Tecniferio
El Anarquismo y la Revolución Rusa
Año: 1922-1933.
Autor: Anatol Gorelik.
Género: ensayo político.
La edición castellano-parlante de El Anarquismo y la Revolución Rusa de Anatol Gorelik, recopilada por Frank Mintz y editada por la bonaerense Libros de Anarres (¡maravilloso nombre para una editorial de sus características!), es realmente algo más de lo que su título promete. La obra escrita del autor no fue excesivamente prolífica, dado que su biografía le coloca siempre en posiciones en las que resultaban más importantes la acción directa y la orientación oral a la gente de su alrededor; sin embargo, de los textos que nos dejó, destacan los relativos a la Revolución Soviética en Ucrania, especialmente en lo tocante a las comparaciones entre el movimiento Makhnovista al sur del país y la Confederación Nabat en su zona, el Norte, y he de admitir que a mí me han embelesado especialmente los dedicados a la educación, comparables con la obra de Francisco Ferrer i Guardia, y muy recomendables para cualquier pedagogo que se precie.
De sus ideas, varias quedan embebidas desde ya en mi ser, aunque hay una poderosa que, últimamente, me persigue allá donde vaya: la imposibilidad teórica de alcanzar el mismo punto de libertad organizando las cosas desde abajo (los anarquismos) o desde arriba (los marxismos). Esta idea, que se repite constantemente en los ideólogos clásicos de uno y otro color, y también desde las corrientes más ortodoxas del anarquismo actual (del marxismo no lo sé, porque no las cato), y lejos de querer entrar en polémicas que luego le cuestan a uno los dientes, parece haber sido olvidada por algunos sectores que propugnan la unión incondicional de ambas corrientes por un fin común. Yo, que siempre he sido partidario de ir de la mano en lo que se pueda y se esté de acuerdo, y por separado en lo que no, me veo sorprendido por las tesis de Gorelik sobre cómo este tipo de actuaciones que yo propongo sólo han dado problemas en el pasado, y es bien cierto que la Historia no se lo rebate. Ahora bien, casi 1 siglo después, estando ya la mayoría de nosotros de vuelta de todo, ¿repetiríamos los mismos errores del pasado si actuáramos como yo propongo? En mi sindicato son tan comunes los partidarios de la colaboración como los de no verse ni en pintura, y me da un poco de miedo que las enseñanzas de nuestros antepasados no nos hayan hecho aprender absolutamente nada a ninguno de los 2 bandos comunistas (los libertarios y los autoritarios). Ser persona es primordial en cualquier lucha, me temo.
Curiosamente, en esto del sindicalismo también entra el bueno de Anatol: ¡está en contra! Yo ya era consciente de que otros autores libertarios habían dejado patente su rechazo a esta vía de lucha por su implicación dentro del Sistema, pero como he dejado claro antes, yo soy ferviente defensor de los posibilismos en el camino hacia la Utopía, y el anarcosindicalismo es la posibilidad factual dentro de lo libertario, y es que miren: ni Vds. ni yo vamos a vivir 1000 años y, en lo contingente de nuestra existencia, hemos de hacer lo posible por expandir las ideas en las que creemos y por luchar en lo laboral y en lo político-social como bien creamos; no olvidemos que, en teoría anarquista, el sindicato es a la vez sindicato y el equivalente al partido (pero sin la vena vertical y autoritaria). Hasta que esta última idea de acción no cale hondo y nos limitemos a dar una parte del salario de esclavitud mensualmente, nada va a cambiar. Sigh. Nada va a cambiar, ¿verdad?
