Tecniferio
La historiadora
Autor: Elizabeth Kostova.
Género: Intriga.
Año: 2005.
Calificación: notable bajo.
Anne Rice, Whitley Strieber, Ludlum... Todos conocemos los nombres de los autores que han intentado innovar dentro del subgénero de los vampiros en las últimas décadas, y sabemos que, como estrellas fugaces, escribieron unas primeras obras que destacaban por diversas razones, y luego unas sagas más o menos largas en las que se les iban la pinza y la trama a partes iguales. Bueno, pues ahora, en un plano ligeramente más serio, aunque con un resultado poco destacable, podemos añadir al elenco a Elizabeth Kostova, que hace en La historiadora una revisión bastante floja del mito de Drácula, pero que podré usar de guía turística cuando me apetezca viajar por Europa del Este.
La verdad es que el libro no me daba excesiva buena espina desde el principio. Yo sabía que era la campaña mercadotécnica posterior al efectista Dan Brown, y no me confería ningún tipo de confianza: cualquier producto que necesite una campaña mediática enorme tiene gato encerrado. Entonces llegaron los Reyes y mi padre, que había visto que yo leía libros de vampiros de vez en cuando, me lo regaló, y yo lo añadí a la pila de lectura pendiente hasta hace unas semanas que lo empecé. La situación se tornó aún más sospechosa cuando alguien me dijo que era maravilloso, no por nada en particular, sino porque era de ese tipo de personas que necesita recalcar que ha leído un libro porque resulta un hecho extraordinario en su existencia. No digo que esa gente valga más o menos, pero sí quiero creer que su criterio literario es un poco inferior al mío. En fin, cosas de mi exaltadísimo ego.
Después de todo esto empecé a leer el libro y... Bueno, digamos que no es exactamente una historia, sino varias enlazadas a través del tiempo y el espacio mediante un estilo pseudo-epistolar un poco raro, al que podemos agregar un orden psicológico de los acontecimientos que resulta en una pérdida de concentración habitual con respecto al tronco de la trama, es decir, dónde está la tumba de Drácula.
Pero vayamos por partes. Para empezar, ¿quién demonios es La historiadora? Hay un historiador, una antropóloga, y la narradora, que no deja claro del todo que lo suyo sea, profesionalmente, la Historia, sino que dice haberse hecho mayor y haber dado conferencias. Y punto. ¿Es un error de traducción? ¿Es que no lo dejan claro? ¿Es que yo no me he enterado? Y por otro lado, ¿cómo 2 personas que se caen mal desde el momento que se conocen pueden jurarse amor eterno al cabo de una semana? ¿Cuál es la probabilidad, con toda la gente y restaurantes que deben haber en Estambul, de encontrarte y entablar conversación con un cazador de vampiros? ¿Cuántas veces hay que matar a un bibliotecario vampiro para que luego te olvides de él en el resto del libro?
Podría citar muchas serendipias, varios encuentros fortuitos más, y unos cuantos errores geopolíticos e históricos que la autora comete, pero creo que ya han cogido la idea. El libro está bien escrito en el plano formal, pero tiene muchos detalles de los de decir Anda ya, vete a paseo
que le restan mucha calidad a una trama que, escrita de otra manera, podría haber sido la medicina que la literatura de vampiros hubiera necesitado para curarse. Pero no pudo ser.
Tampoco puedo decir mucho más, porque es uno de esos libros que permanecen en la memoria porque son muy largos, porque los asocias con determinadas situaciones vitales, o porque los tienes delante de tus narices (como es mi caso ahora mismo). Sin embargo, de aquí a un tiempo sólo me quedará un leve recuerdo de un deseo de viajar por Europa del Este, pero no a buscar vampiros, sino porque la autora me ha dado tantos detalles sobre todos y cada uno de los monumentos, la gastronomía y las costumbres del antiguo bloque soviético que no puedo más que ir a comprobar si son realidad o ficción. Lo que no tengo nada claro es si, en dicho momento, recordaré que todo empezó con este libro, porque temo que, sin ser un libro pésimo, no va a ser difícil olvidarle.

chinga tu madre!!
@Ferio: muy folklórico.
La categoría de sapiens debería adquirirse por oposición.
@Ferio: más bien por concurso-oposición con fase de prácticas; y aún así...