Tecniferio
La cicatriz
Autor: China Miéville.
Género: New Weird.
Año: 2002.
Calificación: matrícula de honor.
Señoras y señores, cuando me veo impelido a otorgar 2 matrículas de honor seguidas al mismo autor, es que algo se remueve en mi Panteón de Literatos Ilustres. Y no, probablemente no desbanque a Heinlein o a Asimov, aunque alguna perrería podría hacerles. Pero tiembla, Clarke, tiembla, que ha venido el relevo y ni siquiera escribe ciencia-ficción dura...
La cicatriz es la 2ª novela de China Miéville ambientada en el fantástico y novedoso mundo de Bas-Lag. Para cualquiera que haya leído La estación de la calle Perdido, esto debería resultar suficiente como para embarcarse en esta nueva aventura, que viene de manos del mejor escritor británico de literatura fantástica de la actualidad
(y esto no lo digo yo, sino varios medios que quieren que nos gastemos el dinero en sus libros).
La cicatriz está ambientada en la ciudad flotante de Armada, una mancomunidad de barcos y otros vehículos flotantes y aéreos que se dedica al pirateo y a la investigación científica. Precisamente a causa de lo primero, Bellis Gelvino llegará a la ciudad, huyendo de las investigaciones crobuzonianas tras los sucesos de La estación de la calle Perdido, sólo para verse inmiscuída en una serie de batallas políticas por el poder en Armada, que decidirán si mantener el status quo o embarcarse en la aventura más peligrosa (aunque con mayores premios) de la historia de Bas-Lag.
¿Qué más quieren que les cuente? Muchas de las grandes aportaciones de Miéville al género fantástico ya fueron comentadas en la entrada de su anterior libro, así que tampoco podría añadir demasiado. En este caso, la aventura es marítima en vez de urbana, y las proporciones de la trama (y las decenas de sub-tramas) son de proporciones épicas, lo cual me encanta. Además, si en la otra ocasión me encontré con una historia cuasi-perfecta y una originalidad sin parangón, en ésta he tenido todo eso, y además algunos personajes de los que merecen su propia figurita de plástico en la estantería de cualquier aficionado a estos géneros; me compraría sin dudarlo la del Vivohombre Uther Doul, personaje que destaca con luz propia por encima de los demás, y que es el protagonista de varias escenas de ésas de las que se acuerda uno a posteriori y todavía se le erizan los vellos. Qué maravilla, por Dios.
Como único punto negro que quizá cupiera objetarle a este libro: que tarda un buen rato en arrancar. Algunas críticas que he leído por ahí lo traducen como que le sobran páginas, pero no creo que sea eso realmente, sino que las primeras 100 transcurren a un ritmo menos vertiginoso que las 400 siguientes, y eso puede ahuyentar a los que busquen comida rápida.
En fin, no puedo hacer más que cantar alabanzas sobre Mr. Miéville, un autor de esos que nunca me llamaron la atención antes, y maldita sea mi estampa si me lo llego a perder. Anoche ya tuve a bien empezar con El Consejo de Hierro, su tercer libro ambientado en Bas-Lag (y último por ahora) y, aunque tengo reseñas de amigos cercanos que dicen que es el peor de los 3, intentaré leerlo con el espíritu objetivo que se merece. a fin de cuentas, China Miéville es uno de esos escritores que se descubren entre 1 000 000, y merece, cuando menos, el beneficio de la duda.

“El consejo…” es el unico de la saga que he leido.
Fue hace más de un año, pero aunque me costó un poco adentrarme en ese mundo de razas y tecnologias extravagantes creo que me gustó.
@Ferio: yo estoy ahora mismo con él, pero creo que es el que me está costando más; el chico que me los ha dejado dice que es el peor de los 3, y a lo mejor me he dejado llevar. Desde luego, la estructura es más caótica y menos original...