Tecniferio
Celda 211
Año: 2009.
Director: Daniel Monzón.
Reparto: Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Carlos Bardem, Marta Etura, Vicente Romero, Manuel Morón, Manolo Solo, Fernando Soto, Luis Zahera, Félix Cubero, Joxean Bengoetxea, Juan Carlos Mangas, Jesús Carroza.
Género: drama carcelario.
Calificación: sobresaliente.
Celda 211, compañeros, parece ser la película ésa de la que todo el mundo habla, pero que pocas personas han visto realmente. Como a mí no me gusta hablar sin saber porque no nací para profesional de la mentira, esta tarde he arrastrado a una amiga a ver esta maravilla fílmica antes de que desapareciera de nuestra cartelera por los avatares del destino y la presión del mercado. Y qué buena, colega.
Juan se acaba de sacar las oposiciones para funcionario de prisiones; con tan bello nombre pero tan mala elección de carrera, decide presentarse con 1 día de antelación en la cárcel en la que trabajará, con tan mala suerte que Malamadre, el líder de los presos, decide organizar un motín. Ante un accidente con las obras y los encarcelados decididos a usar la violencia física para alcanzar sus medios, los compañeros de Juan le abandonan en la celda 211 a su buena suerte, y éste decide hacerse pasar por un nuevo recluso e intentar solucionar la situación desde dentro para poder escapar tras acabar con el motín. Sin embargo, Malamadre tiene 3 presos de ETA como rehenes para presionar al Gobierno con sus reivindicaciones de mejoras dentro de las cárceles, y Juan terminará viendo con una óptica diferente, obligada por las evidencias y los acontecimientos, a los presos y a los diferentes siervos del Estado, más dispuestos a morir matando que a hacer uso de las negociaciones.
Ahora alguien dirá En este país sólo se saben hacer películas sobre la Guerra Civil o sobre ETA
, y razón no le faltará con tan airada aserción, pero yo le recomiendo que deje ese cuchillo donde estaba y vea la película antes de seguir haciendo enfurecidas críticas sin fundamento, porque a veces me entran unas ganas de darle un bofetón que... Ehm... ¿Por dónde íbamos? ¡Ah, sí! Lo que quería comentarles es que el uso que se hace de ETA en esta película viene amparado por una necesidad de legitimación realista del argumento, no como una artimaña sensacionalista al uso; de hecho, yo ni siquiera sabía que fueran a usar esa carta y, al principio, también he recelado, pero está muy bien jugada y Vds. han de creerlo porque yo soy más listo.
Por otra parte, ¡qué grandísima la actuación de Luis Tosar como Malamadre, aquel del que nadie se ríe! Este tuerto en el país de los ciegos con el que uno no puede dejar de empatizar a medida que avanza la trama es un personaje magnífico. Cuando empieza la película, piensas que será el típico asesino en serie al uso, descerebrado y frío, pero cuando determinados eventos se disparan y deja salir su lado humano (y también el inhumano), maldición, qué 2 huevos más bien puestos, por muy patriarcal que resulte la expresión. Descubrir que el estereotípico personaje egoísta y psicópata que esperabas lanza una revolución en el interior de la cárcel porque quiere mejorar las cosas y no porque sea simplemente un zumbado... Buf, será que soy como soy, pero algunas cosas me tocan. Sé que Vds. no lo entenderán muchas veces, pero mientras el Señor les repartía grandes bíceps y rubias matas de pelo a Vds., yo cogí doble de otras cosas; a veces incluso pienso que salí ganando.
¿Y qué me dicen de los giros en el guión y de los personajes grises? El líder de los colombianos que no demuestra de qué pasta está hecho hasta el final, los representantes del Gobierno que están encantados de hacer las cosas sin pensar, los violentos que nunca debieron serlo y encima terminan sus días traicionando a quien nunca debieron dejar abandonado ni tocar las narices... ¡Es una película muy intensa!
Quizá lo peor es que la crítica subyacente al sistema penitenciario no se hace muy evidente si no quieres verla, y todo queda camuflado en una suerte de tragedia que puede tocar al Gran Público por las razones equivocadas; es probable que muchos no se planteen que, en el interior de las cárceles del mundo, hay gente de buen corazón que un día robó por necesidad, personas decentes que terminaron actuando de mala manera por decisiones equivocadas, y alguna otra gente cuya solución no pasa por estar encerrada toda su vida entre 4 paredes; los lodos que quedan dentro de esos edificios han sido creados por los barros que nosotros mismos somos, y si no hubiera pobres y ricos, no habría necesidad de robar. Es una forma simple y, quizá, muy rebatible de expresar una idea que es mucho más complicada en mi cabeza que todo esto, pero Vds. no quieren que les dé la chapa porque es más fácil vivir si te desentiendes de todo lo que está mal en el planeta.
Pero aunque no les moleste con mis cosas, permítanme que haga uso del derecho a cita para mostrarles esta frase que tanto me ha gustado de la crítica de la película que hace Pablo Kurt en FilmAffinity: Qué grande Tosar, magistral componiendo un personaje memorable, no sólo por cómo lo interpreta, sino por cómo logra que el público en la sala, la sociedad libre, consiga ver al ser humano que hay en todo recluso, aferrado a la violencia en nombre de sus principios. Como tantas veces hace la sociedad libre, vamos
. Se puede decir más alto.
