Tecniferio
Tropas del Espacio

Autor del libro: Robert A. Heinlein.
Año del libro: 1959.
Director de la película: Paul Verhoeven.
Año de la película: 1997.
Reparto de la película: Casper Van Dien, Dina Meyer, Denise Richards, Michael Ironside, Jake Busey, Clancy Brown, Neil Patrick Harris.
Género: Ciencia-Ficción.
Calificación global: notable.
Uno de mis grandes pecados dentro del mundo de la Ciencia-Ficción era no haber catado Tropas del Espacio en ninguna de sus diferentes formas, especialmente siendo Heinlein, probablemente, mi escritor favorito dentro del género. Como la situación era insostenible, no me quedó más remedio que ponerle fin, y he digerido en poco tiempo las versiones literaria y cinematográfica, teniendo sentimientos encontrados para cada una de ellas, aunque en ningún caso pudiera tacharlos de malos
.
Supongo que cualquier persona con 2 dedos de frente sabrá ponerse en el contexto de Heinlein cuando escribió este libro: la 2ª Guerra Mundial aún estaba cerca, las armas nucleares eran temidas y reverenciadas como en aquella entrega de El Planeta de los Simios, y la situación de un líder militar controlando una Sociedad en la que la ciudadanía y el prestigio se obtienen mediante el servicio armado todavía resbalaba, golosa, desde las circunvoluciones de muchos cerebros. Sin ir más lejos, aquí teníamos a Franco.
Digo todo esto porque uno lee diversas fuentes de información sobre esta obra y la mayoría de lo que se encuentra son acusaciones de fascismo y neonazismo para el bueno de Heinlein, como si la Militaria fuera sólo cosa suya (no nos olvidemos de Jerry Pournelle u Orson Scott Card) o una filia particular de la ultraderecha trasnochada; es que Stalin era un fascista, no un comunista
, y el que lo huele debajo lo tiene, y bla.
Habiendo dejado clara (creo) mi postura a favor de la racionalización y la contextualización de las cosas, aunque no a favor o en contra de unas cosas u otras, pasemos al meollo del asunto: Tropas del Espacio es, a mi vulgar entender, una teorización no muy profunda sobre la posible desembocadura de la Sociedad en la máxima delegación de decisiones que puede hacer. Los civiles de la Tierra pueden llevar vidas tranquilas y lujosas, tener trabajos estupendos y desenvolverse con normalidad, pero no podrán tomar nunca decisiones importantes sobre el conjunto, dado que para obtener determinados derechos hoy considerados básicos, como el del sufragio, deben servir al planeta mediante un servicio militar de un mínimo de 2 años, y un máximo de lo que indiquen las condiciones bélicas del momento. Vamos, que ponen esas condiciones en la España actual y la guerra es civil antes que espacial.
La cuestión es que el libro no deja, o no debería dejar de ser, un análisis más o menos pormenorizado de lo que le pasa por la cabeza a un joven que quiere obtener sus derechos de ciudadano, y cómo sobrevive en la Infantería Móvil, el cuerpo básico del Ejército, entre fallos de disciplina, muertes de compañeros (durante el entrenamiento o en combate contra los bichos) y otras cuestiones, y lo que sucede cuando decide dar 1 paso más y dedicarse a la carrera militar por hechos motivados, y no por lavado de cerebro. Vamos, que no considero que esto sea fascismo; lo que lo es, sin duda, es identificar siempre unas decisiones determinadas con unas ideas, pero así nos corre el pelo.
Por descontado, todo este análisis al que me refiero en los anteriores párrafos queda completamente diluido y ofuscado en la versión cinematográfica de Paul Verhoeven. En ésta, unos adolescentes macizones, estrellas del rugby futurista ellos, reinas de la belleza estereotípica ellas, deciden todos seguir carrera militar por diversas razones que, en realidad, no vienen a cuento en la película porque sólo son burdas explicaciones para las situaciones de tensión sexual del resto del metraje.
Y que no parezca por mis palabras nada que yo no quiera decir, así que hablemos claro: la película es mala como el Demonio, cualquier parecido con el libro es lejano y confuso (aparte de los nombres propios y los bichos), y los efectos especiales resultan chungos la mitad de las veces. Pero es muy entretenida, y eso es un punto a favor, especialmente para mí, que muchas veces me cuesta aguantar hasta el final si una película no me está diciendo algo.
Y es que no siendo la película ninguna obra maestra, y probablemente olvidándola si no me rodeara de los elementos que me rodeo, las más de 2 horas de duración no se hacen largas porque está preparada para no aburrir al espectador bajo ninguna circunstancia. Las proezas gimnásticas, las escenas épicas baratas y las batallas campales garantizan diversión continuada, y si le añadimos, además, la sátira que, por lo que he visto en muchás páginas de cine, poca gente ha sabido encontrar, el cóctel de distracción está asegurado para cualquier domingo por la tarde. Eso sí, que nadie la coja con pretensiones de algo más, porque si obviamos las interpretaciones de Clancy Brown (Los Inmortales, Carnivále, Perdidos) y Michael Ironside, el resto de la película es comida rápida que nuestro cerebro podrá obviar con el paso de un breve tiempo.

