Tecniferio
El plato de lentejas
Rompo las normas e infrinjo las leyes que rigen mi prisión
: de esta forma empieza una estrofa de aquella canción de ese gran grupo español que se llamó Mecano. Sin querer entrar a discutir esta última aserción ni los niveles anfetamínicos que puedo alcanzar a veces escuchándoles mientras paseo a buen ritmo por el parque mientras rumio, rumio y luego rumio más las cosas que me pasan por la cabeza, voy a entrar sin más preámbulos estilísticos a realizarles una confesión que les va a poner los pelos como escarpias: soy un privilegiado. Nunca me ha faltado nada material o intelectual en la vida, y si me mantengo como estoy hasta ahora, nunca me va a faltar (gracias sean dadas a Fletcher, la Percha de la que Todo Cuelga). Sin embargo, no soy feliz, y aunque Vds. me dieran 1 € por cada vez que he dicho eso en este espacio y me hiciera rico, seguiría sin serlo.
Aquellos que me conocen desde hace años saben que yo siempre he sido material de Ciencias: primero la Ingeniería Genética, luego la Informática... Sin embargo, hoy por hoy, que no necesito de una carrera para mi mantenimiento económico dada mi condición de funcionario, mi campo de estudio preferente son las Ciencias Sociales que, gracias a los incomprensibles planes de estudio, son Letras. De esta forma dividimos las Ciencias y las Letras según haya que diseccionar una rana o no. Lo que no tengo claro es a qué mitad le corresponde el honor de hacerlo.
Disquisiciones formales aparte, les diré que la pasión y la mala leche que mis actuales campos de interés me ofrecen me sirven para mantenerme en pie la mayor parte de los días; también me convierten en una persona gris, malhumorada y taciturna, pero yo tampoco le he elegido a Vd. el 99% de las veces. La cuestión fundamental es que no puedo dejar de pensar continuamente en dónde se produjo el fallo social primigenio que nos llevó al gran mal social contemporáneo. Y no, damas y caballeros, no hablo del Capitalismo neoliberal con sus crisis de sobreproducción; de lo que yo hablo es de que Vd. ha sido condicionado para ser tonto, le han metido en un redil y, cuando ha tenido la oportunidad de rasgar el Velo, ha preferido Vd. remendarlo porque, como decía Burroughs en El Almuerzo Desnudo: en cambio nosotros, NOSOTROS tenemos la tienda y la lámpara y la tienda y la lámpara y la tienda y aquí está agradable y caliente agradable y caliente agradable y AQUÍ y agradable y FUERA HACE FRÍO
.
Y es que cada día veo más casos de ésos de mantener uno su tripita caliente y los demás que arreen o, por contra, de justificar mediante animismos que las cosas vayan mal (esto es, culpar a otras personas, en cualquier caso, de lo que nos pasa a nosotros). Lo primero es cuestión de egoísmos que se han convertido en Ley mediante una estrategia de aperturismo del modo de vida burgués a las clases más bajas, que nos han hecho pensar que, a pesar de nuestra condición de esclavos asalariados, nos merecemos el chalé que hemos convertido en vivienda habitual con sus 2 plazas de garaje. ¡Sepulcros blanqueados! Si la Economía estuviese planificada y aboliésemos el derecho de herencia, os iba a dar yo donde más os duele, que es en vuestra extensión egotística de posesiones materiales. Luego me llamaríais totalitario, estalinista y no sé cuántas cosas más que probablemente no entendáis pero hayáis leído en el último libro de moda que hayáis comprado en cualquier gasolinera.
Aún así, lo que más siento y más me duele es lo otro; el ciudadano occidental medio, y especialmente el Mediterráneo, adolece de una continua petición a Dios y/o a los políticos para que mejoren su maltrecha situación mientras él mismo no hace absolutamente nada por tirar para alante. Y sí, sé que generalizar es feo y que hay de todo como en botica, pero salga Vd. a la calle y escuche a la gente hablar en los bares. Las continuas injurias al honor de los políticos elegidos en sufragio universal se justifican mediante burdas dialécticas rayanas en el absurdo y lo deplorable la mayor parte del tiempo. ¿Lo va Vd. a hacer mejor? O lo que es más: ¿lo iba a hacer Vd.? Y no, no estoy hablando de complicadas macro-políticas globalizadoras que ya vendrían detrás, no. De lo que hablo es de que si Vd. sabe que los bancos le están robando, no les deje su dinero; si es un abuso que el empresario de turno le haga trabajar 40 horas por 700 €, se lo haga saber, y se organice en asamblea o sindicato para presionar y lo haga; si se abre la 3ª zanja en el suelo cuando se dijo que sólo 1 al año, haga Vd. uso de los medios administrativos a su alcance para denunciarlo. Es que no sirve para nada
; no, lo que no sirve para nada es que se queje Vd. en la cola de la frutería dando la chapa a la gente que no tiene culpa de nada si no es capaz siquiera de mover el culo mínimamente para arreglar su entorno. ¡Que no les pido la Comuna de París, maldición! Sólo que sean conscientes. ¿Han probado a apagar la tele y leer un libro?
