Tecniferio

Sobre el poder del Pueblo

2008-10-30 12:40

Sobre el poder del pueblo Autor: Jorge Verstrynge.
Género: ensayo político.
Año: 2001.

Lo primero que salta a la vista de cualquier persona que lea este libro no será su contenido, valioso de por sí (aunque algo espesito), sino la biografía de su autor. Jorge Verstrynge, de origen hispano-francés, empezó su carrera política en la extrema derecha francesa; de ahí saltó a Reforma Democrática, que posteriormente formó parte de CP (por la que fue diputado nacional), para pasar a la Secretaría General de AP (en la que le relevaría el bueno de Alberto Ruiz Gallardón), que fue el embrión del actual PP. Después de esto, se afilió al PSOE, para pasar posteriormente a ser asesor de Paco Frutos (actual Secretario General del PCE), y último escalón de su evolución hacia la Izquierda por el momento, aunque todos sabemos que nunca es tarde para hacer la Revolución desde posturas más extremas todavía.

Una vez hecha esta introducción y habiendo visto lo paradójico y anecdótico de la evolución política de este señor, procederé a un comentario no muy largo sobre el libro, dado que éste también es corto. Sobre el poder del Pueblo es un conjunto de breves ensayos sobre diversos temas, aunque todos relativos a las Ciencias Políticas; de una forma muy documentada y con abundantes citas, se van tocando campos como el Socialismo, la Globalización, las estructuras de poder, o las propias Ciencias Políticas por sí mismas, sobre las que desarrolla una serie de interesantes comparaciones con diversas corrientes sociopolíticas actuales, de las cuales podemos destacar la relativa al Marxismo ya que, aunque el autor se autodefine como perteneciente a esta corriente (yo diría más, es marxista-leninista), defiende que la Política define la Economía, y no viceversa como defendía el bueno de Karl Marx, y que es una postura con la que yo estoy más de acuerdo a pesar de no disponer de los conocimientos, medios y experiencia del señor Verstrynge.

El segundo punto más destacable, opíparo y gustoso del libro es en el que habla de la siempre presente teoría del origen de los estados nacionales y de las religiones, pero desde la óptica de los modelos familiares, siguiendo una lógica de series clara, aunque no estoy seguro de que sea correcta del todo (¡por Dios, que alguien me refute!): primero existió el individuo, luego los núcleos de convivencia (familias), y luego los estados por otros mecanismos ya conocidos. Sin embargo, el hecho de los distintos modelos de convivencia podría haberse traducido en distintos tipos de modelos socioeconómicos determinados que parecen haber sido antropológicamente comprobados. De esta forma, en sociedades con relaciones padres-hijos autoritarias y desiguales entre hermanos, las formas políticas habrían devenido extremas, también autoritarias, y con desarrollos verticales de las estructuras de poder; por contra (y pasando por alto todo lo gris que queda en el medio), sociedades con relaciones padres-hijos liberales e igualitarias entre hermanos, nos encontramos con modelos socioeconómicos más democráticos (si tal palabra es aplicable a algo sobre esta Tierra) y libres. Una teoría curiosa cuando menos, y no desdeñable de adjuntar al resto de nuestras teorías preferidas.

Por último, pero no por ello menos importante, también resulta destacable el capítulo en el que el autor explica cuáles han sido los mecanismos de manipulación social por los que se han eliminado una serie de instancias favorables al desarrollo de un verdadero poder del Pueblo para el Pueblo, transformando el sistema en una estructura piramidal a macroescala, o directamente vertical por pérdida de resolución a microescala, llegando al punto actual del llamado parlamentarismo burgués, en el que una élite de medios económicos semi-privilegiados es elegida una y otra vez para recibir sobre sí mismos el ejercicio del poder del Pueblo, sin que sea posible para los miembros de las partes más bajas de la Sociedad acceder a dichos puestos a menos que asciendan en la escala social por medios monetarios. Por supuesto, otros autores ya han dicho innumerables veces cómo se podría solucionar esto por medios educacionales y repartos equitativos del trabajo, la riqueza, etc., pero también sabemos que, hoy por hoy y a menos que alguien lo solucione, estamos cada vez más alejados de dichas teorías en la práctica. No somos nada.

En fin, un libro curioso del que se pueden aprender novedosos puntos de vista, pero ante el que hay que hacer un aviso para navegantes: no hay que cogerlo con sueño o sin estar interesado o concentrado, porque no es precisamente el colmo de lo ameno, y el exceso de citas y notas al pie puede avasallar y abrumar incluso al más preparado. Si logramos que todas estas condiciones se cumplan, lo recomiendo como complemento a otras materias más troncales.

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