Tecniferio
Malentendidos
Vaya día el de esta noche, y yo que me lo quería perder. De verdad que les prometo por todo lo que más quieran que, la mayor parte del tiempo, yo estoy en este mundo porque tiene que haber de todo. Desde hace algún tiempo llevo arrastrando unos fallos en la memoria a corto y largo plazo que me asustan, me emparanoian y me hacen pensar en Alzheimer (es tu síndrome
) más de lo que cualquier persona de mi edad debería. Pero es que el no enterarse directamente de las cosas ya me hace pensar que vivo en mi propio mundo la mayor parte del tiempo porque, si no me evado yo, me evade él por la vía dura y no me apetece. Claro que, cuando se da esto último (y espero que nadie me tache de víctima por este desahogo onanista de fiebre del sábado noche), no me puedo evitar sentir bobo aunque sepa fehacientemente que no lo soy o, al menos, porque otros lo digan. Claro que si hacemos caso a todo lo que dicen los otros...
Lo que ya es la repera es el poder sugestivo de estos mundos propios de cada uno. Voy a confesar públicamente una cuestión personal que espero no alcance utilidad mercadotécnica, porque ya lo que me faltaba: cuando yo era pequeño, estaba convencido de que estaba destinado a ser Dios. No voy a entrar en matices sobre qué es lo que quiero decir con pequeño
, pero sí con lo que yo entendía por Dios
para librarme de la imaginería cristiana pero no de la judía: yo siempre pensé que mi privilegiada mente y mi pizpireta verborrea me llevarían a ser un Primus Inter Pares, pero con esas connotaciones divinas tan épicas que se pueden comprobar en la Literatura al hablar de gente como el Kwisatz Haderach.
Sin embargo, el Tiempo, la madurez (sigh) y la Psicología moderna me pusieron en mi sitio. Las 2 primeras cosas parecen ser normales, y de la última no esperaba menos, ya que sus estúpidos exámenes psicotécnicos, junto con una micro-sociedad elitista, fueron los que me elevaron a los altares de mi propia mente durante mucho tiempo, así que tenía una obligación kármica de arreglarlo. Pero claro, donde hubo fuego quedan rescoldos y, a veces, aún me sorprendo con increíbles arranques megalomaníacos que ríase Vd. de la típica carcajada de malo malísimo. Suele pasarme en estados emocionalmente intensos como los accesos de ira o las pequeñas depresiones puntuales que devienen del noble acto del pensamiento racional.
Pero cuando esto no se resquebraja, todavía tengo el placer de permitir que mi mente se evada en fantasías y futuribles que me provocan sensación de bienestar sin necesidad de entrar en los terrenos del Erotismo ortodoxo; no, mis endorfinas son segregadas a causa de visiones de mí mismo en posibles situaciones futuras mejores que aquellas en las que me encuentro. Y miren, les voy a ser sincero: eso que hago es egoísta porque es muy complicado estar mejor de lo que estoy en general, y lo considero algo valiosísimo e incluso providencial con el panorama que se dibuja en lontananza. Quitando el hecho puntual de que estuve a punto de palmar por exudación incontrolada de mis intestinos hace unos meses, y alguno más que no siento la necesidad de hacer público, tengo un trabajo muy bien remunerado y que me permite vivir sin desahogos, no me faltan la comida ni el techo, y tengo la posibilidad de dedicar la mayor parte de mi tiempo a enriquecerme culturalmente, que es una de las cosas que más valoro en esta vida. Eppur si muove
...
Donde quiero llegar con tanta construcción perifrástica es a que pequeños (o quizá grandes) malentendidos por mi parte, junto con estas fastuosas proyecciones mentales que me monto, me llevan a desembocar en espirales descendentes no deseadas que no ayudan a mi salud mental ni a mi normal funcionamiento cotidiano. Por supuesto, soy consciente de tópicos más o menos ciertos como que el Tiempo todo lo cura y que los males, con gachas, son menos, pero a veces también me dan ganas de reventarles los dientes a todos los listillos que inventan frases hechas y... Lo que quisiera dar a entender con todo esto, como lección para la Humanidad impartida por mí, es que una mayor asertividad y una buena educación emocional nos harían sufrir menos la mayor parte del tiempo en casi todos los ámbitos. Claro que ahora me releo y flipo con la conclusión que he alcanzado, ya que es imposible trazar una línea con todo lo que les he dicho antes que llegue hasta ella. Soy un genio.
¿Qué cosas reales he aprendido con todo esto que les digo y alguna dosis de realidad? Bueno, la primera y más importante para mí es que soy incapaz de convivir en espacios cerrados durante largos periodos, y creanme cuando les digo que esta la he aprendido a hostias y haciendo un gran daño que jamás pretendí. Las pequeñas cosas del día a día pueden convertir en Paraíso en el Infierno en el transcurso de un ciclo solar completo, y el meter la pata en el momento adecuado ya ni les digo. Pero he de admitir un hecho: soy un ser poco altruista cuando debo, me creo el ombligo del mundo más de lo que debería y tengo un ego elevado y fortísimo, y todo esto ha dado como resultado... En fin, que yo lo que necesito es una Torre de Marfil con suficiente luz solar como para enterrarme entre mis libros, benditos seres inertes que me dan la vida la mayor parte del tiempo. Je suis une âme solitaire
.
La segunda es que mi cruzada por erradicar las cosas que no me gustan del mundo nunca tendrá fin, y a ella he de dedicar el resto de mi existencia. Dos inconvenientes claros ante esto: que la mayor parte de las cosas que no me gustan surgen de mí hacia fuera más que al revés, y eso es muy duro de llevar; y que los que son de fuera a dentro vienen causados por una población de 6.759.042.313 humanos en estos momentos. Mit der Dummheit kämpfen Götter selbst vergebens
.
Pero Dios, cómo duele luchar en vano.