Lo que ya me parece la repera y meto aquí con calzador (pero es que el tiempo corre en mi contra en estos momentos) es el asunto de las redes sociales: un valiosísimo instrumento de colaboración ciudadana convertida en herramienta mercadotécnica al servicio del Capital. Nos quejamos de que continuamente nos asaetean con publicidad no deseada en los buzones de nuestras casas y que quién nos lo habrá mandado y de dónde habrán sacado los datos (y eso por no hablar de las llamadas telefónicas ofreciendo productos y servicios), pero luego llegamos a una página pública con 150 millones de usuarios y ponemos nuestros nombres completos junto con una foto, nuestra adscripción ideológico-política, cómo nos va con nuestra pareja, a qué conciertos y eventos vamos a acudir... ¿Pero de qué narices nos extrañamos luego, de que nuestra hija desaparezca o de que no haya desaparecido antes?
En fin, por cosas del Destino que nunca comprenderemos, escribo este último párrafo más de 2 horas después de todo lo anterior y a unos 15 km de distancia; también he cenado, lo que me cambia ligeramente la perspectiva y resiente mi ansiedad y mala leche, así que tampoco me voy a extender más. Sólo les pido, de forma completamente descafeinada que, por favor, despierten y tomen las riendas de su propia vida de una santa vez y, si necesitan ayuda, pídanla y seguro que alguien se la concede. El día que nos despeguemos de todo lo que nos han vendido y no nos satisface, habremos puesto la primera piedra de algo nuevo.
Por Dios, qué último párrafo más soso. No vuelvo a dejar que se me pase la mala leche. Nunca.

Aprovecha la mala leche, seguro que es más útil que la desesperación. O más bien, el tedio. Y es que eso, nos conformamos con el tedio y en cuanto algo, a pesar de lo realmente aburrido que es, nos ofrece un espejo en el que no se complica nada, nos lanzamos a él de cabeza. Y soy de aquellos que tiene puesta su “ideología”, gustos, situación de la relación, etc., pero creo que no sólo me han ganado por ahí, sino por muchos lados. Quizá me salven los libros (tú lo sabes bien), y algo de esperanza, aunque no sé muy bien hacia dónde se dirige, quizá al viaje constante como forma de evasión, de hacerme anguila. Pero si, ya uno está pensando en deshacerse de su “facebook”. Aunque, más nos queda por andar… Por ejemplo, quemando líneas de red. Un saludo ferio.
@Ferio: no, si mucha mala leche y mucho mal café, pero al final me olvidé de hacer mención al título de la entrada como pretendía, de hacer alusiones jocosas a mi megalomanía, y no sé a qué cosas más. De todas formas, en las últimas horas he tomado la determinación de intentar sentir menos ira si lo puedo evitar o, en su justo caso, de enfocarla convenientemente. Eso provocará un bajón de calidad en este blog, claro, pero tampoco vivo para él ni quiero hacerlo, así que mientras tanto...
Desde luego con la barriguita llena cambias mucho…! A que se ve incluso el mundo de otro color? Claro, hombre, y si encima (bueno, quiero decir debajo)tienes una hembra en condiciones muy condicionantes pues mucho mejor! La vida siempre es relativa, es una variable no conocida para ninguno de nosotros; por tanto hay que intentar disfrutarla y alcanzar los pequeños momentos de felicidad (también relativos), porque cuando se acabe… se terminó! ya nos podemos despedir incluso de quejarnos!. Si es que soy un apestoso burgués de clase no burguesa…, joder!
@Ferio: sobre lo de la vendrá alguien y te dirá algo; yo no me responsabilizo de las opiniones vertidas en este diario.
En cuanto al Carpe Diem, la verdad es que sólo me convence los días impares; los días pares soy más de dejarme llevar y ver qué cae, pero siempre haciendo algo mal por el camino, ¡eso que no falte nunca!
