Tecniferio

Casa del Libro

2007-10-08 21:57

Iba yo a escribir sobre una película que he visto últimamente y me gustó mucho, pero mejor lo dejo para otro día por motivos morales: siempre me quejo de las injusticias, pero pocas veces las acabo plasmando aquí. Sin embargo, tengo una tan fresca ahora mismo que no puedo dejar pasar el momento de dejar constancia de ella.

Resulta que ayer se me antojó comprarme Sobre la cuestión judía, de Karl Marx, y me puse a buscarlo como loco por las diversas tiendas internáuticas que frecuento; pues bien, lo encontré al mismo precio en 2 sitios: IberLibro (a la que no quería apoyar por los motivos que expliqué aquí) y la cadena de librerías cuyo nombre adorna esta entrada.

Total, que elegí la 2ª opción y me registré como cliente para poder comprar el libro. En el primer paso sólo me piden una cuenta de correo y una contraseña, así que les doy ferio@tecniferio.com; se supone que con esto ya está terminado el registro, y que el resto de pasos son opcionales, pero yo, tonto de mí, voy y los sigo, y en el siguiente paso me piden mis datos personales y una cuenta de correo para los pedidos. Como yo soy muy práctico, la cuenta que doy en estos casos es una que viene a ser mi.nombre@gmail.com porque va a ser mucho más fácil de relacionar conmigo que la otra.

En fin, tras tan arduo proceso realizo mi pedido, me lo confirman, y cuando miro mi correo, descubro que me han mandado un correo a la 1ª cuenta con un código de descuento de gastos de envío que me viene de rechupete, así que les escribo una incidencia para preguntar si, por favor, dado que no me habían avisado de dicho regalo y que no soy un esclavo de mi correo electrónico, podrían aplicarlo al pedido, y ellos, muy correctamente, me han contestado esta mañana que sí, siempre y cuando se lo mandase y les dijese con qué cuenta estaba registrado, así que les remito los datos, y me voy a mi trabajo de turno de tarde, en donde recibo, al rato, un SMS en el que mi entidad bancaria me informa del cargo completo del pedido (sin el descuento). Al llegar a casa me he encontrado con un correo en el que me cuentan que no me podían aplicar el descuento porque la dirección de correo electrónico adjunta a la información de envío no es la misma que introduje para la 1ª parte del registro. Y digo yo:

Lo peor del asunto es que esto me pasa por ser tan impulsivo, porque:

La cuestión es que esto no cambia mucho, me temo. El pedido sigue adelante, porque anularlo ahora mismo sólo haría que perdiera el libro y que recuperara un poco de dinero (no es muy caro), pero prefiero que dejen de ganar el que les podría haber dado en el futuro. Sin embargo, me quedo un poco más tranquilo al saber que alguien, algún día, leerá esto y decidirá que, para ser pasto de injusticias y del Capital mal entendido, mejor compra su obra de Marx (o de cualquier otro) en otra tienda. No por nada, porque me estoy quejando porque dejan de aplicarme algo que ni siquiera tuve en cuenta a la hora de comprar, pero siendo un detalle nimio culpa de un fallo administrativo suyo, que tenga que pagar el pato el cliente me parece una costumbre muy fea que se arraiga cada día más en todos los campos y que no es legítima.

Desde luego, como en las tiendas del barrio, en ninguna parte.

  1. El Marqués Desastre  2007-10-09 20:41  Enlace a este comentario

    Si yo te contara o contase.

    Y de paso, a ver si nos contamos y quedamos un día de estos, que va siendo hora.

    Ah, y sí, me hubiera encargado yo, buen hombre.

    @Ferio: tendría que aprender a domeñar mi maldita impulsividad, así me ahorraría estos disgustos.
    En cuanto a lo de quedar, tengo casi todas las mañanas libres, y por las tardes salgo a horas cristianas, aunque estamos con los PGE '08 y estoy saliendo más tarde de lo habitual. Pero vamos, que estoy habitualmente disponible para quedar cuando quieras, que ya ha llovido desde la última vez, la verdad.

Comentario





 

Nota: los comentarios serán moderados, así que pueden tardar en mostrarse.

|