Tecniferio

Mi vida como un perro

2010-01-03 13:14

Mi vida como un perroTítulo original: Mitt liv som hund.
Año: 1985.
Director: Lasse Hallström.
Reparto: Anton Glanzelius, Anki Liden, Tomas von Bronsen, Manfred Serner, Melinda Kinnaman, Kicki Runderer.
Género: tragicomedia.
Calificación: notable.

Mi vida como un perro parece ser una exitosa película sueca de los '80 que, por culpa de que Internet no se había inventado aún, no alcanzó en su momento toda la difusión entre el público mundial como es debido; de hecho, no deben tener mucha intención en retomarla (aunque es cierto que yo tengo una versión digital), porque ayer me clavaron una copia auténticamente destrozada en el Círculo de Malas Artes. Una pena, porque es una película que merece la pena aunque, a ratos, dé la sensación de que está hecha a retazos.

La trama gira alrededor de Ingemar, un chaval cuya madre está terminal de lo suyo y se ve trasladado al pueblo de su tío sin su hermano ni su perra. Allí conoce a gente muy excéntrica y valiosa, tiene su primer enamoramiento hacia un adulto, también su primer enamoramiento hacia alguien de su edad (¡con los problemas que esto trae!), y sus primeros desengaños con la muerte y esas otras cosas que causan los adultos aleatoriamente. A su vez, todo esto se va contrastando con las cosas que pasan en su cabeza, que suelen ser reflexiones sobre catástrofes que aparecen en los periódicos y, especialmente, lo mal que le parece que los rusos dejaran morir a Laika en el espacio exterior.

Como película costumbrista no tiene precio, la verdad; aunque al principio se me hizo un poco ajena la situación por causa del doblaje de película pornográfica y porque las escenas resultaban extrañas al estar envueltas en una acusada atmósfera retro, a medida que va avanzando el metraje todo va ganando color y consistencia. Sin embargo, considero que le falla un detalle en particular, que es la profundización de algunos personajes, consecuencia inevitable de adaptar una novela a un tiempo limitado en cine, con lo que tienes que elegir entre cantidad o calidad; sin embargo, en este caso yo habría elegido lo 2º, desechando algún papel en favor de otros, como el sublime funambulista que lo sabe Todo, o incluso el escultor de líneas vitales.

En fin, una película que da lo que ofrece, y que probablemente nadie coja para rehacerla porque, entre otras cosas, sabemos que sería un destrozo como una catedral. Muy recomendable para fanáticos de Léolo y similares, aunque Mi vida como un perro es superior a ésta en mi excelsa opinión.

  1. Maese  2010-01-04 10:11  Enlace a este comentario

    Estoy de acuerdo en tu crítica, con ciertos matices. Es verdad que la película parece hecha a retales, pero creo que en eso influye también nuestra educación audiovisual, mayoritariamente norteamericana, donde el héroe va de A a B sin muchas complicaciones (y repartiendo mamporros, si puede). En Europa y Japón esto es muy distinto, sobre todo en cine de tipo autobiográfico, como en los famosos “tranches de vie” franceses.

    Sobre que sea superior a Léolo: bien, a mí Léolo me parece mejor escrita, más poética, más pretenciosa también, si quieres, y con personajes más profundos. Pero es verdad que Mi vida como un perro llegó lo menos siete años antes, y quien da primero…

    @Ferio: la verdad es que no lo había pensado de esa forma, pero me parece un valioso aporte, sinceramente; me empeño en echar la culpa al producto por no echármela a mí, cuando es posible que sea realmente una consecuencia de estar acostumbrados a determinado tipo de estructura psicológica y visual imperante.
    En cuanto a la comparación con Léolo y mis preferencias, es evidentemente subjetiva; la canadiense se me hizo desagradable a ratos, mientras que ésta se me ha hecho muy entrañable. Vamos, que es una opinión desde el corazón, no desde la lógica más fundamentada.

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