Tecniferio

El arte de amar

2010-02-18 00:25

Año: 1959.
Autor: Erich Fromm.
Género: ensayo.

Hace ya unos cuantos días largos que la compañera Lucha me pasó una copia de El arte de amar, de Erich Fromm, como salvaje y violenta respuesta ante un libro que le había prestado yo y que no le había gustado nada. Yo, que recelo mucho de la pedancia de los autores marxistas (que no sé dónde aprendieron el estilo, porque Marx era más bien llano aunque complicado), temía encontrarme con un difícil libelo que me iba a intentar enseñar lo que apenas se puede aprender, y así ha sido en su mayor parte, aunque quisiera aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para hacer uso del derecho a cita y comentar unas cuantas cosas que sí me han gustado. Sin ir más lejos:

El tercer error que lleva a suponer que no hay nada que aprender sobre el amor, radica en la confusión entre la experiencia inicial del enamorarse y la situación permanente de estar enamorado. Si dos personas que son desconocidas la una para la otra, como lo somos todos, dejan caer de pronto la barrera que las separa, y se sienten cercanas, se sienten uno, ese momento de unidad constituye uno de los más estimulantes y excitantes de la vida. Y resulta aún más maravilloso y milagroso para aquellas personas que han vivido encerradas, aisladas, sin amor. Ese milagro de súbita intimidad suele verse facilitado si se combina o inicia con la atracción sexual y su consumación. Sin embargo, tal tipo de amor es, por su misma naturaleza, poco duradero. Las dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial. No obstante, al comienzo no saben todo esto: en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar locos el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando sólo muestra el grado de su soledad anterior.

Miren, aunque ya comenté este párrafo con otra persona por Messenger y se posicionó completamente en contra, he de decirles que, para mí, supuso una hostia con la mano abierta y un jarro de agua fría a la vez. Todos conocemos esas frases hechas que repetimos sin parar de El amor se acaba a los 3 meses, La convivencia mata el amor, etc., pero nunca antes lo había expresado con semejante vehemencia y frialdad; ¿cómo puede ser que lo escribiera hace más de 50 años y no me lo hubiera enseñado nadie? Porque, si obviamos lo robótico y aparentemente inhumano de la explicación, es mi elevada opinión que este señor tenía más razón que un santo. Bueno, sí, que siempre hay grises (recurso estilístico del indeciso que no se ve capaz de posicionarse), pero: ¿quién en toda la sala no ha pasado por este proceso alguna vez? No, el del fondo no, que te considero imbécil; ¿alguien más? Pues eso, compañeros; todos sabemos lo que se siente cuando uno se enamora, y es maravilloso y solemne a la vez, como una suerte de pacto espiritual entre iguales que se miran con ojos de cordero degollado. Pero el Tiempo todo lo cura y esta enfermedad también, para nuestra eterna desgracia; ojalá fuéramos lo suficientemente competentes como para mantener siempre viva la llama del amor con la persona elegida, pero he de admitir que yo no lo soy, y Vds. son claramente inferiores. Pero sigamos, saltándonos medio libro de pajas mentales y homofobias varias:

El hombre moderno está enajenado de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza. Se ha transformado en un artículo, experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posible en las condiciones imperantes en el mercado. Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados, en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, el sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la separatidad humana.

Les citaría más, pero sé que son Vds. de corta entendedera y perderían el hilo. Fromm sigue, a partir de aquí, explicando con mucho acierto que nos hemos convertido en lo mismo que deploramos: nuestra rutina de esclavos asalariados de 40 horas semanales y una mal entendida disciplina de carácter antropológico nos han llevado a transformar también en rutina nuestro ocio hasta que lo hemos convertido en algo repetitivo y mecánico; esperamos toda la semana laboral a que llegue el viernes para enajenarnos, aburrirnos y lamentarnos durante todo el fin de semana y, en este acto tan sublime, creo resumido yo el ilustrado espíritu de eso que llamamos Civilización. Y es que permítanmelo, pero somos una auténtica mierda como individuos y como comunidad. No puedo evitar recordar una viñeta, creo que de Miguel Brieva, en la que se ve un plano picado de un edificio oscuro, por cuyas ventanas se ve, delante de ordenadores, a gente con un único pensamiento que confluye en un gigantesco bocadillo: Tengo muchos amigos. Y ésta es la miseria que mamamos continuamente y que yo cada día observo más y más a mi alrededor: gente que confunde Facebook y Twitter con la vida real, tiempo de ocio que se quema encerrado en casa, solo, viviendo una ilusión o, lo que es incluso peor, personas que quedan para hablar de sus redes sociales. Nos hemos vuelto memos, y cada vez que pienso en lo feliz que era yo sin Internet y lo adicto que soy ahora, me dan ganas de unirme al Club de la Lucha; así les reviento a Vds. el hocico a bofetones y, de paso, me adhiero al Proyecto Mayhem, que es de lo poco sensato que me queda ya por hacer en esta vida.