De verdad, cómo sois los pequeño-burgueses
Creo que dadas las condiciones de falta de tiempo, desmotivación en el trabajo, falta de expectativas personales, aliñado con un poco anulación de la personalidad el plato está servido para las proyecciones personales en las redes sociales. Tampoco tenemos tiempo para prestarnos mutuamente si no son los 10 minutos de descanso o al llegar a casa mientras engullimos la cena. Algunos se han dedicado al ego en lugar de ver Camera Café. No sé si eso es del todo algo positivo, pero estoy segura de que se podía hacer sin la inseguridad que se ha creado en las redes, y a muchos les ha llevado a escribir un blog, que por poca calidad que tenga, ya es un ejercicio de mínima reflexión.
En cuanto a hacer la revolución: estoy un poco harta de que nos dediquemos a hacer nuestro examen parcelario, muy bien acotadito bajo nuestra iracunda tertulia del café de las cinco y media y luego no movamos un dedo salvo para ponernos detrás de la pancarta de turno, que ya hemos visto: no va a ninguna parte. Vosotros hacedme un foro y os ajustáis las gafas de pasta mientras mascáis chocolate de comercio justo para pagarle al subsahariano de turno el viaje al próximo encuentro alternativo de gafapastas izquierdistas.
Yo no venía a hablar de mi libro pero si no hay más remedio… Si hubiera escrito anoche, como tenía pensado, me habría perdido esta chuletón revenido de patriarcalismo en forma de fraternidad ciberpajera. “El bistec y la mamada”, bien comido y con una hembra condicionada debajo de la barriga. ¡Si es que no se puede decir más claro! Qué alegría que aún haya quien sea lo suficientemente cazurro como para ser honesto.
P.D.:Creía que el que ejercía la moderación eras tú solito. Bien que echas pestes cuando escriben con faltas de hortográfia.
@Ferio: cuando hay faltas de ortografía no ejerzo moderación, ejerzo la fuerza, que es más desagradable pero más divertido, como todos lo sabemos. Por eso hay tantos policías y militares, porque es más divertido pegar que racionalizar. Aún así, sé que está mal.
De todas formas, prometo que intento moderarle día tras día, pero los socio-liberales asentados en el Sistema son huesos duros de roer; y además él me dice que soy un trasnochado y un gris, y claro, contra eso...
Sobre la Revolución: no sé de manos de quién va a venir, pero estando las cosas como sabemos que están, no va a ser de la Izquierda; ni de la institucional, ni de las Internacionales disgregadas, ni de los sindicatos, ni de la madre que los parió a todos. Mucho sentimiento de unidad cuando cantamos A las barricadas, Hijos del Pueblo, La Internacional o En la plaza de mi pueblo, pero luego se nos pasa todo, y vuelta a lo de siempre. Algo gordo falla, pero no sé si sé qué es o no. La verdad es que estoy un poco disperso en cuanto a mis posturas muchas veces, pero qué te voy a contar que no sepas ya.
Y sobre las redes sociales, supongo que en los tiempos que corren todos formamos parte de alguna, pero me escaman las que no tienen finalidad concreta más allá del conocer gente; probablemente sean un apoyo maravilloso, pero recuerdo entre neblinas que hubo un tiempo en que no existían y casi conocías más gente y de forma más sana. Y eso por no hablar de que hubo un tiempo sin móviles y sin Internet y el mundo no estaba tan mal (o no nos enterábamos). Cosas veredes, Sancho.
