya la conocéis y otros ya la conoceréis. La cuestión es que es una jaula que me induce, la mayor parte del tiempo, a la melancolía y a la introspección, pero también es porque he tenido mucho tiempo libre que, a partir de mañana, ya termina. Ah, y ya me he cargado el cristal de la placa de inducción de la cocina y ahora ostenta una bonita cicatriz de guerra; he llamado al servicio técnico y al seguro, pero la verdad es que funciona y estoy por dejarla así, rota e imperfecta, y cada vez que la vea volveré a enfadarme por mi torpeza en la manipulación de botellas y pensaré Respice post te! Hominem te esse memento! Bueno, probablemente no, pero decir que pensaría eso me convierte en una persona muy interesante, ¿no creen?

Por otro lado, las vacaciones se han vuelto a confirmar como el momento más aburrido del año, en el que menos ves a la gente que te apetece ver, y ahora agravado por esa moda creciente tan desagradable de cogérselas en pequeños trozos a lo largo del año. De ese modo, yo estoy en casa y vosotros en el trabajo, cosa que ya pasa el resto del año, y llega un momento en que se me acaban el ordenador, las consolas, las películas y los libros. Es entonces cuando saco la cabeza por la ventana del salón (tiene 2, pero tengo una preferida) y miro hacia abajo por el mero placer del vértigo. O eso o me voy a la calle a caminar sin rumbo, que es una actividad que siempre me ha resultado extremadamente placentera y que me ayuda a pensar.

A pensar, una vez más, en lo mismo de siempre: que soy el extranjero de Camus allá donde voy; que no sé cómo transmitir mis valiosas ideas a todas las personas con las que me cruzo; que seguro que no son tan valiosas estas ideas, que en vez de personas son gente, y que cualquier día me voy a la isla Bouvet a ver si tengo suerte y me pasa como al de La piel fría; que esta sociedad se hunde porque no me escucha, que no me gusta que no funcione como yo quisiera, que todos deberíais hacer lo que yo digo. Llevo dentro de mí un pequeño autoritario y cada día está más gordo.

Otra cosa que he aprendido últimamente es que no tengo gusto estético alguno. Lo venía sospechando por la decoración de mis casas de todos estos años, consistente en poner todas las cosas que he ido acumulando a lo largo de mi vida en las baldas de los libros: un muñeco de goma de Poti-Poti, un loro de madera que alguien me trajo de algún sitio, una reina de Alien, un poliedro de madera con un dibujo de la Sagrada Familia en estilo neo-bizantino, un Pikachu... Recuerdos azarosos de otros tiempos y lugares, de gente a la que tenemos metida en residencias porque nos molestan en nuestro día a día aunque levantaron nuestras vidas en otros momentos, de personas que ya no están porque se fueron a un sitio del que ya no se vuelve, o de pequeños oasis de felicidad en una vida llana y gris. Es mi culpa no ser un ciudadano, pero cómo me hinche de orgullo malentendido, maldición.

También he tenido momentos geniales, no todo va a ser bromuro: esas charlas de madrugada sobre sociedad y política a la sombra de un chinto, todas esas películas que no habría visto si no me las enseñan, María Zorrilla y las carcajadas que nos echamos con ella hasta que nos pitan los pulmones... Pero hay muchos colores negros y mucha inseguridad también: estoy harto de que personas a las que quiero no me tomen en serio en aspectos de mi vida que a mí me importan mucho, estoy harto de que digan que mis luchas son las propias de gente que dedica su vida a drogarse, estoy dolido de mirar atrás y ver que corro solo la mayor parte del tiempo. Cada día me puede más el individualismo imperante; muchas veces sólo os oigo hablar bien de vosotros y mal de los demás, y cada día puedo menos con esos imperativos kantianos, con las rigideces mentales, con el discurso del Las cosas son así y no se puede hacer nada para cambiarlas: en cambio nosotros, nosotros tenemos la tienda y la lámpara y la tienda y la lámpara y la tienda y aquí está agradable y caliente agradable y caliente agradable y aquí y agradable y fuera hace frío [...]

Y a ver cómo llego yo mañana al tajo y explico que el día 29 nos vamos todos de huelga general. Creo que me esperan 4 semanas muy estresantes.

