Tecniferio
Yo, el gato
Autor: Soseki Natsume.
Género: novela.
Año: 1905.
Calificación: notable bajo.
Anoche terminé de leer esta novela costumbrista japonesa de principios del siglo pasado, y creo que es uno de los libros que más fuelle han perdido para mí a lo largo de su lectura, especialmente la parte final, en los últimos tiempos.
Yo, el gato trata sobre los usos y costumbres de una familia de clase media y cultura baja del Tokyo de principios de siglo. Un buen día llega a la casa un gato callejero, a través de cuyos ojos veremos pasar los días de la vida de esta familia, especialmente del padre, que se rodea de unos amigos peculiares, cada uno de ellos estereotipo de las personalidades que podían encontrarse, según el autor, en el Japón de aquella época.
El libro comienza cuando el gato llega a la casa y empieza a explorar su propio mundo gatuno, del cual tampoco sabe nada, creo yo que como base sobre la cual luego el autor ensaya sobre las formas y métodos de las relaciones sociales humanas, antropomorfizando al felino y sus compañeros cuadrúpedos para pasar, casi sin darse uno cuenta, a una historia en la que el gato pierde importancia para ganarla el cabeza de familia humano, Kushami, un mal profesor de inglés que difícilmente comprende nada sobre lo que pasa en la incipientemente occidentalizada sociedad japonesa, y que aspira a ser un genio en algún campo, aunque sin suerte ni talento en ninguno.
Supongo que hemos de saber poner a este libro en su lugar para poder hacernos una idea de su valor intrínseco y no criticarlo demasiado por sus anacronismos actuales. Como ensayo crítico sobre lo que estaba pasando en el Japón de principios del siglo XX, es probable que triunfe; sin embargo, a nivel literario, la historia pierde fuelle a medida que nos acercamos al final apresurado y desordenado, más propio de un Stephen King que de otro tipo de autor.
A esto hemos de añadir, a mi entender, el cambio de intereses del autor, que pareció radicalizar su posición política y filosófica a medida que escribía los distintos capítulos y los iba publicando en una revista de la época, lo cual se reflejó en la profundidad dialéctica que va adquiriendo la novela a medida que avanzamos en ella, en contraposición a la simple sátira crítica del principio. Por desgracia, la jugada no le sale bien y el interés casi constante que se logra mantener durante la mayor parte del tiempo (es un libro de 454 páginas a letra pequeña) se va esfumando a medida que uno descubre que no va a ninguna parte, y que la moraleja se pierde como las divagaciones del autor.
En definitiva, es un libro cuyo valor reside en la forma curiosa de enfocar el asunto que muestra al principio, y en el interés que cada uno pueda tener en conocer la visión de Japón que podía tener; sin embargo, creo que el conjunto ganaría mucho habiendo sabido terminarlo antes de que la historia se perdiese en divagaciones y elaborando un poco más el final.
Por lo demás, un libro bastante entretenido.
La tetralogía de SIVAINVI | El tío Petros y la Conjetura de Goldbach

Bueno, ese argumento de confrontación con Occidente también estaba en el libro del té y no por hablar de costumbrismo se perdía, por así decirlo, el sabor inicial. Lo que sí es cierto (y lo acabo de comprobar con otro relato con un minino como protagonista) es que siempre se termina dejando al gato de lado utilizándole como escusa para hacer una crítica de corte humano a los sujetos sapiens. Y yo lo siento mucho pero siempre preferiré al gato.
@Ferio: el problema que yo veo en éste no es tanto que el gato pierda protagonismo, sino que los protagonistas nuevos se pierden en divagaciones que hacen el camino un poco empinado.