Tecniferio
Gusanos de arena de Dune
Título original: Sandworms of Dune.
Año: 2007.
Autor: Brian Herbert & Kevin J. Anderson.
Género: ópera espacial.
Calificación: muy deficiente.
Muy decepcionado quedo tras la lectura de Gusanos de arena de Dune; ya sé que me habían prevenido sobre esto, pero yo, tras haberme leído los otros 13 libros de la saga, no podía quedarme sentado viendo que la inversión temporal efectuada no iba a obtener sus frutos finales en una enorme paja mental. Y paja mental hemos tenido, sin duda.
No les voy a contar de qué va; no tiene sentido a estas alturas si no han leído ninguno de los libros anteriores. Pero, si quieren, sí les voy a explicar por qué me siento tremendamente estafado tras su lectura. Me vienen a la mente un par de razones, pero vamos a empezar por la 1ª: en vez de un libro de Dune, uno tiene la terrible impresión de haber estado leyendo el guión para la enésima temporada de Bola de Dragón; y no es que la amable serie japonesa esté mal, pero si fuera lo que quería leer, me hubiera vuelto a comprar todos los tebeos. Pero no era eso. Yo no quería leer sobre personajes cada vez más poderosos, ni sobre nuevas variedades de gusanos modificados genéticamente para producir ultra-especia, y desde luego no termino de comulgar con la idea de la fusión entre dichos simpáticos seres para hacer otros más gordos. Parece que la preocupación más importante de los autores era hacerlo todo cada vez mayor, más grande, más exagerado, más insoportable para los que superamos la adolescencia hace ya tiempo. Que no, coñe, que ya estamos mayores para idioteces.
Y el final... Bueno, yo ya sabía hacía mucho tiempo que quien iba a terminar cortando el bacalao iba a ser el bueno de Duncan Idaho, pero es que eso se huele durante la mayor parte de los libros originales. Sin embargo, esos temitas con Erasmo le huelen a uno más a legitimación de las obras previas de los autores que a otra cosa. Vamos, que me declaro desde ahora mismo de la escuela escéptica que reza que jamás hubo apuntes originales de Frank Herbert, y que todo es una excusa por dinero. Mi dinero, puedo añadir, que debo ser el único que se los sigue comprando.
Pero si hay una cosa que me repatea todavía más que una mala historia es una edición pésima. ¿Por qué me he visto obligado a leer (y cito textualmente) gusanos slithered
? ¿Por qué en vez de plano
ponía FLAT
(así en mayúsculas)? ¿Qué escisión pornográfica de la sagrada orden son las Bene Gesserix
? Plaza y Janés, esta vez te has pasado.
En fin, no les quiero decir más, no sea que se les quiten las ganas de leerlo (jijiji). Para ser el colofón de una gran saga, es un excremento como una pianola de gordo. No puedo más con tener que aguantar incómodos resúmenes de todo el resto de la saga en cada capítulo para que la gente no pierda el hilo; no tengo necesidad de volver a leer la Dragonlance si no es mi intención; no quiero volver a tener en mi mente la imagen del ghola del Dios Emperador cabalgando encima de los gusanos de arena por Sincronía para absolutamente nada; no quiero que gente sin ideas novedosas se siga pitorreando de mí por mi personalidad obsesiva y mi necesidad de comprar sagas enteras para que mi familia no muera. Señor, ¿por qué me has abandonado?


Lo que tiene la cultura. Esa misma frase en el libro de Slavoj Zizek: “Repetir Lenin” con una interpretación que poco voy a tardar en contarte. Por cierto, tengo que dejarte este libro. Siento no escribirte nada sobre el libro que comentas, pero mi entrada es por el motivo expresado arriba. Un abrazo.-
@Ferio: no te preocupes, si de este otro tampoco hay mucho que decir.
Si vas a pasarte mañana a verme, llámame antes, que tengo que explicarte unos pequeños cambios en mi localización.
Creo que es hora no de que el Señor (Herbert) te abandone sino de que lo abandones tú a él…
Yo entiendo que escribir libros en casa y probablemente en pijama es mucho más grato que trabajar en la caja de ahorros, pero a estas alturas el bueno de Brian debería tener tablas para sacar algo original… ¿no?
@Ferio: claro, como esa otra tetralogía de Dune que está escribiendo; esta vez ni precuela ni secuela pura: cada volumen se lee entre los que escribió su padre. ¿No es genial?
Yo de estos hijísimos, el único al que defiendo es al de Tolkien, que ya desde los diez años era revisor de los gazapos que se le colaran a su padre, desde el Hobbitt. Y con cada “nuevo” libro añade un prólogo donde se deshace en explicaciones sobre cómo ha hecho el trabajo. Quiera uno o no leer esos libros póstumos, al menos el señor trata de ser riguroso.
Tengo curiosidad, ¿hace algo así Brian Herbert en los primeros, los que supuestamente recuperan las notas del padre?
@Ferio: los que recuperan las notas son los 2 últimos, y lo único que explica es que aparecieron de la nada y que todo el mundo está muy contento por el dineral que van a hacer con ellas.