Les voy a confesar un secreto: a veces releo largos pasajes de El Palacio de la Luna y Matadero Cinco por puro placer; ambos siguen vigentes en mi vida por oscuros motivos, pero me da miedo que llegue el día en que los encuentre optimistas.

Lo que yo necesito son unas vacaciones.

  1. Iván (neverbot)  2010-09-01 07:19  Enlace a este comentario

    Si te sirve de consuelo (que no creo), puedo darte como respuesta un escueto: “me pasa lo mismo” :( Es lo bueno que tiene el lenguaje, que puedes apropiarte de las palabras de otro para definir casi cualquier cosa.

    @Ferio: mal de muchos... A mí es una sensación que me va y me viene, y que está claramente asociada a un mayor o menor aburrimiento muchas veces, aunque anoche era más patente cierto sabor de boca rancio a causa de una discusión previa.

  2. Persé  2010-09-06 14:24  Enlace a este comentario

    Para creerte Meursault, primero debes empezar, bajo mi humilde opinión, por no sentir nada. Siquiera la necesidad de transmitir una filosofía a la humanidad.
    El genio nunca puede ni debe creer que su idea es la única que se debe transmitir y que ha de prevalecer ante las de los demás. Cada uno se cree que tiene su razón, en esta vida. En cualquier caso, a mí me pasa parecido, pero creo que estamos conviviendo dentro de una sociedad pasiva que no quiere escuchar ni tomar las armas. Bueno, no te diré mucho más que me tomarás por una libertaria y todavía ordenas mi búsqueda y captura.
    Si esas ideas de las que hablas van en relación con la huelga del 29, entiende que algunas de estas organizaciones han prostituido los intereses, derechos y dignidad de los trabajadores en beneficio de la empresa. Tal vez por eso no quieran escucharte. Personalmente me parece un hecho aciago que nuestro único medio constitucional para ejercer ciertos derechos este actuando tarde frente a unas circunstancias económicas pésimas en los últimos tres años.
    Ahora tal vez, sí sientas necesidad de pasear solo. Es muy útil, lo hago a diario, es la única forma de conocerse uno a sí mismo.
    Saludos.

    @Ferio: hombre, enfrentado a una crítica tan pragmática, es evidente que mi comparación en momentos bajos con el Extranjero no resulta un paralelismo directo; realmente mal andaría si fuera así, pero me resultó lírico en ese momento.
    En cuanto a lo de tomarte por una libertaria, no tendría nada de malo; de hecho, entroncando con la siguiente idea, yo milito (cada día más) en un sindicato libertario. Es bien cierto que siempre hay personas que lo hacen mal, que usan las organizaciones para sus propios intereses, etc., y de ello deviene la desconfianza actual en los sindicatos. Bueno, y en los planes neoliberales, que se lo montan muy bien para seguir su hoja de ruta.
    Sin embargo, mi organización siempre ha estado en contra de las formas de acción de los mayoritarios, pero hemos carecido del necesario eco mediático para alcanzar al gran público con otro mensaje. Por suerte o desgracia, somos desconocidos para mucha gente que cree que todo termina en CCOO y UGT.
    En cuanto a pasear solo, es una medida extrema que responde más a una necesidad adrenalínica que a otra cosa; ya vivo solo, así que los pensamientos propios me acompañan a cada minuto porque rara vez hay injerencia externa.

  3. Ricardo G. Yayo  2010-09-23 10:41  Enlace a este comentario

    Como todo en esta vida, las vacaciones también tienen su justa medida: una semana es poco y un mes es demasiado. Normalmente, tras 15 días de no hacer nada se me empieza a revolucionar el organismo y me pide actividad… lo que no quiere decir que quiera volver al trabajo, sino que debo encontrar algo que hacer, cosas que normalmente entran en la categoría de “cosas que la gente considera absurdas pero que a mí me resultan intelectualmente estimulantes”.

    @Ferio: yo creo que, de aquí en adelante, las vacaciones las voy a coger partidas en 2 periodos, porque 1 mes seguido es la muerte neuronal y física. Tanto sillón no puede ser bueno.

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