Pero dejémonos de divagaciones y terminemos con esto cuanto antes, que me tengo que alienar en otra parte:

Si el hombre quiere ser capaz de amar, debe colocarse en su lugar supremo. La máquina económica debe servirlo, en lugar de ser él el que esté a su servicio. Debe capacitarse para compartir la experiencia, el trabajo, en vez de compartir, en el mejor de los casos, sus beneficios. La sociedad debe organizarse en tal forma que la naturaleza social y amorosa del hombre no esté separada de su existencia social, sino que se una a ella.

En realidad yo quería haber puesto un párrafo más vehemente, pero entró mi madre, me disolvió la mala hostia con su cháchara sobre televisión (¿ven lo que les digo?), y ahora me va a costar coger carrerilla, así que les pongo éste que es más simple y así no se nota la diferencia de nivel cognitivo entre Vds. y yo, y todos tan amigos. El tema es que yo vengo estando muy preocupado por la proyección actual de esto que explica Fromm en este párrafo: no contentos con estar alienados en otros ámbitos, hemos terminado por quedar convencidos de que el dinero, que es el Demonio entre otras muchas cosas, es un fin en vez de un medio (esto es culpa de los holandeses, que inventaron la Banca). Allá donde voy, la gente que no tiene Facebook me habla sólo de lo último que se han comprado después de pedir su enésimo crédito a un banco, o veo que su diversión consiste en ver cómo suben y bajan los numeritos de la Bolsa o en mirar todos los santos días el saldo en la página de su entidad y estudiarlo minuciosamente en busca de la Piedra Filosofal o la Fuente de la Vida. Esto, aparte de que es señal grande e importante de una seria carencia de vida interior, casi al nivel del FarmVille, me parece un veneno asqueroso, y se lo digo desde la experiencia y el corazón: he aprendido a cagarme en el dinero todo lo posible. No quiero volver a caer jamás en ese pozo sin fondo que es confundir las cosas que han hecho otros hombres con desconocidas intenciones con mi Felicidad y la de la gente que aprecio. Viva el Mal...

En fin, si alguna vez les di una chapa horrible, no puede compararse con la que les acabo de soltar, pero oigan, Vds. se merecen todo esto y más. La verdad es que podría haberme esmerado más, y confío en hacerlo en conversaciones bis-a-bis con quien esté interesado, que me gustan más que estar aquí delante de este cacharro. Pero antes de irme, me gustaría que se quedaran, de forma resumida pero penetrante, con la idea subyacente al libro de Fromm, y que lo completen con él si es necesario: no amamos porque ni nos han enseñado ni el modo de vida actual es proclive a ello. A Vds. no sé, pero a mí me da genuina angustia cuando lo pienso profundamente; casi tanto como cuando, el otro día, fui consciente mientras me quedaba dormido de que algún día Todo se acabará. Permanecí desvelado casi 5 minutos.

  1. Persé  2010-09-06 00:51  Enlace a este comentario

    Me gusta. LLegué buscando a Fromm, ya sabe Vd. su miedo a la libertas, y descubrí El arte de amar…
    Ligeras pinceladas: “Y resulta aún más maravilloso y milagroso para aquellas personas que han vivido encerradas, aisladas, sin amor”
    Es muy probablemente que el sentimiento al que llaman amor, esté deformado por la propia soledad en la que están inmersos.
    “Si el hombre quiere ser capaz de amar, debe colocarse en su lugar supremo. La máquina económica debe servirlo, en lugar de ser él el que esté a su servicio”
    No me gusta. Se podría entender que sólo los capitalistas podrían conocer el amor. Nada más lejos de semejante añagaza.
    “La sociedad debe organizarse en tal forma que la naturaleza social y amorosa del hombre no esté separada de su existencia social, sino que se una a ella”
    Tan embrollado que escupe una pretensión filosófica inexistente.

    Respecto a su inferencia final, qué decir. Sólo que las redes sociales son una forma de control de masas. Locura, tal vez, pero mía.
    Nadie tiene que enseñarnos a amar, eso es instintivo, igual que el sexo. Lo que hemos de aprender es a mantenerlo.

    Saludos.

    @Ferio: meses después de su lectura, y tras otras muchas complementarias, sigo creyendo que es un tema harto complicado de plasmar sobre el papel y hacer inteligible con la coyuntura socio-cultural imperante; sin embargo, de todos los escritos que he tenido entre mis manos sobre ello, este sigue siendo el que más acierta en algunos casos, aunque en otros... Nadie es perfecto.
    Gracias por un comentario tan elaborado, a veces me da miedo cuando llegan los avisos al correo, pero así da gusto.

  2. Persé  2010-09-06 13:49  Enlace a este comentario

    No debes tener miedo. Eres el moderador de cada comentario….
    De elaborado nada, supongo será ironía. Brotó de mí, como diría Hermann Hesse.
    Decirte que después de esta entrada, seguiré leyendo el blog, vi otras interesantes para comentar. Si no te incomoda claro.
    Un saludo.

    @Ferio: en realidad no modero nada, sólo contesto lo que me parece adecuado, pero nunca cambio nada.
    Por lo demás, sé bienvenida; lo tengo un poco muerto últimamente, pero retomo todos los días la idea de darle más cuerpo y enjundia. Buscaré fuerzas para ello.

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