Dos apuntes. El primero es una idea en relación a lo comentado por Kali respecto a la comparación entre los blogs y el “Facebook”. Efectivamente, es posible que los creadores del mismo pensasen en la dejadez y la falta de creación de debate de forma cuerda / originalidad / creatividad / formación cultural y/o científica de la mayoría de la gente para crear un mundo en el que lo interesante no es lo que uno cuenta, sino lo que cuenta el otro, en la medida en que pasa a ser información que posee uno, que se pone bajo su control. Ante la ausencia de debate e interés por entender y prácticar cultura se impone el poder sobre las noticias de los otros. Interesantes estos días después de la “auto-eliminación”. Si bien tampoco pasaba mucho con el Facebook, si es cierto que lo curioseaba diariamente, a lo “¿que hay de nuevo viejo?”, como si después mascase una zanahoria. Ahora mismo no hay información innecesaria que impida que otra más importante si entre en mi órbita. Porque la “genialidad” del Facebook es transformar a los usuarios en dominadores sin que ellos sean conscientes, es más, sin que ellos se cuestionen su moralidad al curiosear en las páginas de otros. Es cierto, si no quieres que se enteren, no lo pongas. Pero hay algo de perverso en la composición del Facebook que hace a la gente poner más y más de sí mismos, a modo de escaparate ego-comercial. Lo más curioso es que antes de la “auto-eliminación” “Facebook” intentaba impedirla con mensajes tipo: “No lo hagas, tal y tal te echarán de menos”. Me hizó reir, pero también entender más ese constructo social. Dos. En cuanto a “hacer la revolución”. La cuestión no es ya decir la frase o no, es, efectivamente, ponerse en movimiento. ¿Cómo? Ese es el principal punto. ¿Manifestaciones pacíficas? ¿Violentas? Es posible que a partir de las comparaciones históricas lleguemos al objetivo. A propósito de ello, Robert Darnton señala ciertas obras escritas en el tercer cuarto del siglo XVIII como creadoras de un clima de ebullición que veía de otra forma, que revertía la visión de un cosmos político hasta ese momento (salvo excepciones) inamovible en Francia entre el siglo XIII y el XVIII. Por tanto, uno de los pasos, junto a otros, es hallar una una ideología que revierta este mundo del pequeño-burgués@, hacerle ver un espejo distinto, mostrar los puntos débiles del auto-ego, que le diga, realmente, que a nivel político, está sól@. Un saludo.
.- DANRTON, Robert. Los “best sellers” prohibidos en Francia antes de la revolución. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2008 [W. W. Norton & Company, 1996].
@Ferio: si te soy sincero, no creo que los creadores de Facebook pensaran en él de forma tan seria cuando lo hicieron, porque originalmente era poco más que un proyecto universitario para mantener en contacto a ex-alumnos. Su punto fuerte fue única y exclusivamente ser mejor a nivel tecnológico y estético que MySpace porque, si no, ésta seguiría siendo la red social dominante.
De todas formas, todo eso que comentas no es un fenómeno nuevo para nada, y menos en este país en el que siempre han existido revistas como ¡Hola! o Semana, y posteriormente programas del corazón en televisión; temo que sólo es el siguiente peldaño, pero ahora con un público mucho mayor como consecuencia del uso de las nuevas tecnologías.
El resultado será, casi indudablemente, un cambio en la forma de relacionarse socialmente que ya se predijo en la ciencia-ficción hace mucho tiempo (sin ir más lejos sólo hay que revisar el Ciclo de Trantor de Asimov, en especial las novelas que tocan los planetas Solaria y Aurora, u ORA:CLE de Kevin O'Donnell) y que tenderá al individualismo, probablemente egoísta: antes se iba al cine, ahora te compras la televisión de 40 pulgadas y el cable con 100 canales; antes se iba a la sala de máquinas, ahora te compras una consola; antes ibas a hacer la compra, ahora la compras por Internet y te llega a casa; ¡y así con todo! Lo que se nos vende como mejoras sociales (que puede que lo sean en algunos casos), en realidad están resultando en un cambio que cada vez se va a acusar más y que nos llevará a un tipo distinto de Sociedad que, a mí particularmente, me da repelús. Y lo peor es que la vamos a ver.
En cuanto a lo que decía Robert Darnton, y siendo tu campo de estudio el que es, corrígeme también si me equivoco pero la mayor parte de la población francesa de aquella época no leía habitualmente, ¿verdad? Quiero decir que los libros eran generalmente caros para el bolsillo del obrero, el cual además probablemente no supiera leer, y al final todo salió de encendidas conversaciones de salón de la alta burguesía (porque no olvidemos que la Revolución Francesa fue una revolución burguesa), en un esquema similar al de la posterior Revolución Rusa, con gente ilustrada que señala con el dedo y una gran masa enajenada que acometía las órdenes. Ésa no es mi revolución, sinceramente, porque a mí lo de los líderes me acidifica el estómago. Yo apuesto por la ilustración de esa masa enajenada y el trabajo en común durante el día a día a modo de reforma, y sembrar así la semilla de una revolución que ni tiene por qué ser armada (aunque la Historia me desdiga) ni tiene por qué nacer necesariamente en salones de té, sino en los trabajos, las familias y los organismos socioeconómicos y políticos de base. Pero ya sabemos cómo está el percal... Al menos Immanuel Wallerstein dijo que en el 2050 ya no existiría el Capitalismo, pero para ese entonces yo ya estaré, si Fletcher quiere, felizmente jubilado, y me perderé todo lo mejor. O quizá no.
