Tecniferio

Los chicos del coro

2007-10-14 09:17

Los chicos del coro Año: 2004.
Director: Christophe Barratier.
Reparto: Gérard Jugnot, François Berléand, Jean-Baptiste Maunier, Jacques Perrin, Kad Merad, Marianne Basler, Maurice Chevit, Paul Chariéras, Marie Bunel, Jean-Paul Bonnaire.
Género: tragicomedia.
Calificación: notable.

Si hay algo en lo que parece que todo el mundo está de acuerdo con respecto a Los chicos del coro es que se trata de una película llena de clichés ante los que cualquiera podría citar una obra en la que ya se abusara de ellos. Sin embargo, esto que a muchos les parece algo trágico e incluso insultante, a mí me parece, precisamente, una falta de innovación y ganas de hacer buena crítica, o crítica fundamentada al menos, amparándonos en lo mucho que conocemos a pesar de que no podamos relacionarlo en condiciones. El error de muchos estudiantes, y también de muchos que no lo son. No lo olviden.

Los chicos del coro es una historia coral (valga la redundancia) sobre un grupo de niños problemáticos encerrados en un reformatorio hacia el final de la 2ª Guerra Mundial en Francia, y de cómo los adultos que están encargados de ellos son incapaces de empatizar y les aplican métodos educativos de escaso valor didáctico. Un buen día llega al reformatorio un nuevo vigilante, compositor de música en sus ratos libres, que decide por su cuenta, y teniendo en contra a algunos adultos, formar un coro para enfocar las energías de los niños hacia la construcción en lugar de la destrucción.

Retomando la crítica fácil de que todo esto ya está muy visto, etc., es bien cierto que el subgénero del profesor que intenta enderezar a los alumnos mediante técnicas novedosas y originales ya ha sido utilizado en el pasado. Pero oigan, les remito a que me citen 5 películas de los últimos 10 años que hayan sido completamente novedosas: está ya (casi) todo inventado, y ahora toca remozar los pilares de lo que hubo detrás para encontrar historias que lleguen al público, o que al menos no defequen en su cerebro, como la mayoría de películas norteamericanas protagonizadas por culturistas que hacen de canguro, o por comediantes afroamericanos que hacen de... Ehm... Canguro. Por Dios, qué daño le ha hecho Hollywood al mundo.

Una vez acalarado el punto de la originalidad, creo que la palabra que define a esta película como una estrella con luz propia es humana. No es que yo fuera, precisamente, un niño díscolo y travieso, y que eso me retrotraiga a una época de dulces y limonada, sino que la historia de los niños de posguerra, algunos sin padres, que se comportan como niños, y a los que se les aplican técnicas didácticas prehistóricas, en contraposición al trabajo que hace Mathieu (el vigilante) con ellos, ejemplifica perfectamente un salto cualitativo entre un pasado brutal y de ideas basadas en la fuerza, y un presente más ilustrado y que tiene en cuenta esa tontería consistente en que a nadie le gusta que usen la fuerza bruta contra él. Y es que a mí eso de la evolución social me toca tanto en el interior que me hace soltar lágrimas de gozo. Será por lo utópico.

En cuanto a los detalles técnicos de la película, la verdad es que no sabría qué decirles; he leído en algunas páginas cosas sobre el novedoso uso de determinados planos, pero como no entiendo de esas cosas ni muestro excesivo interés por esos campos, tampoco les sabría decir mucho. Pero no tiene efectos especiales. Ni siquiera un fauno.

Y bueno, también podría hacerme el entendido sobre el carácter musical y las voces de los niños, pero mis conocimientos formales de música se perdieron en un pasado al que nunca volveré, y los ociosos están desfasados unos 30 años. Lo que sí sé es que siento una especie de filia por los coros, probablemente provocada por obras como Carmina Burana o por el disco aquél que anunciaban hace años en la tele del ejército soviético. Y si a un coro le añades la voz que tiene el niño que interpreta a Morange, apaga y vámonos; si yo intentara cantar en ese tono tan agudo, sólo saldría un chirrido repugnante y estaría 3 días con carraspera.

En fin, como la prisa por tener una apacible jornada de domingo me impulsa a no extenderme mucho más, me limitaré a recomendar esta película a la gente que disfrute soltando lagrimillas al final de historias bien contadas; sin embargo, para todos aquellos de frío corazón que no les guste algo que podría ser calificado fácilmente de ñoñería, mejor que se queden con alguna película de Vin Diesel cuidando niños para irse haciendo a la idea, y después, si son humanos (que no necesariamente hombres), que le den una oportunidad a ésta. Como mucho sólo habrán perdido 1 hora y media, y quizá descubran algo sobre sí mismos que nunca admitirían delante de un tribunal.

  1. Amkiel  2007-10-14 13:01  Enlace a este comentario

    Comparto plenamente tu recomendación. Por cierto, no has dicho nada de Pépinot.

    @Ferio: bueno, en general no he dicho mucho o nada de la mayoría de personajes, hubiera sido una locura repasar al director, los profesores y todos los alumnos... Es bien cierto que Pépinot es un personaje más relevante que otros, pero sólo como catalizador del total, ya que durante la historia sólo tiene un papel tangencial.

  2. wassima  2007-11-14 17:37  Enlace a este comentario

    lo que pienso yo de esta pelicula es que los niños han sufrido mucho

    @Ferio: eso está bien.

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