Ya para terminar, la última idea que me atenaza y, a la par, agrada, es que Gorelik, a pesar de sus convicciones anarcocomunistas, parece tener en más alta estima la teoría anarcocolectivista de Bakunin que la libertaria de Kropotkin; no tengo claro si es una cuestión meramente de casualidad porque la obra del primero se hubiera difundido más fácilmente que la del segundo en los países en los que vivió o, sencillamente, que le consideró más activo y acertado en sus proposiciones factuales. Pero es bueno ver que, en el fondo, las distintas corrientes anarquistas estaban por lo mismo a pesar de sus diferencias puntuales, y de hecho Gorelik lo repite varias veces a lo largo de sus escritos: anarcosindicalistas, individualistas proudhonianos, anarcocolectivistas bakuninianos y anarcocomunistas kropotkinianos, unidos por una meta común en sus confederaciones, y siempre actuando a favor, y más raramente en contra, sólo cuando era realmente necesario. Joder, como debería ser siempre.


Tú le has dado. A eso me refería yo, aunque sólo en parte, en un comentario que te hice: la actividad sindicalista copa unas 35 horas al mes de actividad para el trabajador, horas que en muchas ocasiones no son aprovechadas por los miembros de la Junta de Personal de las empresas en colaborar en sus funciones de defensa y/o mejoras de las situaciones del trabajador.
A día de hoy creo que la ideología anarquista se ha extendido por las actuaciones de nuestros políticos a lo largo de estos treinta años de democracia.
Mencionas sindicalistas comunistas libertarios y autoritarios. Pero…¿se puede ser comunista autoritaria? Mi respuesta es que desde un punto de vista puramente teórico no. Pero en la práctica sí se puede. Ya lo decía Bakunin ;):
“Tómese al revolucionario más radical y colóquesele en el trono
de todas las Rusias, o désele el poder dictatorial con el que
sueñan tantos de nuestros revolucionarios, y en un año se
convertirá en alguien peor que el propio emperador“
Y eso es lo que huele mal en esta democracia en política.
@Ferio: permíteme un apunte meramente positivista sin ánimo de ofensa alguna: en las AAPP, los funcionarios tenemos juntas de personal, y el personal laboral o las empresas privadas tienen comités de empresa. Son los mismos órganos con diferente nombre, sólo que se encargan de personal que funciona laboralmente a través de ramas distintas del Derecho. Donde yo trabajo hay 5 órganos de representación distintos: la junta de personal, 2 comités para una sucursal (uno para categorías superiores y otro para inferiores), y otros 2 para otra sucursal. Un desacierto burocrático que no sé si tendrán intención de arreglar algún día.
En cuanto al uso de las horas sindicales, hay de todo, pero sí es bien cierto que una vez alguien mató un perro y ahora a todos se nos acusa de matarlos. Yo sólo las uso para ir a las reuniones del sindicato cuando caen en horario de trabajo; el resto de tareas las hago estando allí y me suelen bastar.
En cuanto a que las ideologías anarquistas se han extendido entre la clase política, permíteme dudarlo y teniendo información de primera mano: pocos seres más egoístas que estos señores te puedes encontrar en tu periplo vital. Hay de todo, pero en general... Lo que sí han aprovechado es la parte de la libertad convertida en libertinaje a través del liberalismo, pero el resto no, que le viene mal a sus bolsillos y los de sus allegados.
Sobre las palabras de Bakunin poco puedo decir, aparte de que las suscribo; a un nivel menor también se sufren en la forma de cabecillas dialécticos con mucho carisma y discurso. Hay tantas cosas que trabajar...
¿Dije que la ideología anarquista se había extendido en la clase política?
Creo que no, tal vez sea una mala interpretación de mi texto. No lo sé.
Lo que está claro es que prácticamente todos gobiernan para ellos y sus intereses, no para los del pueblo. Si no ¿por qué no cambian la ley electoral? ¿por qué no dan SS a los múltiples becarios que hemos trabajado para el estado, o en su defecto puntos por mérito en el acceso al empleo público? Y ante todo: por qué si se saltan la CE cuando quieren y como quieren, no son capaces de reformarla aunque sea por su procedimiento más duro, independientemente de que eso pueda suponer un cambio de gobierno por disolución de las cámaras.
No hacen nada de esto y mucho más por interés propio. Es una pseudodemocracia en el fondo dictatorial.
Toda la razón, las Administraciones tienen JP y las empresas privadas Comité.
