Tecniferio
Sindicatos
Ya sé que dije lo que dije y que no mantengo mi palabra si hago esto, pero creanme cuando les digo que echo de menos el blog. A veces, en la soledad de última hora de la tarde en mi puesto de trabajo, pienso Diablos, me encantaría poner a parir esto
, pero luego lo dejo aparcado y se queda para siempre en el tintero. Y no es sano para mí, la verdad.
Además, últimamente tengo una serie de inquietudes nuevas que necesitan ser exorcizadas para no quemar por dentro y, ¡qué demonios!, que estoy leyendo Investigación acerca de la justicia política (¡qué título más ingenuo si fuera un libro moderno!) de William Godwin, y su posición sobre las formas de tratar con los males del mundo, basada principalmente en escribir para que otros lean y discurran y, posteriormente, hablarlo de viva voz, es quizá el bálsamo que ha terminado de sanar mi lumbalgia productiva. Veamos en qué queda todo esto para lo que, tan sólo hace unos días, yo proyectaba la muerte.
Sin más dilaciones, creo que ha llegado el momento de entrar en el tema que me reconcome desde lo más hondo de mi ser de unos días hasta hoy: los sindicatos (esos grandes desconocidos). No voy a entrar en coyunturas históricas, que para eso ya tienen otros sitios donde buscar lo que les pique, sino que les voy a contar debidamente mi infausto caso y mi opinión para que luego Vds. puedan criticarme e insultarme, actividad ésta que es particularmente prolija desde el otro lado del Atlántico la mayor parte de las veces. ¡Ánimo, muchachos, pueden hacerlo mejor!
A lo que iba: hasta hace unos escasos días, su humilde narrador estaba afiliado a CCOO; fue todo consecuencia de una influencia externa y ya largo tiempo desaparecida pero, cuando me apunté, pensé que seguro que me servía para algo en el Futuro. 1ª e importantísima anotación: pensé que la afiliación a un sindicato me iba a resultar útil, no que yo pudiera resultar útil a otra gente, ya perteneciera a él o no. Creo que si hiciéramos una distinción entre la gente que todavía no ha mudado de pensamiento en estas lides y la que sí, nos haríamos una idea muy conveniente de cómo son las cosas en realidad en este mundillo.
Sea como fuere, permanecí afiliado y haciendo uso del descuento del 5% en la Casa del Libro con mi carné hasta que 2 cosas cambiaron: dejaron de hacer descuento (también a UGT) y un amigo mío salió escaldado de trabajar en la red de librerías del Grupo Planeta, así que intento no comprar ahí. La cuestión es que, un buen día, se me ocurrió presentarme a la delegada sindical de mi particular empresa, y ¡Qué alegría, qué alboroto! Necesitamos más gente después de los últimos años; te voy a presentar a todo el mundo y vamos a ponernos a trabajar
. De esto hace más de 1 año, y esta persona ni siquiera me saluda cuando se cruza conmigo. Yo creo que ni se acuerda.
Total, que fui a hablar con el delegado de CGT, que me es más afín por mi puesto, y me dijo un par de cosas preciosas: que ya hace mucho tiempo que deberían haberse celebrado elecciones sindicales pero no se convocan, y que los sindicatos no hacen nada por ayudarles en su labor y se están planteando conformar una plataforma profesional propia para mandarles a cortar palo de campeche a Honduras. ¡Qué situación tan halagüeña! Pero bueno, al menos él sí se acuerda de mí y me habla cordialmente, lo cual es un punto a su favor.
Pero aún se me ocurren más ejemplos: sin ir más lejos, mi compañero de puesto está afiliado a UGT (aunque creo que es cuestión de tiempo). Hace unos meses tuvo una pequeña inquina con la forma de hacer las cosas impuesta desde arriba, así que habló con los asesores jurídicos propios del lugar, y luego con su sindicato; ¿saben qué le dijeron? Directamente y a la 1ª llamada, que no se podía hacer nada. Sin estudiarlo. Sin darle mayor oportunidad. Fue algo así como me molestas, sindicalista no profesional; espera mejor a que te demos un banderín en la próxima mani
.
Lo que ya fue la repera fue la actuación de CCOO tras el fallecimiento de mi padre, trabajador del Banco Popular y afiliado también a dicho sindicato. Después de que el banco toreara a mi madre con el papeleo y las cuentas, ella decidió actuar por su cuenta (¡sapientísima decisión!) y se tiró al cuello de los que mandan en pos de un poco de justicia, así que, en mitad de una reunión con ciertos jefazos de Madrid y Barcelona, el delegado de CGT, amigo de ella de antes incluso de conocer a mi padre (casualidades de la vida), puso en jaque a la empresa sacando los turbios tejemanejes del asunto y ofreciendo una solución por la vía pacífica u otra cosa que les iba a gustar menos. Pues, justo después de esto, el tiparraco de CCOO le llamó por teléfono para decir que cómo se le ocurría hacerles esto delante de los jefes. ¡Pero será valiente cabrón! ¡Después de haber visto a mi padre en su lecho de muerte y de haberse ofrecido para lo que fuera! Le reventaría la cabeza a martillazos, pero mejor salgo a correr 3 días por semana y me ahorro la cárcel.
Ah, a fecha de hoy, el Banco Popular aún tiene en su poder 72 000 € que eran de mi padre, que deberían ser de mi madre, y que nunca nadie volverá a oler, pero casi que de dinero y bancos hablamos otro día, que ya me estoy extendiendo mucho.
