Tecniferio

Fahrenheit 9/11

2010-01-03 13:51

Fahrenheit 9/11Año: 2004.
Director: Michael Moore.
Género: documental.
Calificación: suficiente.

Anoche, durante una cena fraternal, pudimos comprobar cómo la nueva televisión pública de ESPAÑA, sin anuncios ni series extranjeras, daba lo que prometía, es decir, publicidad de Águila Roja entre programa y programa. Aparte de ello, estuvimos viendo Fahrenheit 9/11, el documental que Michael Moore hizo sobre George Bush Jr., las relaciones de su familia con los saudíes, el 11 de septiembre y la invasión de Irak.

¿Y qué decir? Pues básicamente que está basado en buenos datos con una ardua investigación detrás, pero que la exposición es maniquea y manipuladora a pesar de tener más razón que un santo en la mayoría de cosas que cuenta. Como cualquier conspiranoico que se precie, o cualquier persona con 2 dedos de frente para el caso que nos traemos entre manos, todos sabemos que detrás de los ataques a las Torres Gemelas y la invasión de Oriente Medio sólo hay intereses económicos planeados por la Administración de Bush Sr., pero que no se pudieron llevar a cabo por motivos logísticos y temporales.

Así, en esta película se hilvanan las relaciones de la familia Bush con las grandes potencias económicas saudíes (poseedoras de entre un 6% y un 7% de los EEUU) y de los políticos de su Administración con las empresas de armamento, así como con otras empresas que, durante los momentos álgidos de la 2ª Guerra de Irak, ya estaban planeando cómo enriquecerse a costa de todo esto. Asuntos muy desagradables, la verdad, y eso por no hablar de las manipulaciones psicológicas que se hacían sobre los soldados y sobre la población en general para aceptar determinadas cosas que podríamos calificar de atrocidades. Pero creo que lo que más me gustó fue, hacia el final, cuando Moore hace uso de las tesis orwellianas para explicar que cualquier líder que quiera mantener a su gente controlada ha de hacer uso del terror mediático y el desconcierto a golpe de exposición de noticias contradictorias, manteniéndoles a su vez en una ignorancia extrema sobre cómo son las cosas realmente. La verdad es que no pude evitar pensar en Rubalcaba diciendo hace unos días que ETA preparaba un nuevo gran atentado, que teníamos que estar preparados ante cualquier cosa, que iba a ser una auténtica bestialidad, y hoy nos encontramos esto en el periódico: ETA asiste a una revuelta entre sus bases acosada por la Policía, en la que se nos explica lo débil que está la banda armada en estos momentos, y que las posibilidades de atentado rayarían más en la desesperación que en un plan concienzudo y bien articulado. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Hay que tener miedo de salir a la calle o no? La verdad es que nunca estuve mejor que la época en que no leía periódicos.

En fin, un documental que ganaría bastantes enteros si pudiéramos abstraer lo objetivo de lo formal para elaborar una crítica propia en vez de que nos la dieran ya mascada. No vi Sicko en su momento, ni sé si caerá Capitalismo: una historia de amor cuando la estrenen el próximo viernes aquí, pero me da un poco de aprensión tener que andar cogiendo con pinzas también las críticas hacia lo que algunos combatimos. Es que no llegamos a nada así, pardiez.

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