(Creo que voy a dejar de ser tan plasta) Pero es que con estas cosas de internet, una empieza y ya se convierten en vicio y reacciones autómatas casi.
@Ferio: probablemente haya sido una mala interpretación mía, es mi especialidad; sin embargo, lo leo y lo releo y creo que fue eso o algo muy semejante lo que dijiste.
El sistema parlamentario burgués adolece de muchísimas cosas; lo sé de muy buena tinta, ¡si supieras desde dónde te estoy escribiendo esto! La cuestión es que, efectivamente, habría que empezar por cambiar la Constitución para arreglar muchísimas cosas, pero no creo que el miedo sea la disolución de las Cortes, sino el problema en sí que representaría semejante acto: el PP$OE tendría que ponerse completamente de acuerdo consigo mismo para poder pasar la mayoría cualificada, y se iba a notar mucho el pastel.
En cuanto a las becas, no es que os tuvieran que dar Seguridad Social, es que os tendrían que hacer contrato; los becarios son una figura que enmascara, básicamente una jeta terrible por parte del empresario.
Pero vamos, que tengo la impresión de estar predicando al coro ;)
Y, por favor, no lo dejes; me gusta mucho que me comenten argumentando de manera inteligente. No ocurre mucho.
“A día de hoy creo que la ideología anarquista se ha extendido por las actuaciones de nuestros políticos a lo largo de estos treinta años de democracia.”
Creo que te referías a esta frase, seguramente. La gramática que use da lugar a una doble interpretación. Pues bien, aclaro, lo que quería decir es que los ciudadanos cada vez nos hemos convertidos más en seres apolíticos e incluso ácratas, por las propias actividades y malas gestiones-la mayor parte de las veces interesadas- de nuestros políticos. Si bien cierto es, que ellos son “anarquistas” en cuanto a no hacer valer las leyes cuando les interesa. Pero ya se sabe, quien hizo la ley, hizo la trampa. ;)
PPPSOE. Ahí está el problema en el bipartidismo. Sabías que UPyD-y no es que sea prosélita de ellos, que más bien no- propusieron quitar las pensiones vitalicias y alianza PPPSOE se negaron. Y tantas otras. Mira ahora la Reforma Laboral! Son tantas cosas que quisiera decir!
Mira lo de las becas me hace gracia, porque eran de organismos estatales. Ellos mismos, el estado tendrían que dar ejemplo con sus becarios, que si bien los sueldos estaban muy bien, luego no te puntúan. Y yo ahora podría ser laboral por concurso…pero de esto prefiero no hablar que me cabreo. grgrgrgr
@Ferio: vale, ya entiendo tu frase y ahora no puedo evitar estar en desacuerdo. No es lo mismo ser apolítico que ácrata, a menos que restrinjamos ese apoliticismo al espectro de los partidos y los parlamentos. Todo es absolutamente político, pero no es esa la visión social actual, sino la del liberalismo más extremo, que es libertinaje más que libertarismo, desde el punto de vista que acepta cosas perniciosas para otras personas en el sagrado nombre de grandilocuencias y vanidades. No sé si me explico, creo que necesito elaborarlo un poco más y también estar más despierto.
Sé lo que hacen UPyD y todos los demás, y lo sé hasta niveles personales. Trabajo con todos ellos, y hasta aquí voy a leer. Pero te aseguro que va a mucho peor con las cosas que no salen en la tele. Hay cosas que ni ciertas supuestas ideologías salvan ya.
Lo de las becas es la repera; lo veo en algunos compañeros y me entran ganas de llorar, y ni siquiera está claro que tengan derecho a quejarse legalmente porque a la mínima les mandan a la calle y ponen a otro. El mercado de trabajo actual es una lacra social.