En fin, ¿qué quieren que les diga? Exponía el bueno de Burrhus Skinner en su Walden Dos que los sindicatos, en realidad, no tienen como finalidad la superación de la Lucha de Clases porque, como es obvio, están sacando una tajada importante al tema. Sin ir más lejos, CCOO y UGT, sindicatos financiados por el Estado en su calidad de más representativos, cobran mensualmente más de 15 € por afiliado. ¿Echan Vds. cuentas o se las echo? Miren, 15.45 € por 1 millón de afiliados son... Veamos... 15.45 millones de € anuales, más lo que les da la Administración, más lo que recaudan en saraos, más... ¡Es mucho dinero como para justificarlo en manutención de locales! Si a ello le sumamos determinados argumentos vistos en la página de la CNT, como que los sindicalistas profesionales obtienen sus horas sindicales, más su bonificación en metálico, más su blindaje de contrato, ¿creen en serio que esta gente va a hacer algo que contraríe a la empresa? Va a ser que no. Y esto sin tener en cuenta que hay sitios en los que ser sindicalista te inhibe de acceder a determinados puestos o en los que directamente mejor ni se menciona, no sea que acabes de patitas en la calle.
En fin, que conste en acta que todo esto sólo va para ese grueso de la población que aún cree que ser sindicalista sirve para algo que no sea ganar más dinero y vivir mejor uno mismo; en ningún caso va orientado a aquellos trabajadores afiliados a sindicatos que luchan de verdad por los demás, que soy consciente de que alguno hay. Sea como sea, quiero enarbolar mi espada contra la idea de que los sindicatos son como Dios, aquello a lo que acudimos ciegamente cuando hay problemas, y creo que debemos llegar a una madurez personal en la que estudiemos nosotros mismos los casos y actuemos por su solución, apoyándonos si acaso en la muleta externa que nos puedan ofrecer compañeros solidarios. Estoy convencido de que existen. En algún lado. En el País de la Piruleta, en la Calle de la Gominola (cough cough).
Así que ya saben, maduren Vds. cual fruto, aléjense de perniciosas influencias que les quieren en su selecto club sólo por dinero, y decídanse de una vez a tomar las riendas de sus vidas (laborales en este caso). Su moral se lo agradecerá, y creo yo que el Futuro también. He dicho.


El feedburner ése que le has endosado a esto no tira, coleguita. Me da un error 404.
Yo de sindicatos no me tengo que preocupar: en mi empresa son de tan buen rollete que consideran que no son necesarios. Hay que joderse.
@Ferio: sí que va, es que lo he cambiado hace excasamente 2 horas y ahora tocará que todo el mundo se re-sindique. Qué apropiado para esta entrada.
Precisamente cuando hablaba de sitios en los que hablar de sindicatos es más o menos tabú, estaba pensando en ti. ¿No es bonito?
Y Rata tendría que dar gracias por no tener un sindicato vertical del estilo que gasta el Corte Inglés. Con sindicatos malo, pero sin ellos, jodido. En cualquier caso, hay sindicatos más horizontales y participativos como CGT y CNT que había que probar a escuchar. Otro fregado distinto es que la propia administración de tu lugar de trabajo impida la coordinación de los intereses de trabajadores, sindicatos, grupos laborales, etc, precisamente por mantener su puestito.
Por otra parte, te has olvidado de la guinda más linda de Comisiones y es la íntima amistad y enchufe que se prestan Fidalgo y Aznar públicamente y el giro al centro-derecha y nulidad de sus labores sindicales. Sin olvidar las experiencias de la madres de algunos de tus allegados, prejubiladas ruin y vilmente por sus empresas al amparo de dicha organización.
@Ferio: los sindicatos verticales siguen estando a la orden del día en la mayor parte de las grandes empresas.
De todas formas, no sé qué te hace pensar que CGT es más horizontal y participativo; lo único que les diferencia de CCOO, a priori, es que se declaran anarcosindicalistas en lugar de antiguamente afines al PCE; habría que verles en acción, pero temo que sean poco más que otra pandilla de burócratas con más pegatina que otra cosa.
Y sí, hay muchas cosas que olvidé hacer/decir en esta entrada, así que creo que voy a tomar notas y a rehacerla cuando tenga un rato. También quería haber hablado sobre la proyección futura del anarcosindicalismo basada en el cuadro que pinta Ursula K. LeGuin en Los desposeídos, que no me resulta tampoco muy halagüeña. Creo que cada día me siento más cercano a las propuestas de Walden Dos.
Y eso por que no te pones a indagar sobre el maravilloso caso de los “Trabajadores liberados”, que en el caso de C.C.O.O y U.G.T en mi empresa es simplemente bestial. ¿Como coño puede ser bueno para los trabajadores de una empresa que los “supuestos” enlaces sindicales sean gente que llevan sin saber lo que es trabajar una media de 15 a 20 años? Yo todavía estoy buscando a alguien que me lo explique…
@Ferio: una de tantas y tantas maravillas del sindicalismo que nadie sabe cuándo serán solucionadas. A ellos les viene de coña, así que no lo van a cambiar; al empresario les viene de coña porque sabe que les tiene comprados; y a la parte de los trabajadores que se creen todo esto les parece estupendo porque tienen una fabulosa representación sindical. Total, que si sólo parece agraviar a una pequeña sección de librepensadores, entonces no puede ser tan malo, ¿no?