Tecniferio
Videodrome
Año: 1983.
Director: David Cronenberg.
Reparto: James Woods, Deborah Harry, Sonja Smits, Jack Creley, Peter Dvorsky, Les Carlson, Lynne Gorman.
Género: terror.
Calificación: notable.
Resulta que ayer, durante la tertulia cañera posterior a Arrástrame al Infierno, tuve una importante revelación: sigo siendo un iletrado en esto del cine. Vale que mis compañeros de correrías son unos iletrados en otros campos que yo domino, pero yo soy Ferio y después de Mí no hay nada, así que, viendo la perspectiva estival que tengo por delante, he confeccionado una breve lista de clásicos del 9º arte que me iré tragando poco a poco, a modo de relleno temporal, hasta que pueda enfrentarme a mis amigos en igualdad de condiciones. Bueno, no, probablemente esto sea complicado debido a mi falta de atención, a mi memoria de pez y a mi escasa dialéctica. Ah, yo y mis obsesiones...
El tema es que esta mañana me he puesto Videodrome, y ahora no sé si reírme o llorar. La verdad es que esperaba otra cosa un poco más retorcida y ligeramente menos asquerosa, pero mis expectativas no se han cumplido y he recibido una dosis intravenosa de incomprensible surrealismo y repugnante casquería que, si no fueran porque las miro con la perspectiva de los 26 años que han pasado desde que se perpetró la película, hubiera desechado su visión probablemente al principio del metraje. Que salga Debbie Harry también ayuda, claro; yo pensé que no sabía hacer nada más que cantar aquello tan chulo de Atomic.
Y es que a esta película le pasa lo mismo que a, por ejemplo, Mulholland Drive: sus tramas son mayormente inteligibles y de mejor o peor gusto, pero en un momento dado hay un azaroso punto de inflexión y, repentinamente, todo pierde el norte y dejas de entender qué narices es lo que está pasando. Bueno, en ésta te enteras un poco mejor que en la otra, pero porque no salen señores pequeñitos de bolsas de papel. Quizá en la versión extendida.
La cuestión es que yo, con lo poco amigo que soy de todo aquello que escapa a la Lógica por vericuetos laberínticos, me encuentro sobrepasado por obras como ésta, que apelan en cierta manera más a aquello que se conoce como Arte
que a un visionado casual y grácil para pasar el rato y enaltecer el alma. Vamos, que tenía fiebre cuando la he visto y no ha ayudado precisamente a mitigar mi malestar.
Sea como sea, creo que ésta es la 1ª de un montón de películas raras que me voy a tragar este verano que se presenta tan apático y caluroso. Rezo fervientemente a los 4 Vientos para que se estropeen todos los medios de transporte del planeta y no se me vaya más gente de mi ciudad, porque necesito como agua de mayo salir a la calle, tener planes, ¡vivir mi joven vida! Si no, no sé qué va a ser de mí; me veré obligado a ver preocupantes programas de ultra-violencia en televisión, y ya saben los que han visto esta película cómo terminan estas cosas.
Y ahora podría despedirme con una gracieta en plan ¡Larga vida a la Nueva Carne!
, pero la verdad es que me duele la cabeza y lo único que me pide el cuerpo es dormir. Ahí se quedan.


Tú mismo lo has dicho: hay historias que apelan a la razón y otras al subconsciente. Yo no podría vivir sin ninguna de las dos. Las de Cronemberg suelen entrar en el segundo apartado, como ya estás viendo.
A mí me gusta Videodrome que, como es normal, es hija de su tiempo y de la estética de serie B de los ochenta. De esa época me gustan más otras suyas como Cromosoma 3 o esa joyita que es La zona muerta.
En todo caso, y aún a riesgo de desatar la ira de nuestro Barón, prefiero películas suyas con argumento más claro como La mosca o las últimas, incluyendo la maravillosa Spider. Algunos autores, cuando tratan de salir de los moldes en los que suelen trabajar, dan a veces lo mejor de sí mismos.
Eso sí, prueba a ponerte El almuerzo desnudo. Es aún más surrealista, pero tiene su gracia. De verdad de la buena.
@Ferio: yo también soy más amigo de sus últimos proyectos, pero es que Promesas del Este es tan jorobadamente buena... Aún así, seguiré probando la etapa repulsiva, a ver qué saco de ella. Quizá un nuevo trastorno psicológico. O psicosomático, que es peor.
¡Tonterías!
Bueno, ya en serio, la “etapa asquerosa” de Cronenberg tiene cosas demasiado MALAS, como Vinieron de dentro de… o Rabia. Subproductos infames ante los que yo también prefiero mil veces Promesas…
Pero coño, Videodrome es jodidamente buena, y va unas cuantas zancadas por delante de la clásica amalgama ochentera terrorífica, en muchos sentidos.
@Ferio: a veces pienso que me explico mal; Videodrome me ha gustado, especialmente su originalidad temática y la calidad de los efectos en una época en la que los ordenadores eran prácticamente entelequias en estas lides.
Sin embargo, y a pesar de (repito) parecerme muy buena, sigo siendo más amigo de otro tipo de obras más inteligibles. Una cosa no quita a la otra; El Quijote puede ser una obra universal aclamadísima y, sin embargo, yo prefiero leer algo de Heinlein.