Tecniferio
También las vaqueras sienten melancolía
Autor: Tom Robbins.
Título original: Even cowgirls get the blues.
Género: tragicomedia contemporánea.
Año: 1976.
Calificación: sobresaliente.
Cuando Sissy Hankshaw nació en un hogar de basura blanca, jamás pensó que llegaría a forjarse una leyenda alrededor de su capacidad para el auto-stop. Bendecida con unos pulgares descomunales, inmensos, pantagruélicos, Sissy se lanza desde joven a recorrer los EEUU en coches ajenos, hasta que encuentra un empleo como modelo de una marca de productos para la higiene femenina regentada por la Condesa, una aristócrata rusa encerrada dentro del cuerpo de un hombre nacido en la ribera del Mississippi. Pero todo cambia en la vida de Sissy cuando la Condesa le presenta a su futuro marido y le encarga que vaya a vigilar el Rosa de Goma, su rancho de belleza donde divorciadas y solteronas pueden prepararse físicamente para su próximo fracaso sentimental, recientemente convertido en el primer rancho del mundo regentado sólo por vaqueras.
Este pedazo de párrafo que me acabo de maquear no llega a resumir apenas las 1000 y 1 maravillas que tiene que ofrecer este libro; en sus casi 500 páginas, Tom Robbins nos desgrana, a modo de cuento beatnik fuera de época, las maravillas y desgracias de las décadas de los '60 y '70 en unos EEUU como los conocemos hoy, pero desde la óptica desenfrenada (aunque certera la mayor parte del tiempo) de los diversos y excéntricos personajes que se va encontrando Sissy Hankshaw en su periplo vital.
Y es que éste es un libro, principalmente, de personajes, aunque las situaciones sean lo que les pone sobre la cuerda floja y ayuda a desarrollarlos. Por un lado, tenemos a la protagonista, Sissy Hankshaw, estigmatizada desde pequeña por culpa de sus descomunales pulgares, con los que ella ha establecido una relación simbiótica maravillosa (aunque no pueda abrochar botones), y que la convierten en la mejor autoestopista del planeta; también está la Condesa, muy excéntrico empresario que encuentra un filón en la higiene femenina y que vive obsesionado por el olor de los genitales no higienizados; Julian, el pintor publicista de la firma de la Condesa, indio 100%, aunque con unos problemas de salud y sociales que le alejan de sus orígenes; el Chink, japonés americanizado que vive en las montañas y espanta a pedradas a los que van a buscarle (o enseñándoles el pene si son mujeres), y que anhela habitar entre el Pueblo Reloj, una confederación india anarquista que espera el día en que el Gran Terremoto destruya a la Humanidad; Bonanza Jellybean, líder de las vaqueras y total defensora de sus derechos, que soñó desde niña con poder llevar la vida que lleva ahora; Delores del Ruby, capataz del Rosa de Goma, antigua domadora de fieras en un circo, que espera su Tercera Visión de la Diosa Madre a través del consumo exagerado de peyote; el Dr. Robbins, alter ego del autor y psiquiatra de Sissy, enamorado de ella y de sus historias...
Visto así, el libro se convierte en una obra coral impresionante, aunque en realidad no lo sea tanto. Todo gira, principalmente, alrededor de las cosas que Sissy va aprendiendo de sí misma y la gente que la rodea. En sus viajes en coches ajenos, Sissy aprenderá sobre el amor libre y los tipos de personas que hay en el mundo; con Julian y sus amigos, Sissy aprenderá sobre el amor libre y la futilidad de estancarse en la vida; con las vaqueras, Sissy aprenderá sobre el amor libre y la importancia de cumplir los sueños de uno mismo; y con el Chink, mi personaje favorito, Sissy aprenderá sobre el amor libre y la necedad de las sociedades actuales, que han perdido el norte por completo en favor de algo que ya no recuerdan.
Como creo haber dejado claro en el párrafo anterior, en este libro se hace una inmensa apología del amor libre (entendido como sexo por amor y pura diversión), así que quizá pudiera resultar un poco antipático para mentes demasiado ortodoxas o puritanas. Si no es su caso, y se siente con fuerzas de leer algo que mezcla a William Burroughs con una novela de verdad, le recomiendo que le dé una oportunidad a También las vaqueras sienten melancolía, porque es uno de esos libros de los que nadie habla, pero que pueden enseñar mucho si se quiere aprender. ¡Y pasándolo bien, encima! No hay mejor Pedagogía que ésa.
