Tecniferio

La colina de Watership

2007-11-03 22:06

Orejas largas Autor del libro: Richard Adams.
Año del libro: 1972.
Director de la película: Martin Rosen.
Año de la película: 1978.
Género: Fantasía.
Calificación global: notable.

La colina de Watership era una de esas obras clásicas que siempre quedan pendientes en las estanterías de aquéllos que, como yo, somos devotos de un género en particular pero no queremos perdernos las grandes obras del resto. En este caso, además, venía avalado por buenas críticas de mi estimado Mortimer Rata, y si a eso le añadimos que es uno de los múltiples libros que lee Sawyer en Perdidos, ¿acaso se le puede pedir más?

Pues sí, sí que se puede. El autor, Richard Adams, influenciado oficialmente por un antiguo tratado sobre biología y etología conejiles, y apócrifamente por la Odisea o El Señor de los Anillos, escribió esta novela que algunos califican malamente de infantil, en la que unos conejos escapan de una madriguera ante la premonición de un gran peligro por parte del más joven y socialmente bajo de ellos; en su búsqueda de un nuevo sitio en el que vivir, los conejos nos irán desvelando sus creencias religiosas particulares, sus peculiaridades sociales, y una serie de complejidades personales más propias de una sesuda novela para adultos que de un libro protagonizado por animalitos.

Y ahí es, precisamente, donde mucha gente comete el error principal e histórico que esta novela arrastra en las últimas décadas: el mero hecho de que los protagonistas no sean antropomorfos no indica que sus problemas no puedan acercarse a los nuestros o que todas sus complejidades terminen en decidirse entre zanahoria o lechuga. La sociedad conejil (o lapina) que nos presenta el autor es un sistema de castas altamente estratificado, en el que las madrigueras raramente se relacionan entre sí, y que son gobernadas con mano de hierro por inmensos machos poco benévolos que habitualmente delegan en su Ousla (la guardia paramilitar de las madrigueras) la mayoría de asuntos.

Además, los conejos tienen sus propias convicciones sobre la creación del mundo por Frith (el Sol), los problemas que este tuvo con El-Araihra, Príncipe de los 1000 Enemigos (el primer conejo), y sobre cómo el Conejo Negro de Inlé viene a buscarles a todos en el momento de su muerte. Especialmente significativo por lo que tiene de realista es una de las madrigueras que encuentran los protagonistas, en la que sus habitantes han decidido despreocuparse de la Religión y dedicarse al ocio en sus más variadas formas artísticas, a pesar de que la crítica es más en el sentido negativo (es decir, abandonar la Religión es malo) que en el marxista del asunto (en el que la Sociedad abandonaría los vicios y las costumbres en pro del tiempo libre y la creación artística).

La verdad es que, como libro, yo no se lo daría a un niño pequeño. Es una historia compleja, con datos un poco desagradables sobre la realidad de los conejos (como el de los gazapos devorados por madres estresadas o el de la reabsorción de los embriones) y mucha, mucha violencia explícita entre tiernos y amables conejitos. Además, es un libro considerablemente lento en su desarrollo, cosa que ya es difícil de aguantar por la mayoría de adultos, como para encima esperar que un tierno infante, acostumbrado como mucho al Pirata Garrapata, pueda soportar. Seamos realistas en vez de tradicionalistas por una vez en nuestras vidas.

En otro orden de cosas, tan importante fue el éxito de esta novela que se han realizado un par de adaptaciones para la gran y la pequeña pantalla en forma de dibujos animados. De la más moderna, que es una serie de televisión, no puedo decir mucho porque no he conseguido hacerme con ella (aunque tampoco lo he buscado a fondo); sin embargo, de la más antigua, que además es adaptación cinematográfica, puedo decir más cosas porque la he visto hace razonablemente poco tiempo.