Claro que Wallerstein también predijo que, a estas alturas, Japón sería la potencia dominante del planeta y va a ser que no. ¡Bendita Psicohistoria!
Pero qué lío se ha formado alguien en la cabeza! Bueno, vamos a ser un poco más claros y así evitar malentendidos: sólo si somos honestos con nosotros en primer lugar, podremos llegar a ser, al menos, un poco felices. Honestos hasta en el “tecniferio”, joder!!
¿Patriarcal? Por llamar a la hembra, hembra y al macho, macho? ¿Por explicitar mi heterosexualidad? Si a alguien no le gusta la palabra hembra, lo siento, pero está en el diccionario y NO contiene, ni en el diccionario ni en mi comentario, ningún rasgo machista ni que pretenda hacer mención (válgame dios!) a ningún tipo de dominación sobre la mujer; pero vamos, yo creía que esto se sobreentendía del contexto humorístico de mi comentario. Bueeeeno, un poquito más claro aún: si dos mujeres, hablando sobre lo mismo, emplean la palabra “macho”, que ocurriría? Supongo que nada, verdad? Pues, aplícatelo!!! Hablas de “hembra condicionada”, pero esa no es la expresión que yo he utilizado, yo hablo de hembra en condiciones condicionantes (expresión que me he inventado y que pretendía ser simpática, lo siento), es decir, con atractivo sexual para un hombre ó macho ó tío (¿cuál de ellas te gusta más?) Y sí, AFIRMO LA MAYOR, con un buen polvo se ve la vida de colorines; pruébalo! Es uno de los breves y auténticos momentos de felicidad!
A otra cosa, mariposa: qué es lo que entendemos por revolución? Si lo que entiende el cazurro es que se solucione el problema de las injusticias generales del mundo, es decir, el hambre que sufre la mayoría de la población del planeta y la falta de libertad y democracia, pues el cazurro se considera un revolucionario. Si lográramos que el gran capital asumiera que la falta de libertad y democracia va, realmente, en contra de sus intereses, habríamos dado un paso inmenso y sería una auténtica revolución si consiguiéramos establecer la democracia en todo el mundo! Si la revolución pretende inspirarse en “eso” de Venezuela, Cuba, el glorioso éxito de la URSS, ó Irán, el Magreb ó la maravillosa experiencia de la Argentina de los años -70, pues NO contéis con el cazurro. Y tú, qué tipo de revolucionario/a eres?
@Ferio: bueno, creo que la primera parte se explica con el eterno problema de la falta de emotividad de los textos internáuticos, porque entre que ninguno de nosotros somos maestros oradores o escritores, y que no estamos viendo a la otra persona cuando habla, se pierde la parte más sensible del mensaje. Sea como sea, es un término que los positivismos y los constructos culturales han provisto de determinadas connotaciones socioculturales no demasiado buenas. Esta tarde lo probamos con alguna de las visitas si quieres para que lo comprobemos experimentalmente.
En cuanto a la Revolución, probablemente sí nos sintamos más cercanos (y lo sabes), aunque con una inmensa variedad de matices, a todo lo que ha pasado y pasa en Sudamérica (que es muy mejorable, claro está), o a la URSS y el bloque soviético en general. Fueron experiencias con grandes fallos, algunos incluso contrarios a lo que, al menos yo, propondría, pero también fueron grandes oportunidades de experimentación social que, como no podría haber sido de otra forma, se vieron corruptas por egoísmos y dinero. Dichosa Humanidad.