Año: 1992.
Título original: Even cowgirls get the blues.
Título en España: Ellas también se deprimen.
Director: Gus Van Sant.
Reparto: Keanu Reeves, Uma Thurman, Angie Dickinson, John Hurt, Lorraine Bracco, Rain Phoenix, Pat Morita, Sean Young, Crispin Glover, Steve Buscemi, Ed Begley Jr., Carol Kane, Roseanne Barr, Buck Henry.
Género: comedia.
Calificación: insuficiente.
La adaptación cinematográfica del libro, por contra, es una de las peores películas que recuerdo haber visto a lo largo de mi vida. La producción es buena, como casi siempre pasa en Hollywood, y el elenco de actores resulta maravilloso (con algunas excepciones), pero el resto de elementos que conforman este mal resumen de hora y media es patético.
Para empezar, creo que la estética de la película, intentando capturar las formas más grotescas de las vestimentas de los '70, falla estrepitosamente. El atuendo de Keanu Sólo tengo esta cara
Reeves (que sólo sale en 2 escenas) es digno de los payasos de la tele, y no ayuda para nada a un personaje y a un actor que ya iban escasos de carisma antes de ello; el aspecto del Chink, similar al de un lama perdido en las nieves del Himalaya, no se corresponde para nada con el del brujo indio japonés del libro; y las vaqueras... En fin, la idea de glamour sucio que obtienes de la novela se oculta tras una serie de anodinos pantalones vaqueros y ropa del todo a 100 que dejan mucho que desear. ¿Y por qué Delores parece la consorte del Zar en vez de una vaquera?
Por otro lado, tenemos un contraste muy fuerte entre los actores que lo hacen bien y los que lo hacen mal. Uma Thurman resulta bastante correcta haciendo de Sissy, aunque exagera demasiado el papel en ocasiones, y la atención que se le presta al personaje es más de tensor sexual que de cualquier otra cosa, relegándolo el guión muchas veces al de una semi-autista sin habilidades sociales; Keanu Reeves hace el mismo papel que en todas sus películas, y por suerte no lo alarga demasiado; Pat Morita, haciendo del Chink, resulta muy gracioso, pero tiene el problema de haberse encasillado en su papel de Sr. Miyagi para toda mi generación, y ahora no podemos abstraerlo; John Hurt, haciendo de la Condesa... En fin, quién te ha visto y quién te ve, y qué necesario es el dinero.
Pero, sin duda, el gallifante a peor actuación de la película se lo lleva Rain(bow) Phoenix, hermana de River y Joaquin que, a sus tiernos 21 años, temo que no fue capaz de llevar con la suficiente dignidad las espuelas de Bonanza Jellybean, haciendo una interpretación completamente amateur, sosa y desgarbada, que parece que no ha mejorado con el paso del tiempo tras ver su perfil en IMDB. Yo no lo hubiera hecho mejor, pero no por ello es menos pena.
Para terminar, si mi recomendación con el libro es que le den una oportunidad, con la película es que mejor no se molesten, porque no hay en ella nada de interés, amén de encontrar la forma de no saber adaptar una novela a un guión, con el resultado de que acabamos sintiendo que estamos viendo una sucesión de escenas inconexas entre sí, y que no sirven, en absoluto, para apreciar ni transmitir los mensajes que encontramos en la obra de Tom Robbins.
Directa a su gasolinera más cercana, y útil como calzador de mesas.


Joder, yo no encontré la imagen de la edición en castellano (de la cual sólo tienen 2 tiradas, así que tal vez en los 70 (76) todavía sí teníamos censura: lo digo por aquello del “amor libre”). Pena que no lo reedite nadie, porque es una de las idas de olla más lúcidas que he leído. ¡No lo compares con Burroughs!;P
@Ferio: eso es porque es una imagen escaneada de tu libro; en un par de semanas, aproximadamente, estará disponible para todo el planeta.
Y sí, lo comparo con Burroughs, porque tiene unas idas de ollas muy grandes, pero éstas son divertidas y llevaderas, no insufribles como las del otro.