Tecniferio
The Last Vampire y Lilith's Dream


Autor: Whitley Strieber.
Género: terror.
Puntuación: suficiente.
Aunque ya hace bastante que terminé estos 2 libros, me veo casi en la obligación moral de escribir sobre ellos para prevenir al audaz lector que quiera informarse antes sobre ellos. Pero primero, una aclaración: incluyo estos libros bajo el género de terror
por el mero hecho de que son libros de vampiros y una fuerza sobrenatural nos obliga a meterlos en ese armario. Además, es que tampoco sabría en qué otro género meterlos; quizá intriga
o bélica
les vendría bien, pero tampoco se ajustarían correctamente.
Ya entrando de lleno en el tema, creo que cualquiera con una puntuación suficiente en subcultura se habrá dado cuenta ya de un par de cosas, y habrá sumado 2 + 2. Efectivamente, estos libros son sendas continuaciones del libro que inspirara aquella película clásica de los '80 llamada El ansia, con Catherine Deneuve y David Bowie, y cameo de Bauhaus al principio. Pero, por supuesto, los libros siempre son mejores que las adaptaciones cinematográficas.
¿O no? La verdad es que la película no se cuenta entre mis preferidas, y me parece floja a ratos, pero lo de la novela no tiene nombre: cuando lo leí, hace ya algunos años, no podía dejar de preguntarme si realmente no era una tomadura de pelo. Aún recuerdo aquella metáfora sexual sobre una salchicha de Frankfurt que... ¡Basta! Esta página está abierta a todos los públicos, y hay cosas que están mejor en el olvido del que nunca debieron salir.
Pues bien, con el paso de los años, Mr. Strieber decidió que no había sido suficiente con 1 libro, y decidió escribirle un par de continuaciones, y yo, que soy lector compulsivo de sagas, me hice con ellas y... Bueno, digamos que tardé un poco en leerlas porque se hacen bastante densas, aunque no por su contenido intelectual, desde luego.
Ya desde el principio, y a lo largo de los 2 libros, el autor nos deja bien claro de qué va todo esto al final: de sexo. Las referencias malsonantes a miembros viriles y mujeres esclavizadas bajo ellos son constantes, e incluye por lo menos una escena de tensión sexual o sexo tórrido en todos y cada uno de los capítulos para explicar, a su manera, la naturaleza pasional de los vampiros y, por extensión, de todos los que les rodean.
Y claro, para justificar esta especie de filia, las tramas de ambos libros, aunque separadas temporalmente por 17 años, tienen como finalidad última el que las protagonistas logren encontrar al macho vampírico que las doblegue en un acto sin parangón de sumisión y suciedad.
¿Y de qué más van estos libros? La verdad es que no sabría decirlo, porque son auténtica caca. Probablemente vayan de violencia, porque ríase Vd. de Guantánamo en los párrafos en los que los cazadores de vampiros, hartos de lanzar bengalas incendiarias contra sus presas, les cuelgan del techo, les abren en canal y les separan las costillas hasta que parecen alas de pájaro. Se le quitan a uno las ganas de comer Krustyburguesas para siempre, sinceramente.
Creo que también van un poco de la superioridad de la raza, la nación y el género. Las mujeres que salen son terriblemente ricas e inteligentes, pero en cuanto aparece un pene en escena... En fin, que no quiero usar expresiones demasiado soeces en horario infantil, pero digamos que se les pone cara de tontas y empiezan a usar expresiones como deseo que me posea con su enorme falo
(no es literal, pero casi, lo juro). Y el caso es muy similar, aunque menos activo sexualmente, cuando aparecen árabes (en contraposición a caucásicos) o franceses (en vez de norteamericanos); es como si los machos blancos yankis fueran algún tipo de semi-dioses, y el resto del planeta... En fin, como la vida misma.
Y el tercer tema del que tratan estos libros es de la superación personal. No, una mierda, no tratarían de eso ni aunque el autor lo jurase, la verdad es que tratan de poco más aparte de ver quién la tiene más grande. Y no, no voy a hacer la gracia de decir el arma
. Estoy hablando de pollas.
Por si todo esto fuera poco, Mr. Strieber usa el recurso de hacernos creer que no es una realidad alternativa, sino la nuestra, haciendo que aparezcan famosetes (porque, en realidad, todo tiene mucho glamour, aparte de muchas vergas) de la calidad de Ben Stiller y Penélope Cruz. En serio. Y es que el autor no pudo desperdiciar la ocasión de incluir a alguien que se llamase Pene
.
Y Vds. me dirán Jo, Ferio, ¿entonces por qué les pones un suficiente cuando ni siquiera merecen haber visto la luz del día?
, y yo les contestaré que es, ni más ni menos, porque el representante del autor merece todas mis loas y responsos si ha conseguido colocar, no 1 ni 2, sino 3 veces seguidas la misma basura en las estanterías de las librerías angloparlantes de todo el planeta, encima con múltiples ediciones y distintos formatos de cada libro, y saliendo en las listas de mejores obras del New York Times. Un dios es lo que es ese tío.
En fin, sólo me queda recomendárselo a fanáticos de Marilyn Manson que necesitan decir en público que leen libros, pajeros de 14 años con filia por lo peor de Anne Rice (aunque yo también me la trague, todo sea dicho de paso), y las patéticas variaciones y combinaciones pseudo-humanas que puedan surgir mezclando a las 2 clases anteriores.
Y no, mejor no me pregunten en cuál de las anteriores estoy yo, no sea que acabemos mal.


¡Novelas de vampiros! Yo, sin contar a Bram Stocker, lo mejor que me he leído (jajajajaja) ha sido lo publicado por Guait Güolf de Mundo de Tinieblas. Eso sí que es un mundo de vampiros terrorífico…....terrorífico por lo malas que son las dichosas novelitas.
Por lo que me has contado de esos libros….dudo mucho que en caso de que lleguen a mis manos les haga una lectura. Creo que mi tiempo merece ser desperdiciado en otro tipo de menesteres.
@Ferio: lo peor del asunto es que yo era completamente consciente de que lo que estaba leyendo era una auténtica bazofia, pero aún así seguí hasta el final. Si es que soy un enfermo para esto de las sagas, no me puedo quedar sin saber cómo termina la historia (que ésa es otra que se me ha olvidado, hablar del final, que es patético).
¿En serio?
....
Otra cavilación metafísica que me ha motivado el tema subyacente o “subyugador” de las novelas es: ¿pueden los vampiros practicar sexo oral o no es un comportamiento sexual retratado en éstos libros por aquello de que en algunos estados norteamericanos es delito? Ya sabes: lo digo por lo de los dientes… ;P
@Ferio: pues la verdad es que no recuerdo ninguna escena de sexo oral, aunque el mordisco de los vampiros modernos (los de Anne Rice y los de este señor) es orgásmico, así que supongo que también causaría placer.
Por Dios, que alguien nos pare los pies.