Tecniferio
Zen en el arte de escribir
Autor: Ray Bradbury.
Género: ensayo.
Hace un par de semanas que mi amigo José Luis me recomendó Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury, a modo de píldora energética y motivadora para hacer cosas. Como ya dije hace no mucho en otro sitio, hacer cosas es algo que está sobrevalorado y que indica una falta de vida interior cercana al FarmVille, pero también es cierto que, de vez en cuando, uno se siente espectador pasivo de los hechos artísticos que acaecen a su alrededor y le gustaría sentirse parte de ellos, aunque fuera poniendo un excremento en el centro geométrico del suelo de un cuarto blanco y estafando a algún multimillonario con un serio discurso sobre lo concreto, lo abstracto, y su influencia en la desconocida obra artística de Lenin.
La verdad sea dicha que yo no soy un gran fanático de Bradbury, pero no por nada en particular; sencillamente, no he leído de él más que Fahrenheit 451 y algún relato suelto, así que no podría hacer una crítica seria sobre su obra aunque quisiera; yo, a diferencia de los políticos profesionales y los tertulianos de los medios de comunicación, no hablo sin saber. Pero miren, una cosa de la que me han entrado bastantes ganas tras leer este ensayo, es de conocer más la obra de este señor, y eso, para empezar no está nada mal.
Aunque en realidad no es un ensayo, sino un desordenado compendio de artículos y conferencias que Bradbury ha ido desgranando a lo largo de su longeva vida profesional. En ellos nos explica de dónde le viene lo de escribir: necesitaba dinero. ¡Hostias, qué cabrón!
, dirá Vd. como persona simple e indigna que es, pero Bradbury tenía necesidades básicas que cubrir, no como nosotros que somos unos repugnantes pequeños burgueses. Pero no se queda ahí, y también nos explica cómo él siempre ha sido un vitalista, casi a los niveles de Nietzsche pero sin estar todo el día dándole al tarro, y cómo su maravillosa memoria eidética le ha ayudado a acumular valiosas experiencias desde que era un bebé. Qué envidia me dan determinadas capacidades de algunos humanos.
Por otro lado, me gusta mucho cómo explica su proceso creativo a través de técnicas simples: de joven elaboraba listas de palabras que le venían a la mente sin razón aparente y, con el paso de los años y la relación de esas palabras con sus experiencias, su imaginación daba paso a relatos que habían permanecido dormidos hasta entonces en su interior. Ya sé que esto a Vd. le resulta una pedantería, pero es el resultado de la falta de empatía que jamás podrá desarrollar y de su alexitimia, espectador, junto con aquello que le hacía su abuelo de pequeño en el parque y nunca logró superar. Vamos, que la culpa es suya, no mía, así que no me pida explicaciones si no entiende algo de lo que digo.
Sin embargo, el auténtico epicentro del libro reside, paradójicamente, en el mensaje subyacente a todos los mini-ensayos que lo componen, y que vendría a ser algo así (parafraseando al hippy de Judea): Levántate y anda
. El buen rollo y las ganas de hacer cosas que destila Bradbury en estos escritos debería ser suficiente como para levantar a los muertos y motivarles para que hagan ahora lo que no pudieron hacer en vida por culpa de su esclavismo asalariado. Y la verdad es que ésta es una de esas cosas que sabemos perfectamente, pero que nunca terminamos de llevar a cabo: del agujero del pasotismo y la depresión vital sólo se sale haciendo cosas y, especialmente, creando, entendiendo esta creación
como el desarrollo de algo nuevo en cualquier campo. O, al menos, llega un momento en la vida de un Ferio en la que se siente así, aunque presiento que es más bien la crisis de los 30, que se cierne sobre mí cual espada de Damocles.
¿Pero no es maravillosa la superación personal en contraposición a la de la persona que decide languidecer delante de un televisor por los restos? ¿Me convierte este razonamiento en alguien superior a los demás? Probablemente no, pero su cumplimiento me convertiría en una persona más libre de lo que soy, y considerablemente más viva. Voy a celebrarlo viendo un par de episodios de Battlestar Galactica.