Creo que hace falta mucho puritanismo galáctico para tomarse a mal esta adaptación. Creo que más bien es una sátira acertada, teniendo en cuenta la cantidad de repelentes héroes interestelares que nos presenta Hollywood. Además, tenemos que admitir que las caracterizaciones de serie B son un puntazo.
A ver si luego me va a parecer a mí excesivamente serio el libro…
@Ferio: pues temo que el libro, al lado de la película, te va a resultar serio; la verdad es que no es mi vertiente preferida de Heinlein, aunque es bien cierto que sí se debe hacer esto de escribir sobre Política y Sociedad por medios que no sean el aburrido ensayo pedante que, la mayor parte de las veces, no se puede tragar.
Mi comentario se va a ceñir a la adaptación de Verhoeven, ya que el libro no lo he leído. Cierto Ferio, es entretenida, pero también quizá sea una de las mejores de este director, junto a “Robocop”. No tiene grandes películas, con lo que esta supera con creces a muchas de ellas. ¿Por qué? Coincido con el comentario anterior: por su valentía dentro de un género lleno de lecturas lineales sin ningún tipo de pretensión. Por lo menos aquí se arriesga a meter cierta sátira que viene muy bien para sacar punta a todas esas películas de ciencia-ficción y de acción conocidas que siempre quieren ofrecer una visión totalmente aniquiladora del Otro. En cuanto a los efectos visuales, son de lo mejor que he visto en muchos años. Tampoco es una gran película, pero, repito, dentro de la ciencia-ficción de los últimos años, y eso que es del 97, puede encontrarse entre las diez mejores. Es un género tan maltratado en las últimas décadas… Así que nada, tendré que ir a por el libro. Por cierto, antes de despedirme, una recomendación: Clifford D. Simak. Si le conoces, entonces nada, si no, pídeme de él, es un autor bastante original.
Un saludo Ferio
@Ferio: la verdad es que lo del género da un poco igual, el cine actual, en su inmensa mayoría, sólo sabe dar lecturas lineales de forma desapasionada sobre temas más o menos interesantes. La verdad es que a mí Robocop me impactó mucho de pequeño, y tengo las 2 primeras originales en VHS, pero pienso ahora en ellas (es más, las estoy viendo desde aquí), y me parecen tan kitsch...
En cuanto a Simak, poseo y leí hace mucho tiempo La Autopista de la Eternidad y, si te soy sincero, no fue uno de esos libros que dejaran una huella indeleble en mí; sin embargo, he leído muy bien sobre otro libro suyo llamado, si mal no recuerdo, Ciudad. Me dejo recomendar, sea como sea.
Jope, me estoy leyendo y veo cómo me repito. Estoy perdiendo neuronas en la secretaría, pero a cabio estoy cogiendo más agilidad con los dedos buscando en ficheros que ese personaje tan desagradable de “Cómo ser John Malkovich”.
En fin, que me lo leeré como ejercicio hipotético y literario sin caer en el prejuicio que impondría mi abismal distancia ideológica del tipo que lo escribió. Y miau.
@Ferio: yo también pierdo neuronas, pero por otros motivos. Sea como sea, no he visto Cómo ser John Malkovich, así que no puedo apreciar la comparación.
En cuanto a la , me temo que es caer en un error de disciplina de partido (por llamarlo de algún modo); que esta persona tenga determinada opinión sobre un tema, lo cual extrapolamos directamente de su obra y no de él, no quiere decir que ya siga una línea de pensamiento determinada ni que esté a una distancia fija de nosotros. Y menos, desde luego, si realmente nos tomamos esta obra como una sátira.
“Ciudad” lo tengo en casa y te lo puedo prestar. Ahora estoy con “Un anillo alrededor del Sol”. En cuanto a lo de repetirse, no te preocupes Kali, nos pasa a todos…, dímelo a mí, con algunas clases ya a mis espaldas. Le estoy cogiendo gustillo a eso de enseñar ajedrez. Bueno, para acabar, cierto que lo del género puede ser lo menos importante, para aquellos que sentimos constantemente la mirada extrañada de personas no acostumbradas a él considero relevante mostrarles ejemplos de buen cine de ciencia-ficción, aunque en este caso “Starship Troppers” sólo sea de nivel medio. Un saludo Ferio
@Ferio: bueno, ahora ya voy reduciendo mi lista de libros pendientes, así que ese préstamo será bienvenido porque mi moral no sufrirá con él (y es que tengo libros sin leer que compré hace demasiados años).
Y sí, considero positivo educar a la gente en nuestros campos, pero hay que andar con pies de plomo a la hora de buen cine de este género, porque a veces te sales de los clásicos y casi da miedo lo que puedes encontrar.
Era una ironía, hombre. Siempre a a la defensiva cuando se habla de tus totems…
@Ferio: si no yo, ¿quién va a defenderlos?