Tecniferio

Detroit Metal City (serie + película)

2009-05-29 11:50

Detroit Metal CityDetroit Metal City (película)

Año: 2008.
Directores: Hiroshi Nagahama/Toshio Lee.
Género: comedia musical.
Calificación global: notable alto.

De verdad que lo que no se le ocurra a mi odiada Japón, no se le ocurre a nadie. Resulta que hace cosa de 1 mes (semana más, semana menos) fui a visitar a su casa a un viejo amigo al que le tenía la pista perdida, y tras una breve tarde, regresé a mi hogar con un nombre grabado a fuego en mi mente: DMC. Él había visto la serie varias veces ya pero, aún así, me puso unos cuantos capítulos hasta que logró engancharme, lo cual les aseguro que no es difícil para cualquier freak de mediana categoría tratándose de una historia como ésta.

DMC va sobre un joven de la campiña japonesa que viaja a Tokyo para intentar vivir en un mundo más moderno en el que poder triunfar tocando en un grupo de pop sueco; sin embargo, los avatares del Destino terminarán por convertirle en Johannes Krauser II, Emperador del Infierno, a la cabeza de un grupo de algo así como Demon Satanic Death Black Metal. Lo peor viene cuando se reencuentra con la mujer a la que ama desde hace años y se ve incapaz de conjugar su faceta más moderna (que es un concepto que da un poco de asco) y su rol como líder de una banda de Metal chungo, lo que le llevará a cometer tropelías y a tener tropezones absurdos por doquier.

Explicado así, por una persona que ahora mismo se encuentra algo falta de ganas de casi todo, la verdad es que el tema pierde bastante fuerza, pero sólo hay que ver la 1ª parte del primer capítulo para constatar que esta serie, aunque pasará sin pena ni gloria entre otras tantas muchas, debería convertirse en una leyenda por sí misma, aunque sólo fuera por lo absurdo de sus suposiciones.

Ahora bien, no es oro todo lo que reluce, amiguitos: a pesar de que DMC es una banda que critica al Capital en sus letras y en sus actuaciones (incluso cuentan con un animador sadomasoquista conocido como el Cerdo del Capital que en la película de gente real no sale), todos y cada uno de los valores que venden la mayoría de los personajes son caca de la vaca consumista, aunque ésta es una faceta mucho más acusada en la película. Por ejemplo, las ansias vitales del protagonista, aparte de tocar en un grupo de pop sueco, se resumen en vivir en un apartamento bien decorado, comprar ropa diseñada por la gente más moderna de Tokyo, e ir a cafés y karaokes en los barrios más a la moda; todo ello contrasta con las letras de DMC, que son claramente sexistas y predican el asesinato indiscriminado y la violación de mujeres, sin ir más lejos. Joder, es que leyéndolo así, en frío, no sé ni cómo ha podido gustarme esto, de verdad.

Pero las cosas no terminan ahí: el batería de DMC es un pervertido sexual carente completamente de habilidades sociales; los seguidores del grupo son masas (qué poco me gustan determinados términos marxistas) descerebradas que predican los valores de las letras de las canciones; la manager de la banda es una tía que lo arregla todo mediante la violencia física, mide la calidad del mundo según lo húmedo de sus genitales, y cuya expresión favorita es Fuck! mientras hace la higa. ¿Adónde quiero llegar con todo esto? A que no es una serie recomendable para tiernos infantes o débiles de mente, sino algo que ha de ser procesado con mucha mano izquierda por adultos bien conformados.

Por supuesto, aquí podríamos entrar en el sempiterno debate sobre si lo que necesitamos es una nueva edad ilustrada en la que todo este tipo de material quede enterrado debajo de otro de mucha más calidad, o si la Libertad (o el Libertinaje) están justificados en una sociedad en la que casi todo vale mientras produzca algún tipo de placer determinado. Cada día tengo menos clara mi posición absoluta, pero es bien cierto que soy más del primer parecer que del 2º, lo siento por los de las bacanales.

Y cambiando de tema, creo que es algo curioso y aberrante todo este estilo de vida completamente vacío de la juventud cosmopolita japonesa; cuando vi Babel, ya recuerdo sentir mucha animadversión por el modus vivendi de la protagonista japonesa, tan cargado de... De... De mierda, básicamente; recuerdo salir del cine con mucho odio concentrado por esa parte de la película. Luego fue cuando me hice con un juego de NDS llamado The World Ends With You, cuyas premisas a nivel de historieta son increíblemente originales, su forma de jugar también lo es, y su forma de ir avanzando en la trama es... Ir cambiando de zonas en un barrio de moda e ir comprando ropa, accesorios y chapas que, según en qué zona estés, te hacen más o menos fuerte según lo acorde que vayas con lo que allí se lleva; por supuesto, todos los personajes son muy pintosos, y una de las protagonistas es diseñadora de moda amateur, como no podía ser de otra manera. Y ahora DMC... El hecho de que Japón haya adoptado en sus ciudades un ritmo extremo de Capitalismo no me gusta nada; de hecho, me pone nervioso que ése sea el Progreso con el que el American Way of Life nos quiere adoptar a todos en su amoroso e imperativo brazo. Considero muy necesario combatir ese tipo de manifestaciones extremas que, lejos de convertirnos en ciudadanos modernos, o incluso en consumidores, nos convierte en borregos tontos del culo.

Y dicho esto, ya me he quedado desahogado. Go to DMC!

Comentario





 

Nota: los comentarios serán moderados, así que pueden tardar en mostrarse.

|