Tecniferio
Todos sobre Zanzíbar
Autor: John Brunner.
Género: Ciencia-Ficción.
Año: 1968.
Calificación: sobresaliente.
Lo primero que debo reconocer al hablar de este libro es que jamás había oído hablar de él antes, ni tampoco de su autor. Un buen día, un compañero del trabajo me dijo Hay saldos de La Factoría, y tienen Todos sobre Zanzíbar
, así que decidí darle una oportunidad para no quedar como un iletrado. He de admitir que es una de las razones menos humildes o sinceras por las que jamás he leído un libro, especialmente uno que me costara tanto empezar, pero el resultado final ha sido más que satisfactorio, así que me puedo alegrar de mi ruin forma de ser.
Todos sobre Zanzíbar es uno de esos semi-desconocidos libros con los que muchos intelectuales de cafetería podrían llenarse la boca a la hora de hablar sobre determinados temas. Ubicado dentro del vasto mundo de la Ciencia-Ficción en el apartado etiquetado como Distopías
, esta obra de John Brunner se aleja en estilo de los grandes clásicos de este subgénero (1984, Un mundo feliz, Fahrenheit 451, la malograda Limbo...) para tontear con una ambientación bastante futurista e, incluso un poquito cyberpunk.
No podría decir que Todos sobre Zanzíbar tenga una trama fina y bien hilada, aunque sí tenga algo parecido. En realidad es una especie de sucesión de situaciones, algunas de ellas con personajes recurrentes (bajo el epígrafe Continuidad
) y más o menos centrales, y otras periféricas de mayor o menor importancia, y que normalmente no cobran sentido hasta que te enteras de algún dato importante 100 páginas después. Sin embargo, esta caótica estructura que a más de uno echará para atrás (estuvo a punto de conseguirlo conmigo) cobra sentido en un plano a vista de pájaro en cuanto descubres el sentido de la obra.
Y es que es mi humilde opinión que este libro, en realidad, no es tanto una novela como un ensayo novelado sobre lo que podría ser (o haber sido) un futuro en el que el control poblacional fuera a la vez problema y solución de los males que asolaran al planeta. La premisa de la que se parte es la de que, en un momento dado, toda la Humanidad podría estar de pie sobre Zanzíbar, pero que ese punto se perdería pronto, en cuanto las condiciones sociales imperantes se desbocaran; en ese momento, los gobiernos del planeta se verían obligados a establecer leyes eugenésicas para frenar el nacimiento de ciudadanos que no fueran a resultar prolíficos o adecuados, y también habrían de prepararse definitivamente para incorporar en dichos planes a los países en vías de desarrollo.
Por supuesto, todo esto se ve condimentado con los elementos propios de una situación semejante: grupos terroristas en contra de las nuevas leyes, fundamentalismos religiosos, abuso de las drogas y otros tipos de auto-alienación para evitar socializar, guerras políticas entre Norte y Sur y Capitalismo y Socialismo, etc. Por desgracia, temo que Brunner falló un poco en sus vaticinios para el año 2010, aunque no pongo en duda que se cumplan posteriormente si todo sigue encaminado como va. Además, el libro tiene un error importante que lo aleja del camino de las obras maestras, y es su final, más propio de una mala hilandera como Stephen King que de un narrador que demuestra tan buenos usos como me ha parecido este autor. Si no fuera por este fallo, sería magnífico.
Como a mí me gustan mucho las citas, les dejo para terminar con una de mis preferidas de las múltiples que aparecen a lo largo del libro de manos de Chad C. Mulligan, el mejor personaje de toda la novela a mi parecer: un sociólogo multimillonario gracias a sus obras literarias, que está asqueado del modus vivendi de Occidente y que un buen día decide comprarse una licencia de mendigo para ver si ésa es la postura adecuada para solucionar los problemas. Ahí va: Sin ser totalmente estúpidos, mostramos una tremenda aptitud para ello.
. Sé que fuera de contexto no es gran cosa, así que les servirá de gancho para leer la novela. Pero que es una verdad como un templo de grande, pocos podrán negármelo.
Bóvedas de acero y El sol desnudo | El granjero de las estrellas

un libro al que me costó engancharme, pero una vez conseguido, me gustó bastante. Difícil, en una época en la que estaba leyendo libros “densos”, pero que por sus múltiples niveles, acabó enganchándome
@Ferio: tengo una opinión sobre lo que le pasa a este libro, y es que la publicidad de la portada comparándolo con 1984 y Un mundo feliz no le hacen excesiva justicia. Sí, es una ucronía también, pero no se puede comparar con los otros 2 por demasiados motivos obvios. Así que, entre otras muchas cosas, lo que le pasa es que la publicidad es ligeramente engañosa.
Por lo demás, a mí también me costó arrancar con él, y salvando el final, que es ligeramente Stephen King, el resto me gustó mucho. Siempre adoraré las teorías sociales de Chad Mulligan.