Tecniferio
Teatro
Hoy, 27 de marzo, se celebra el Día Mundial del Teatro. Aunque soy reacio en general a este tipo de celebraciones, no puedo negar que razón no les falta a aquellos que intentan universalizar este arte participativo, ya que es una alternativa que muy pocos eligen, prefiriendo irse al cine a ver películas de la Troma o similares. Pero como Todo ocurre por una razón
, que dijo aquél, cabría analizar cuál es la realidad del teatro y por qué tanta gente va a ver bodrios norteamericanos al cine, pero pocos a ver aquello de Max Estrella y similares.
El primer problema, indudablemente, es educativo. Quizá sea porque yo fui de Ciencias y no sé qué daban durante aquellos 2 años mis compañeros de Letras, pero tengo la absurda sensación de que nunca se ha potenciado especialmente este género en la educación formal: en mi colegio jamás hubo una obra de teatro y, sin embargo, sí había un concurso de villancicos todas las Navidades, aunque nunca ganaba nadie excepto Dios; cosas de los colegios de monjas.
Pero es que, incluso en clase de Lengua, no recuerdo a priori haber leído más de 1 obra de teatro durante toda mi formación, y el gusto, como todo, hay que educarlo. Y es que tuve que llegar a 2º de BUP para que mi profesora de Latín decidiese tomar la iniciativa, y juntar grupos de alumnos todos los meses para ir al teatro para que, de esta manera, fuese más barato.
Porque ahí está la 2ª razón, claro: la pasta. Como recordarán algunos de Vds., hace exactamente 1 año y 3 días que yo empezaba a dar la lata por aquí, con una entrada dedicada a la obra de teatro Divinas Palabras, y ya por aquel entonces, y en día del espectador, me salió la broma por 18 €. Y no es que el cine esté barato, porque yo pago 6.8 € cada vez que quiero ver cualquier película que luego resulta un bodrio sobre la batalla de las Termópilas o sobre la Guerra Civil o similares, pero si tenemos en cuenta que en el teatro lo que está de moda son los Monólogos de la vagina o de cualquier otra cosa que salga en la tele, me sale más a cuenta ver una buena película (aunque no suela pasar).
Y es que la temática también cuenta. Parece que sólo hay 2 tipos de obras en el teatro: las que tienen mucho polvo encima, pero que adaptan de forma hortera para que pueda ir a verlas gente sin tragaderas, y las que van dirigidas a progres, como este género de monólogos tan de moda a causa del Club de la Comedia.
Y es que no somos nada. ¿Por qué nadie hace teatro de verdad, sin tener que adaptar o modernizar nada? ¿Por qué el Estado no subvenciona las obras para que la gente de a pie pueda acudir? ¿Se creen que es suficiente obra el ver sus juegos de poderes? ¿Acaso no financió en su momento los vuelos privados de Zaplana? Ése si es un actor de opereta, y no los demás.
Qué quieren que les diga, llegará el día en que ni siquiera con un buen sueldo podrá uno ir al teatro de vez en cuando, porque entre que se tardan 40 años en pagar una casa, hay que estar cotizando toda la dichosa vida laboral, y uno tiene que comer, vestirse, lavarse y tener servicios básicos... No me deprimo porque no soy una tecla pero, a este paso, mi diversión principal van a ser los ruidos en mi vivienda.
Discriminación, agua, meteorología, tuberculosis y apagón | Inland Empire


Me va a caer una lagrimilla, estoy muy de acuerdo. Al menos reconforta saber que o no estoy loco o no estoy solo…
No entiendo lo de ser de ciencias o letras, sinceramente, en mi experiencia, y en comparación, los de ciencias son proporcionalmente mejores lectores que los de letras ya que si bien los últimos en algunos casos leen, jamás leen sobre temas de ciencias.
Que conste que prefiero pagar 18e por una obra de teatro que 6e por una peli (salvo muy contadas excepciones). De todos modos y en mi opinión, deberían dejar de dar millonadas al cine y dar pasta al teatro, permitir que la profesión de actor sea posible, y accesible para el resto de mortales, aun con gallinero si es preciso. Inexplicablemente en el pueblo-ciudad en el que vivo siempre se llena los teatros y sin embargo las obras llegan con cuentagotas, no entiendo que sea por ser “provincias”, la pasta es igual en todas partes, creo.
En fin, una obra de teatro mala es siempre mejor que una película mala, porque al menos tienes a quien chillar (lo del tomate podrido lo veo demasiado premeditado)
@Ferio: yo no sé quiénes son mejores lectores o no y, siendo sincero, pondría la mano en el fuego y no me quemaría si te dijera que, de las 30 y tantas personas de mi clase en COU, sólo 2 leíamos cosas que no hubieran mandado en clase.
