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Luna de miel en el infierno y otros cuentos de marcianos

2010-03-19 20:41

Luna de miel en el infierno y otros cuentos de marcianosAutor: Fredric Brown.
Género: ciencia-ficción.
Calificación: suficiente.

En el tiempo que me está llevando terminar Festín de Cuervos a golpe de lectura pre-sueño, lo estoy alternando con diversos otros libros de literatura de mejor o peor calidad; como luego se me mezclan las historias en la cabeza y no soy capaz de concentrarme en unas u otras, decidí que lo más sensato sería elegir relatos cortos que no necesitaran de grandes recursos memorísticos por mi parte para seguirlos.

Total, que primero me tragué un recopilatorio promocional de una cadena patria de librerías, y cuyas historias y extractos de novelas giran alrededor de personajes que viven del cuento; no de escribir, sino de ser un poco jetas y aprovecharse de los demás. Ni fu ni fa, oiga, no necesito que nadie me cuente a estas alturas de qué demonios va El Lazarillo de Tormes. Así que luego cogí el enésimo recopilatorio de cuentos de vampiros que tenía por aquí, obvié las historias que caen en absolutamente todos (hasta los huevos de El Horla), y disfruté ligeramente con alguna que no había leído nunca, pero que estaba más cerca de Hoffmann o Poe que de los estándares clásicos del sub-género.

Para terminar, cogí este libro que vengo a comentar brevemente, y que me regaló un compañero del trabajo que estaba haciendo limpieza en su casa de cosas que ya no quería. La verdad es que mi nefasta memoria y mi absurdo estado en este momento exacto me impiden recordar si había leído algún relato de este autor antes, pero una breve ojeada internáutica no me ha abierto mucho la mente, así que voy a arriesgar a decir que no lo había hecho aunque parezca un poco improbable con lo prolífico que pareció ser en ese campo.

Porque es en los relatos ultra-cortos donde he visto el fuerte de este señor, al menos en esta recopilación. Aunque en general estoy un poco de vuelta ya de la ingenuidad que suponen los marcianitos clásicos y algunas tramas un poco manidas ya a estas alturas, he de admitir que pude degustar en este volumen de algunas historias que me encantaron; sin ir más lejos, La cúpula me pareció un maravilloso ejercicio literario a pesar de su aparente simpleza, y también me pude reír un montón con la del tío al que se le da fatal la geometría y se protege del Diablo metiéndose dentro de un hexagrama en lugar de un pentagrama (pobre alma cándida).

Sin embargo, como ya les he dicho, y a pesar de que Vds. conocen perfectamente la sabiduría que me caracteriza y que me encanta poner las cosas en perspectiva, no puedo evitar encontrar ingenuos los presupuestos en los que se basan la mayor parte de los relatos de este señor: que si la Guerra Fría y los malvados comunistas, que si los enfrentamientos entre colonias en el Sistema Solar, que si los marcianitos fenotípicamente estrafalarios... Uf, será que me hago mayor, me percato de que la Parca cada día está más cerca y que no puedo andar perdiendo el tiempo (más de lo que ya lo hago habitualmente), pero me gustan más las obras de ciencia-ficción con un poco más de elaboración y guión; entiendo perfectamente que, en aquella época, todo esto era muy novedoso y molón, y no necesitaban artimañas ni giros para atraer al gustoso público, pero es que hoy por hoy... Además, la época tampoco es una buena excusa, especialmente si tenemos en cuenta que el grandísimo Robert A. Heinlein ya andaba por ahí escribiendo buena mierda con personajes bien carismáticos a los que les podía pasar más de una cosa a la vez.

En fin, una ligera decepcioncilla aunque, si no lo hubiera leído, ahora no podría saberlo. Estas son las cosas que me hacen crecer como gourmet de la literatura, lo cual no me impedirá irme al auto-servicio siempre que quiera a coger lo más insano. ¡Así soy yo!

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