Tecniferio

Las venas abiertas de América Latina

2008-11-27 13:50

Las venas abiertas de América Latina Autor: Eduardo Galeano.
Género: ensayo de historia económica.
Año: 1970.

Permítanme que sea breve y disperso, en la línea de mis discursos menos cargantes, pero es que no soy bueno reseñando material tan serio como el que hoy me traigo entre las manos. Las venas abiertas de América Latina es un ensayo que desgrana, de forma histórica, las peores prácticas económicas y políticas de América Latina desde la época de Colón hasta su última adición en 1977, siete años después de haber sido publicado por vez primera el libro.

Visto así, el libro puede parecer cargante y de escaso interés para el ciudadano occidental de hoy que, más de 30 años después, es una persona íntegra y con unos principios férreos que le llevarán, sin duda, a su extinción. Pero como todas las cosas en este mundo, debemos ver esta obra en su contexto y, especialmente, como ejemplo concreto de aplicación del Capitalismo imperialista de unos sobre otros, acotado en el espacio y en el tiempo. Un estudio de campo, que diría el más peripuesto en estos temas.

Primeramente, hay que tener en cuenta que el libro fue escrito en un momento en el que América Latina salía de ser, en su mayoría, una dictadura, y eso a pesar de que en Chile todavía no estaba Pinochet. Por otra parte, Cuba todavía formaba parte del bloque comunista, hoy prácticamente extinguido, y contaba con el apoyo económico (entre otros) de la URSS. Y por último, pero no menos importante, todavía no estaban ahí los Chávez, los Evo ni los Correa que hoy abren llagas (más o menos grandes) en la piel del Imperio.

Con todo esto bien claro, porque la perspectiva hace perder nitidez a veces, no me queda más remedio que explicarles que América Latina es, desde hace más de 500 años, el 2º granero del Primer Mundo. ¿No se lo habían planteado nunca? Pues Galeano se lo explica mucho mejor, dando datos concisos con cantidades, fechas y nombres de gente y empresas que han tenido a bien ir a determinados países a externalizar su mano de obra o saquear los recursos naturales para mayor gloria de Norteamérica y Europa, y diciendo en qué ha redundado esto para los habitantes de las regiones explotadas.

Por desgracia, tampoco es mi intención empezar a acusar con el dedo a estas alturas, porque no tengo apéndices suficientes en el cuerpo para tanta causa, más teniendo en cuenta que todos y cada uno de nosotros somos engranajes del Capital y que, mal que bien, no terminamos de cruzar la línea que nos separa de él, lo cual es un delito casi más grande que el de otra gente, porque nosotros al menos sabemos lo que hay pero giramos la cabeza. De lo que sí tengo intención es de comentarles un par de cosas más que son, a su manera, evolución de todo lo que nos cuenta este libro.

Por una parte, Rafael Correa, presidente de Ecuador, acaba de proponer en las últimas horas la separación de América Latina de todo lo que tiene que ver con la economía global, y crear una comunidad económica sudamericana. A nivel estratego-táctico, y dentro de una línea determinada de pensamiento, la proposición parece buena: se rompe con el FMI, que es el verdadero maestro de marionetas en la sombra y culpable de la debacle argentina (entre otras muchas), y también con el Banco Mundial, para posteriormente lanzar una moneda única de la región que compita en igualdad de condiciones con el dólar y el euro. Pero pasan 2 cosas.

La primera es que ya sabemos históricamente cómo ha castigado el Imperio a todos los que han tenido la tentación de lanzar programas económicos que podían desvirtuar su hegemonía. Por ejemplo, aquel triste episodio de Panamá (región colombiana que fue extirpada por la fuerza por motivos geoestratégicos) cuando quiso desafiar al Libre Mercado imponiendo aranceles más altos a los productos estadounidenses y fue invadida y 1/4 parte de su población masacrada. Y éste es uno de tantos ejemplos que podría dar.

La segunda cosa que ocurre es que una medida que consiste en hacer una comunidad económica con la intención de competir en el mercado internacional es Capitalismo, y tan malo como el del resto del mundo. Y fíjense en que probablemente el centro de la cuestión esté en la palabra competir, como si hiciera falta que alguien fuese mejor que otros en crear cosas... Adonde quiero llegar es a lo siguiente: no sirve de nada tomar medidas de nacionalización o federalización de recursos y empresas si tus trabajadores, base y sustento real de la pirámide, van a ser igualmente explotados y tener unas condiciones de vida lamentables. Si este escollo va a ser salvado, bienvenido sea este peldaño hacia un futuro mejor. Si no, ya sabemos cómo se desarrollan los capitalismos de estado, y no es un futuro halagüeño para nadie.

El otro punto que quería comentarles es éste: parece ser que algunos expertos han postulado que, en el futuro (quizá a partir del 2025), Canadá, EEUU y México, en pos de la recuperación económica de una zona que se verá fuertemente castigada por la intervención de nuevos actores principales en la escena mundial, también tendrán una moneda única, el amero, que vendrá a sumarse, probablemente, a muchas iniciativas similares que irán surgiendo a lo ancho del planeta para pegarse por ser la más poderosa. Bien pensado es un sinsentido sin par, ¿verdad?

Lo mejor de todo esto, y ya para terminar con una nota de color, es que no puedo evitar recordar mis conspiranoicas lecturas de juventud, en las que los autores ya sabían que el escenario de coaliciones económicas estaba planeado con antelación, y quién sabe si algún día llegaremos al Gobierno Mundial que ya no necesitará del Imperio porque no habrá que competir contra nadie económicamente al haber quedado toda la riqueza mundial en manos de unos pocos (y toda la carga de trabajo sobre los hombros de los demás). Sea como sea, lo que más me preocupa es el desarrollo del momento previo, en el que 2 grandes bloques luchen por convencer al otro de que está equivocado. ¿Dónde he visto yo esto antes? Ah, sí. Eurasia contra Oceanía. Un partido clásico.

  1. Maese  2009-01-09 09:16  Enlace a este comentario

    No sé cómo podríamos discutir sobre estas cosas cuando Florian Schneider acaba de dejar Kraftwerk… (menos mal que llegamos a verlos juntos).

    @Ferio: no sé si llamarte demagogo o humano-más-que-humano. La verdad es que ni me había enterado.

Comentario





 

Nota: los comentarios serán moderados, así que pueden tardar en mostrarse.

|