Entiendo. Pero creo que si bien no todo apolítico es ácrata, sí todo ácrata es apolítico. En lo del liberalismo, libertinaje y libertarismo me pierdo como en el refrán aquel de “Los tres tristes tigres que comían trigo en un trigal….” Pero infiero que hablas de la falsa democracia en la que vivimos para bien de unos pocos, o lo que es lo mismo “el rico que vive del bobo”. Lo que está claro para mí, es que la ideología socialista hoy día se tambalea en un abismo, algo que es especialmente patente en la nueva reforma laboral. Dicen ser izquierdas, mirar por los derechos del trabajador y ya sólo les queda decir que vamos a la calle sin indemnización siquiera. Actúan como un auténtico Club Bildelberg manipulando de cientos de ciudadanos, mientras ellos se aseguran beneficiarse una pensión vitalicia y un buen estatus socio-económico, también para sus descendientes.
A mí jamás me amenazaron con largarme cuando era becaria. Creo que antes tendrían que hacerse ver el trabajo de algunos de sus funcionarios. Dudo mucho que les echen. Yo de hecho, protesté por determinados asuntos de jornada y abuso en las labores, cierto es que estaban contentos conmigo y aunque les rindiera menos, les convenía mi presencia allí, más que nada porque el resto de compañeros que estuvieron antes que yo,no aguantaron ni un mes. Estrés en la AP!
@Ferio: no estoy de acuerdo; para ser ácrata, precisamente, hay que politizar absolutamente todo. El apoliticismo es una opción pasiva y pasota que realmente no se da del todo en ningún caso; la acracia es una decisión tomada sobre una base determinada.
En cuanto al socialismo de los socioliberales... Bueno, creo que se lo dejaron a principios de los '80, cuando renunciaron al marxismo. Ahora se han convertido en unos extraños compañeros de viaje, casi más gestores del Capitalismo que otra cosa. Pero lo que es levantarse en pro de algo éticamente justo o, lo que es peor, dejar que otros se levanten... Así nos va.Cuando digo , me refiero al conjunto de doctrinas económicas y sociales de la democracia burguesa y sus derivados; cuando digo , quiero decir abusar de la propia libertad en detrimento de la de otros; y es lo contrario a autoritarismo.
Ahora me queda claro-disculpe mi falta de cultura, reconozco mi zanganería y mi alergia al DRAE aunque sea para cuestiones meramente aclaratorias-.
Efectivamente visto así, y siguiendo la más pura definición teórica, ser apolítico es un claro estado de pasividad total y absoluta. Que más bien diría yo acomodaticio, sin embargo no me puedes negar que todo anarquista es apolítico si se ve desde el prisma de “la falta de confianza en todo partido político y por consiguiente la ausencia de proselitismo a cualquier partido u organización de índole política” A eso me refería yo. No es que quiera llevar la contraria, pues ambos argumentos no sólo son contundentes sino además compatibles. De hecho, según las definiciones teóricas, entiendo que el apolítico es el que no vota porque todo le da igual, y los ácratas somos los que escupimos las dos papeletas biparditas, las rompemos y las introducimos en el sobre.
En cualquiera de los casos dices “Todo es absolutamente político, pero no es esa la visión social actual, sino la del liberalismo más extremo, que es libertinaje más que libertarismo”. Desde mi más humilde opinión y mi tal vez profundo desconocimiento, pero un mínimo grado de discernimiento, dudo mucho que las doctrinas liberales capitalistas vayan a la par de las libertarias.
Saludos.
@Ferio: evidentemente, si entendemos que la Política es sólo la que se conoce habitualmente, la de los partidos, y que doctrinariamente llamamos , entonces lo acepto; si no, el ácrata es, por convencimiento, el ser más político del planeta: .
De todas formas, para ser ácrata no hace falta escupir dentro de papeletas; en mi opinión, esto va más de construir día a día que de destruir una vez cada 4 años.
En cuanto a las doctrinas liberales y el libertarismo, en la práctica no van a la par; el anarquismo, en su extremo, es el liberalismo más grande que hay, pero también contempla una dimensión de igualdad y respeto que este no. Por eso se nos asimila, habitualmente, a corrientes de izquierdas afines a los comunismos autoritarios: porque hay cosas que raramente podemos aceptar, mientras que en un entorno liberal capitalista todo está permitido.
Salud.