Tecniferio
Caminando

Título original: Aruitemo Aruitemo (Even If You Walk And Walk) (Still Walking).
Año: 2008.
Director: Hirokazu Koreeda.
Reparto: Abe Hiroshi, Natsukawa Yui, You, Takahashi Kazuya, Kiki Kirin.
Género: drama familiar.
Calificación: notable.
Hoy sí que lo he conseguido: he podido ir a ver la película que quería en lugar de aventurarme en cualquier cosa a causa del horario; y lo que es mejor, la he visto a pesar de los ronquidos del tío de atrás y los continuos eructos de la mujer que se sentaba a mi lado. Toda la película haciendo el sapo, colega; anda, que ya te vale.
Caminando es una tragicomedia costumbrista que narra las desventuras de un día de reunión de una familia japonesa. En realidad, la nacionalidad es lo de menos, porque si exceptuamos los ritos religiosos, podemos proyectar perfectamente las situaciones en nuestras propias familias, o al menos les aseguro que yo puedo hacerlo con la mía. Situaciones como las inevitables comparaciones de mal gusto con familiares muertos (pilar central de la acción), la valorización de las personas por el prestigio social que les confieren sus empleos y posesiones, el disgusto de unos por la intromisión de otros en sus modos y vivencias, a pesar de que estos no ven nada malo inmiscuirse en la vida de los primeros... Todo esto lo tenemos en la película y en la vida real, minuto tras minuto en una, día tras día en la otra.
Así que muchos de Vds. no logrará comprender por qué alguien puede sentir motivación en ver esta película. Miren, les voy a ser sincero, y eso incluso después de haber visto ayer una americanada estereotípica: estoy ligeramente harto de las líneas argumentales y las formas narrativas del cine comercial. Por alguna estúpida razón, Hollywood ya no hace generalmente películas que merezca la pena, y ahora los guiones decentes están determinadas series de televisión y en el cine independiente. Y este guión es bueno porque convencer a la gente de fantasías es muy fácil porque no hay un soporte realista con el que realizar una comparación, pero recrear escenas que han de verse como reales y lograrlo... Eso no tiene precio, compañeros. Cualquiera escribe El Señor de los Anillos hoy día, pero pocos pueden expresar con fuerza nuestras cotidianeidades y que nos las creamos. Esta película lo logra.
En el apartado artístico, la película es correcta sin exagerar: la fotografía es normal, casi inexistente, y el uso de la cámara no es especialmente atrevido; los actores son correctos sin ser maravillosos, aunque logras odiarles por los arquetipos que representa cada uno de ellos; y la banda sonora es inexistente, salvo por una canción que suena apenas medio minuto hacia la mitad de la película. No esperen grandes maestrías en este aspecto.
Sin embargo, intenten recrearse en los pensamientos y motivaciones de los personajes; empaticen con ellos y piensen en cuántas veces no les han ocurrido a Vds. algunas cosas que, vistas en la gran pantalla, parecen incluso más cabreantes que en la realidad (a no ser que les queden muy cerca). Hay una particularmente que no puedo quitarme de la cabeza y que ha significado mucho para mí en tiempos no muy lejanos y, sin ser algo que no vaya a perdonar, probablemente sí sea algo que no vaya a olvidar. La familia es una cosa terriblemente cruel la mayor parte del tiempo.
La verdad es que he salido encantado del cine porque he recibido la dosis justa de la calidad que esperaba, y la certeza de que era eso lo que iba a pasar me ha acompañado todo el rato, incluso cuando bajaba corriendo para llegar a tiempo a comprar la entrada. Ojalá siempre pudiera salir del cine con un sentimiento de justicia así, de haber recibido lo que pedías. Eso sí, ojalá consiguiéramos enmendar nuestras vidas y no revivir continuamente, Navidad tras Navidad, las situaciones mostradas en estos 100 minutos. Yo hace tiempo que las empecé a aborrecer, y el ser cada vez más adulto no lo mejora para nada. Que descanse en paz el niño que una vez hubo en mí; la familia, entre otras muchas cosas, lo mató y lo enterró. Aunque no estoy seguro de si en ese orden.

