Tecniferio

Primavera, verano, otoño, invierno y... Primavera

2007-05-21 09:30

Primavera, verano, otoño, invierno y... Primavera Año: 2003.
Título original: Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom.
Director: Ki-Duk Kim.
Reparto: Oh Yeong-su, Ki-Duk Kim, Kim Jung-yeong, Seo Jae-gyeong.
Género: drama.
Calificación: notable bajo.

Siguiendo la estela de todas las producciones orientales o sobre orientales que estoy deglutiendo últimamente, aquí tenemos una bastante complicada de digerir. Primavera, verano, otoño, invierno y... Primavera es como uno de esos dulces de almendras tan apetitosos que hacen en los pueblos de Extremadura, que entran estupendamente por los ojos pero, cuando les hincas el diente, no hay forma humana de tragárselos a no ser que sea con gran dolor.

La historia de esta película es una metáfora sobre la vida, y dicho así ya vamos mal, pero es la cruenta realidad. Mediante el uso de variaciones estacionales en un mismo entorno y la evolución de los personajes a lo largo de su vida, sobreentiendo que esta película nos intenta enseñar una moraleja muy importante: si has cenado copiosamente y te vas a tumbar en la cama para ver una película, intenta elegir una que sepas que te va a mantener despierto.

No es que la película sea mala, ni mucho menos; sencillamente, es que a ratos no es ni siquiera película, sino un documental sobre el entorno de un bonito lago que presumo perdido en alguna parte de Corea del Sur. Y es que, desde luego, el punto fuerte de este largometraje es la fotografía, al menos en contraste con el resto, que definiré como demasiado exquisito para paladares occidentales, porque cualquiera que la haya visto no me podrá negar que la película se hace ligeramente durita a ratos, principalmente a causa del abismo cultural que hay entre el ciudadano occidental moderno y el maestro budista surcoreano perdido de la mano de Dios.

Y eso que la historia en sí, si la abstraemos de las moralinas y las enseñanzas que no llegarán a ninguna parte, es bastante occidental: niños que torturan animales al más puro estilo de La fábrica de las avispas, adolescentes que se lo montan delante de su maestro budista, asesinatos por malentendidos conyugales, policía paciente y curiosa, mujeres sin rostro que se ahogan en lagos... ¡Como la vida misma!

¿Y dónde más falla (o no me toca la fibra sensible)? Pues en la lenta cadencia del devenir estacional, que siempre se anuncia pero nunca termina de llegar, en lo inocente de la trama, en la tortura de gatos para escribir (esto hay que verlo para entenderlo) y, más que nada, en el inmenso abismo cultural.

Y es que, posiblemente, esta película resulte una obra maestra para los amantes del Zen (pero no el de Creative), el Feng-Shui, el sushi, o cualquier otra forma de depravación oriental. Sin embargo para nosotros, fieles seguidores de la tradición pseudo-aria de mediados del siglo XX, de los Burger King de George Bush, de los macro-centros comerciales y los campos de golf verdes como el dólar, esta película duele bastante la mayor parte del tiempo a pesar de contar con unas cualidades preciosistas bastante notables. Pero es que el lento fluir de las aguas estivales bajo un cielo azul celeste en el que los dioses se acercan a la Humanidad con mimo y abrazo y medio limón, como que no está muy hecho para mí, sinceramente.

Y sin ánimo de ofender para el que le haya gustado, porque no es mala película, sino que se me hace lejana y sosita, la recomiendo para aquellos ciudadanos occidentales (u occidentalizados) estándar con problemas de insomnio, para los listillos que comen con palillos en los restaurantes orientales, y para los que el domingo por la tarde se plantean, tumbados en el césped de un parque, retomar una religión como medio para ser mejores personas. Para todos los demás, MasterCard (que es el lenguaje que mejor conocemos en este lado del planeta).

  1. el_desertor  2007-05-21 19:45  Enlace a este comentario

    Yo soy un listillo de los que usan palillos, y en tiempos mas fecundos, hasta comía sushi, y aun así, el miserable lavado cerebral de la sociedad occidental opresora hamburguesera y capitalista me hace ver que el cine zen ramalamadindon es un tostón… ¿será grave doctor? Creo que en oriente, que solo hay que ver como prosperan los chinos, son maquinas de producir, algunos pensaban que solo artículos baratos y sombrillas de papel para los cockteles, pero creo que hasta cine, y además no lo hacen mal… estoy seguro que hay mucho occidental que se sentará a ver esa peli y la disfrutará pensando que debe disfrutarla, aunque un chino o un koreano se aburrirían hasta caerse de la butaca.
    Asuntos a parte, y por todo el fast-food chino que me he tragado, la fotografía desde luego no parece ser el punto débil de el “cine oriental”

    @Ferio: yo nunca he comido sushi (ni creo que lo haga) ni sé comer con palillos; es más, me encanta la comida china para occidentales, pero no la china para chinos, ni la japonesa, ni la tailandesa...
    A mí el nivel oriental de producción me hace pensar en Stephen King a veces, sólo que ellos son muchos más, lo cual también hace que más de sus obras merezcan la pena.

  2. Amkiel  2007-05-21 22:49  Enlace a este comentario

    Seré breve, como un haiku:
    Tienes que ver “Old boy”
    de Park Chan-wook.

    @Ferio: la vi hace tiempo, aunque no recuerdo bien si llegué a terminarla o no, porque me entró un odio repentino por todo lo oriental. Quizá le dé otra oportunidad.

  3. Gian  2007-06-26 06:53  Enlace a este comentario

    Lo siento hermano, pero creo que difiero completamente de tu visión. A mí la película me llegó en lo más profundo, estuve dentro de la película todo el rato…
    Es simplemente una cosa de predeterminación a la película…
    Si esperas encontrar el tigre y el dragón, será un asco.
    Pero si lo que querías era un documental sobre Zen, ciertamente esta película expresa mucho más de lo que muchos documentales que he visto.

    Quizás por allí nos entendamos, pues si no te interesa el tema, obviamente no te gustará la película, y me parece bien.

    Un abrazo, Bendiciones, Chaus

    @Ferio: no esperaba encontrar Tigre y Dragón, película que aún no he visto; además, pensar que cualquier película oriental va a ser de ese palo es reduccionismo. Sencillamente, pensaba encontrar una película y no, efectivamente, un documental moralista. Cuestión de gustos, supongo.

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