Con vistas a tus comentarios sobre la “Revolución Francesa” Ferio, puse ese “entre otras cosas”, porque no todo lo hicieron esos libros ni lo que los que los leyeron. No obstante, desde hace unos años, investigaciones recientes sobre la difusión de la cultura escrita en la modernidad afirman que demasiadas veces se acude al manido recurso del analfabetismo preindustrial. Estos estudios han demostrado que quizá estos índices no eran de un 90% como se venía diciendo a buena pluma, sino de un 70% para la Francia de entre 1750 y 1790. Además, la “ideología” prerrevolucionaria no sólo se extendió por los libros (que tenían muchos formatos, libros con pastas duras, libellos, revistas, tiradas, viñetas) sino también por la cultura oral de las canciones y los chismorreos. En muchas ocasiones se juntaban todas esas formas de transmisión en una “novela” (y lo pongo entre paréntesis porque todavía en aquellos años la narración novelística no había adquirido los estílos que hoy entendemos como novela). Filosofía, pólítica, chismorreos, fantasía, pornografía…, todo se juntaban en un volumén, a veces oral, a veces escrito. Investigaciones de autores como Roger Chartier, Natalie Zemon Davies o Mihail Bajtin, entre otros much@s especialistas de la práctica cultural en la Europa pre-moderna muestran otras formas de contra-política que se mueven en las clases medias y medias bajas, y no necesariamente en lo que comúnmente entendemos por “burguesía dieciochesca”. Es posible que al referirnos en la actualidad a la mencionada revolución le pongamos el apelativo de burguesa, pero en su momento fue muchas cosas. El hecho de que historiadores del XIX la llamasen así por coger parte de la ideología triunfante y colocarla al frente no quiere decir que todo el proceso revolucionario fuese burgués. Es más, en muchos momentos se les fué de las manos. De ahí Thermidor. Con Napoleón el curso tomó otro giro, también revolucionario, también burgués. La “revolución” se dilató entre 1789 y 1815. Y no solamente se dió en Francia y de la misma manera. En cuanto a la Revolución Sovíética, como bien afirmas en alguna de tus respuestas, se perdió la oportunidad, pero no vamos a realizar análisis ventajistas y trasnochados creyendo que la democracia neoliberal puede mejorarse. Si reside en su ciudadanía, y su ciudadanía quiere tener su casa, su perro, su jardín, su parcela de identidad reducida al cubículo de su coche, plasmada en el Facebook, en los roles de una vida ya vivida, entonces la democracia no puede mejorarse, porque sus ciudadan@s no es que estén sol@s, y no deseen ninguna responsabilidad política, es que la expulsan de sí mism@s, esperando que otros se la den, ya que hacen suficiente “trabajando /consumiendo” (aunque esto último lo haga por ocio, aunque últimamente se ha dado cuenta, o le han hecho darse cuenta de que deben hacerlo por obligación). Olvidado Daniel Bell. Y sí, se quejan, pero como bien afirmaba Kali, en la casa de su salón y poco más. A veces los discursos que se apoyan en la desigualdad natural del ser humano o en el cómodo sillón del pensamiento social-demócrata en el sentido “ya hemos llegado hasta aquí para qué cambiar” dejan a las claras el conservadurismo y conformismo reinante. ¿Hasta dónde? ¿Hasta un sistema que siente sus fracturas cuando cambia el organigrama geopolítico tras la debacle del imperialismo? ¿Es decir, hasta finales de los 70’? ¿Todavía creemos que la democracia occidental moderna y actual se sustenta sobre relaciones de libre mercado?
P.D. Ferio no creo que “Semana” u “¡Hola!” sean comparables a lo que se produce en Facebook, ya que el chismorreo, el espionaje, el control de la información, es de uno a otro, de un supuest@ “amig@” a otr@. En cierta medida, las revistas del corazón sirven como deformadores de las clases altas, pero en este caso, Facebook es útil para cotillear sobre nosotros mismos. Siendo cierto lo apuntado por tí acerca de su origen, ahora Facebook es otra cosa, y me he ceñido a lo que creo que es.
PD(2). Creo que sabes que mi fijación por la historia no es para hacer lo mismo, sino el cómo se hizo para realizar una traslación de valores y significados. Es la tarea más difícil. La reversión de la ideología neoliberal-demócrata-individualista o, para decirlo de otra manera, del “American way of Life” o “European way of Life” (que es como el americano pero con olor a naftalina, pantalón de pana y bufanda) empieza por la construcción de una ideología que muestre los monstruos y crueldades de la ciudadanía pequeño-burguesa que vota porque tiene que ir, que cree que insultando a los políticos es tod@ un rebelde. Vuelvo a lo anterior para ver el cómo, no para traerlo aquí. Ya te lo dije, me interesa la práctica de la cultura y, en ese sentido, conectándolo a tu idea de trasmisión de conocimientos, queda por “prácticar”. Pero quizá no tanto. Un saludo.
@Ferio: siento decir que ahora mismo no me siento con capacidades dialécticas como para realizar un análisis mínimamente legible de todo lo que has dicho; como mucho, te puedo decir que te debo 1 llamada telefónica, porque el otro día la vi pero me pareció muy tarde, y hasta ahora no te la he devuelto. Me la apunto en la agenda, y si mañana el tiempo lo impide, intentaré que sea el lunes como muy tarde. Un abrazo.