En cuanto a las subvenciones, me repito: deberíamos dejar de pagarles las patatas fritas a los Zaplanas del mundo, y empezar a usar bien el dinero en cosas que son, quizá no más necesarias, pero sí más adecuadas apriorísticamente.
Se te ha olvidado comentar la venta de los servicios de los espacios escénicos a los malditos musicales. ¡Por las barbas del profeta, no hay cosa más hortera que los musicales! Tuve la oportunidad de presenciar uno de esos esperpentos llamado Grease y te puedo asegurar que si no fuera porque tenía 13 años, hubiera vomitado. Basura como los monólogos, que hemos importado por las buenas.
En fin, aunque te repateen los clásicos (odio a la gente que siempre quiere ir a ver el Tenorio en 31 de Octubre, porque una vez lo hice y…) tenemos un repertorio en la literatura bastante respetable. El problema de los clásicos es que, como casi siempre son dramones, no suelen conectar mucho con el público actual.
Aún así, cuando vas a ver una buena obra de teatro, ocurre como con los buenos conciertos, la interpretación no es enlatada; es única e irrepetible y las impresiones que producen no las alcanzan ni de lejos las reproducciones del video doméstico.
La verdad es que no habré visionado más de una veintena de obras a lo largo de mi corta existencia, y puede que no lleguen a la decena de compañías pero, eso y el mínimo contacto que tuve con este arte al intentar aprender interpretación de enana me demostraron que no es un trabajo nada fácil y que se merecen los precios de las entradas.
Otra cosa es que la administraicón no ponga precios realmente bajos para los estudiantes y desempleados o subvencione teatros y compañías para que no se elitice la entrada.
@Ferio: y no sólo los espacios públicos a los musicales, sino también los recintos a las empresas de helado. LA privatización es lo que tiene.
Yo no sé cuántas obras habré visto, pero unas cuantas sí que son, y a pesar de que algunos actores no me caen muy allá por su excesiva involucración en forma de figurín en temas políticos, reconozco que es una profesión difícil y que requiere de muchas dotes intelectuales.
Eso sí, que el público no comulgue con las obras clásicas es mala señal: Europa se derrumba. Aunque creo que eso ya lo sabíamos.
No puedo resistirme a meter baza y comentar que Barcelona tiene una oferta teatral bastante mejor que la madrileña. En cuanto al precio, me duele mucho menos pagar un poco más (según que ofertas incluso menos) por ir al teatro, donde se dejan las tripas ante el espectador, que los seis euros por ir al cine que no deja de ser darle a un botoncito.
@Ferio: de hecho, Barcelona tiene una oferta de ocio en general muy superior a la de Madrid, pero es que la capital del Imperio sigue siendo un feudo de cazurros en pleno siglo XXI.
Y sí, lo del precio está claro, más teniendo una idea de cómo están las financiaciones para unas cosas y para otras.
Buenas Ferio. Una pequeña apreciación. Ni siendo de letras tampoco uno disfruta mucho del teatro en el Instituto. Haciendo memoria (con todos los respectos de Paul Ricoeur) sólo fuí a dos obras de teatro: “Vacantes” y “Anfitrión”. Y todo porque dí Griego y Latín. De todas maneras, tampoco fuí al cine, y de las películas que vimos sólo recuerdo las que nos ponía nuestra profesora de “religión” para crear debates: a saber, “En el nombre del Padre”, “Gandhi”, “El aceite de Lorenzo”... No obstante, guardo como un tesoro aquellas clases en la cabeza. No sé porqué, quizá porque me sacaban de la monotonía, del encierro de las clases (ya expresaba hace años acertadamente Foucault la semejanza entre prisiones y escuelas). Pero volviendo al teatro… Sí, es caro, y sí, lo que adaptan dá pena. Quizá porque el teatro es más agresivo, quizá porque es más políticamente incorrecto. Sí fuese posible a uno le gustaría ver mini-obras de Harold Pinter, y los “Seís personajes…” de Pirandello, más otras de Dario Fo, Beltrolt Brecht, Ibsen, Chejov, Iunescu…, pero nada, lo de siempre, como mucho un guiño a Lorca y poco más… Así que, visto lo visto, con los cines desapareciendo y músicales y monólogos (¿es eso teatro?) acaparando la escena, no me queda nada más que escribir. Por cierto, no sabía que era el día mundial del teatro. Posiblemente mi padre, aficionado desde hace casi cuarenta años, tampoco. Por algo será. En este país se lo han buscado. Un saludo.
