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Tristram Shandy: A Cock And Bull Story

2007-04-25 12:05

Tristram Shandy: A Cock And Bull Story Año: 2005.
Director: Michael Winterbottom.
Reparto: Steve Coogan, Rob Brydon, Keeley Hawes, Shirley Henderson, Dylan Moran, David Walliams, Jeremy Northam, Benedict Wong.
Género: comedia.
Calificación: notable bajo.

Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en esta película es lo mal que va a envejecer. Si el cine europeo ya es, de por sí, minoritario y despreciado por perillero, el ver continuamente comedias que nos recuerdan a Full Monty no lo hace mucho mejor.

Tristram Shandy: A Cock And Bull Story es una película... Bueno, no, en realidad son 2 películas: la 1ª es una adaptación del principio de La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne; la 2ª y principal (al menos en mi opinión) es un ejercicio de metacine consistente en una suerte de making of paródico de lo que sería el resto de la película propiamente dicha.

No voy a negar que la película me gustó bastante y me reí mucho, pero no tanto por ella como por diálogos aislados y situaciones puntuales. Lo que quiero decir es que, a nivel de continuidad, tiene escenas que resultan bastante soporíferas porque les falta chispa o porque es un tipo de humor que no me termina de llegar. Sin embargo, si nos abstraemos de esos valles (más pronunciados en la 2ª parte), otras escenas son tremendamente divertidas, destacando sobre todas las demás la que da comienzo a la película, con el actor principal sufriendo los embates pseudo-dialécticos de su compañero/rival en el rodaje sobre distintas partes de su anatomía y sobre qué orden debería seguirse en los créditos, que vuelve a repetir fondo (que no forma) durante los susodichos créditos finales, en los que todo resulta incluso más divertido al conocer ya a los personajes.

El principal problema, en mi opinión, de esta película, es que es una de esas producciones que han llegado a nuestro país varios años después de realizarse, sin ningún tipo de ayuda mediática que las coloque donde se merecen, haciendo que nunca alcancen la fama de otros productos peores (como las comedias de Eddie Murphy sobre gente con obesidad mórbida o la Coca-Cola), y que al final queden como alimento del erudito con gafas de pasta que se molesta en ver más cartelera que la que anuncian en televisión. Y es una pena, porque el público se está perdiendo unas películas decentes que, aún lejos de ser obras maestras, al menos no repiten los clichés habituales que se nos envían desde Hollywood y de los que estamos ya más que hartos. Y es que algunos no podemos ya con tanta basura mental como la que nos manufactura la industria cinematográfica norteamericana, de la que sale 1 película aceptable y 10 vomitivas.

Muy recomendada para la gente que gusta del humor inglés pero odia a Mr. Bean, para seguidores de los Monty Python más serios, o para aquéllos que quieren ver una comedia que no trata de actores afroamericanos con problemas en la tiroides (ya sean por exceso o defecto).

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