Tecniferio

Choque de Reyes

2010-01-22 17:34

Choque de ReyesTítulo original: A Clash of Kings.
Año: 1998.
Autor: George R. R. Martin.
Género: fantasía medieval.
Calificación: sobresaliente.

Sé que para muchos de mis lectores resultará un poco estúpido, a estas alturas, que les venga a hablar de Choque de Reyes; por 1ª vez en mi existencia, el devenir histórico se me ha adelantado y todo el mundo a mi alrededor, ¡incluso aquellos que jamás hubiéramos sospechado!, han leído ya este libro y sus continuaciones. Sin embargo, ni por ello ni por el hecho de que Vds. se crean mejores que yo voy a dejar de darles mi opinión sobre la novela. Juan Palomo, compañeros.

Como bien sabrán, Choque de Reyes comienza donde se quedó Juego de Tronos, es decir, en un continente de Poniente donde empiezan a surgir reyes como setas tras la muerte de Robert Baratheon: su hijo (cough cough) Joffrey Baratheon/Lannister se las tiene que ver con sus tíos Stannis y Renly, que aspiran a ocupar el Trono de Hierro, mientras Robb Stark se ha declarado Rey en el Norte tras el asesinato de su padre. Además, a lo largo de este tomo descubrimos que los Greyjoy, que hasta ahora no parecían ser excesivamente belicosos (o al menos el bueno de Theon), también tienen sus ansias de conquista y deciden izar las velas para lanzar sus flotas en pos de riquezas y pedazos de tierra. Mientras tanto, al otro lado del océano, Daenerys Targaryen, legítima reina de los 7 Reinos de Poniente (y derrotaré en combate singular al que me lleve la contraria), lucha contra los elementos y las facciones que, de forma encubierta, tratan de conseguir alguno de sus 3 dragones, mientras se plantea cómo volver al Oeste y qué hacer una vez llegue allí.

Ahora, la chicha: ¿es Choque de Reyes peor libro que Juego de Tronos? La respuesta rotunda es no; sin embargo, su envergadura y el tono de la mayor parte de la narración dan una sensación de ralentí que mucha gente podría confundir con una baja calidad, ya que van buscando historias con espadas, magia y sangre y, sin embargo, encuentran mucha política y complicados diálogos y, al alejarse esto del esquema del habitual cine yanki, las mentes poco preparadas implotan. Lo siento, compañeros.

Sin embargo, ¿es esto realmente así? La respuesta es, otra vez, no, y a las pruebas me remito para ello: hacia el final del libro presenciamos una batalla en Desembarco del Rey que ríase Vd. de la Ilíada ésa o de El Señor de los Anillos y sus chistes entre Legolas y Gimli. Además, aquellos que quieran magia, tienen varios frentes abiertos: ¿qué me dicen de Melisandre, la sacerdotisa roja, que alberga en su vientre las sombras que asesinan gente? ¿Y qué me contáis del hombre anteriormente conocido como Jaqen H'ghar y su valar morghulis? Pues ahí tenéis toda la magia que podáis querer, amigos míos.

En fin, no me voy a extender más en un asunto en el que mucha gente ya me aventaja; además, hoy tengo demasiado ruido ambiental en el trabajo y no me logro concentrar suficientemente como para proyectar en Vds. los sentimientos que más me calan con este folletín que es Canción de Hielo y Fuego; la verdad es que no veo el momento de tumbarme a empezar con Tormenta de Espadas, que muchos dicen que es mejor que éste. ¿Acaso somos dignos para comparar realmente?

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