@Ferio: si te sirve de consuelo (), a mí en el colegio me pusieron El Súper-libro (todos los capítulos), Mary Poppins (varios miles de veces), Los Goonies (también miles de veces, incluyendo censura tusivo-vocal por parte de la directora cuando decían ), y En busca del fuego (en Filosofía en 3º, no me preguntes por qué).
Los cines desaparecen devorados por la globalización, como todo; sin ir más lejos, el cine Benlliure, al lado de mi casa, lo ha comprado una cadena para hacer varios mini-cines; también cayó hace meses el Tívoli (aunque aún no hay comprador), y el Cid Campeador va por el camino. Y eso por no hablar del de Gran Vía que se ha quedado el Corte Inglés, si no me equivoco...
En general, la cultura va quedando relegada a un 2º plano, porque hay un sector de gente que tiene dinero y no le interesa, otro que tiene interés pero no dinero, y el que más miedo me da: el de aquellos que no tienen ninguna de las 2 cosas.
Y sí, existe un postulado sobre un 4º sector, pero creo que pereció junto con la antigua Grecia.
Bueno, en Sagunto (puerto de Sagunto, más bien), tenemos una amplia selcción teatral, y a precios económicos. Suelen ser obras que ya han girado por Valencia y resto de España, y vienen aquí a precios más baratos. lo malo, que sólo hacen una (como mucho dos) funciones. Pero obras que en valencia valían más de 20 euros, aquí están de 6 a 8 euros. Y suele haber una selcción bastante decente, no sólamente eso que nombras de antiguas o progres. Hay de todo: clásico, modermo, humor, monólogos, títeres, de adultos, danza, etc.
¿Qué suele fallar?; el público, aunque últimamente suelen haber buenas entradas ( y, sin falsas modestias fue mi grupo el primero que llenó dentro de los amateurs, y de muchos de los profesionales …)
@Ferio: supongo que la clave está, como en todas las cosas, en la demanda. El público español, o al menos el madrileño, parece más proclive a tragarse Ghost Rider en un mini-cine de un centro comercial que ir a ver una representación de una obra clásica (o no tanto). Supongo que nos han enseñado a apreciar los colorines y los sonidos fuertes en vez del directo y el reverberar de los teatros.
Y es que hay un tiempo para la Guerra y uno para la Paz, pero en este país es casi todo Guerra, y la Paz se muere de asco.
Bueno, yo tengo esa chispilla de ir al teatro, al museo, a una ópera. Y espero a que el tiempo sea favorable para ello. Con esto me refiero al tiempo económico y al tiempo temporal, que es lo mismo que decir si la agenda me lo permite (parezco un ejecutivo, jarl).
Aunque me gustaría ir acompañado a este tipo de sitios, pues considero que es más gratificante cuando se difruta con más personas. Pero conociendo a mis amistades, creo que es muy probable que haga este tipo de cosas como siempre, solo.
@Ferio: uf, yo estoy comprobando en los últimos tiempos lo realmente complicado que es eso de hacer cosas en grupo. Será que nos hacemos mayores, pero antes íbamos al cine por la tarde, y luego comentábamos la jugada al calor de unas buenas patatas bravas y unos refrescos; ahora, el que no trabaja se queda en casa con su pareja, o tiene un compromiso con los compañeros del trabajo, o tiene que sacar a pasear al perro, o... Yo también echo de menos esas cosas, pero es lo que tiene la edad adulta. Lo que no sé es por qué.
Bueno, yo sigo yendo en grupo con los colegas. Pero ya te puedes imaginar, cine, de copas, a echar unos futbolines….en fin, ¿Quién es el valiente que se atreve a proponer un teatro, una ópera o lo que sea? Después de las risas ¿Cuántos se tomarán en serio la propuesta? y luego ¿Cuántos querrán participar en semejante aventura?
Se abren demasiados interrogantes para una actividad simple como ésa. Y eso no es más que una muestra de cómo esta evolucionando la sociedad y el interés que tiene ésta sobre este tipo de cosas. Al fin y al cabo lo que hace la mayoría es ir al cine…..lo demás es para turistas, cultos o para otro tipo de gente que no está en su onda.
La juventud de hoy en día debe cambiar….o ser exterminada.
@Ferio: aquí ya no hay tanto cine como solía haber, y el hecho de que lo haya no implica que sea en grupo. Y las copas, si eso, ya te imaginas dónde. Estoy seguro de que les encantaría ir al teatro o a donde fuese, pero están demasiado ocupados con todos y cada uno de sus proyectos vitales.
Probablemente la sea mía, por llevar aún vida de adolescente, y comprendo sus situaciones, pero no puedo evitar sentir nostalgia por el pasado. Como siempre.