Aquí en España se llamó Orejas largas, y jamás había oído hablar de ella antes de leer el libro. Sin embargo, parece ser que en Reino Unido fue un gran éxito en su momento, especialmente a causa de Bright Eyes, el tema principal de la banda sonora, interpretado por el bueno de Art Garfunkel, que ocupó durante muchísimo tiempo el nº 1 de las listas de éxitos a pesar de la sosez compositiva que es. Y lo siento mucho, pero es una verdad como un templo.

En cuanto a la película en sí, jamás pensé que fuera a encontrarme con un error semejante y tan evidente como el que comete ésta, pero es que es tan fiel al libro que resulta dramáticamente inconexa. No es fácil adaptar novela, como he podido comprobar en los últimos tiempos con algunas películas, pero las lagunas en la trama obtenidas por eliminar crudamente escenas enteras del libro en pos de un metraje de tiempo reducido hacen que el resultado final sea un poco bajo aunque, sin embargo, considero que tiene una técnica de animación magnífica para una película de dibujos animados de los '70 en la que Disney no estuvo por medio.

En el peor de los casos, puede que la película sí sea apta para niños a pesar de que se habla sin tapujos de la Muerte y los conejos se arrancan los ojos unos a otros con los dientes, pero vaya, depende de a qué lado del cinturón de explosivos queramos educar a nuestros hijos. He leído comentarios de gente que dice que vieron la película durante su infancia todas las noches durante años seguidos y que ahora pueden llevar una vida casi normal sin apenas usar haloperidol, y créanme cuando les digo que, en el futuro, eso será estar por encima de la media. Aún así, aconsejaría que la película fuera siempre vista con la guía de un adulto responsable; por desgracia, como son un bien tan escaso, mejor póngansela a los niños y váyanse a descansar. O cualquier otra cosa de la tele, ¿qué más dará?

Como nota curiosa para terminar, parece ser algo bastante confirmado que sólo tras leer La colina de Watership fue cuando George Lucas se animó a crear una cosmogonía y un universo de su propia cosecha, y de ahí nació Star Wars. Sólo esto ya debería ser razón suficiente para que todos los aprendices de escritor o director de cine le dieran una oportunidad al libro. Si no... Bueno, sólo tienen que darse una vuelta por cualquier centro comercial y ver la oferta literaria y cinematográfica ofertada por todos aquéllos que nunca leyeron La colina de Watership. Luego no digan que no les avisé.

  1. Mortimer R.  2007-11-05 08:18  Enlace a este comentario

    Hombreee, ya iba siendo hora. ¿No dan ganas de hacerse vegetariano? ¿O seguirás devorando estos roedorcitos como si nada?

    Yo, paradójicamente, ahora ando con ciencia ficción de la tuya. Ahora con “Muerte de la Luz”, de R.R. Martin y otros muchos en la recámara. Ya te preguntaré, ya.

    @Ferio: no es tanto falta de ganas como de motivación/fuerza de voluntad, en cuanto me ponen unos callos delante... Pero la verdad es que conejo hace mucho que no como, y lo dejé conscientemente. (Este comentario ha hecho descender 50 puntos el elevadísimo nivel cultural de este blog).
    En cuanto a la ciencia ficción, pregunta lo que gustes; yo ahora estoy devorando un buen tocho distópico, Todos sobre Zanzíbar, de John Brunner, centrado en uno de mis temas político-filosóficos preferidos: el control poblacional mediante la eugenesia.

  2. Antonela Benitez  2008-03-11 23:22  Enlace a este comentario

    La colina de Watership es muy buena, pero yo aconsejo que si las padres pinsan que algunas partes son un poco bruscas que le salten esas partes. Gracias por todo cau…

    @Ferio: no estoy seguro del todo de que la estrategia de privar a los niños de cosas reales (aunque desagradables) sea efectiva en su educación. Si acaso, les orienta hacia la mojigatería o a alistarse en la Legión; creo que deberíamos empezar a normalizar estas cosas.

Comentario





Ayuda Textile

 

Nota: los comentarios serán moderados, así que pueden tardar en mostrarse.

|