Tecniferio

El Palacio de la Luna

2006-11-05 19:15

El Palacio de la Luna

Autor: Paul Auster.
Género: novela.
Puntuación: sobresaliente.

El Palacio de la Luna es, ante todo, una novela familiar, entendiendo este adjetivo de forma estricta, no como cuando se usa para referirse a una película de sobremesa de las que echan en Navidad en la televisión publica. Y la verdad es que esto que digo me ha sorprendido incluso a mí mismo. Nunca había leído nada de Auster, y con eso de que ahora le dan importantes premios carentes del necesario rigor, y que en un momento dado uno quisiera hacerse mayor también, decidí darle una oportunidad al escritor progre de moda, a ver qué sacaba en claro. Y la verdad es que, aunque lento, el libro me ha gustado bastante, pero no por las razones que esperaba.

No sé en qué clase de desdichadas páginas de Internet leí que el protagonista de este libro se podía comparar con el Tres Veces Grande Holden Caulfield, y también con el protagonista de La fábrica de las avispas, pero nada más lejano a eso en mi opinión. Precisamente, creo que la gracia de esas otras dos novelas radica en que el exceso de confianza de los protagonistas, su forma de estar de vuelta de todo, es lo que contrasta con el desarrollo (en el caso del primero) y el final (en el caso del segundo). Sin embargo, en este libro es la inseguridad la que ejerce el papel de hilo en el que enhebrar una historia muy bien conseguida, aunque quizá peque un poco de ir a paso de tortuga.

La trama gira alrededor de un aolescente en los años '70 que, nada más salir de la Universidad, deja que la desesperación que ha ido acumulando con los años por diversas razones se apodere de él, hasta convertirse en un indigente enfermo que tiene que dormir en parques y alimentarse de sobras que encuentra en las papeleras. Todo esto durará hasta que sea rescatado por su mejor amigo y su futura novia, y particularmente cuando mejore el ánimo y encuentre un trabajo como cuidador de un anciano moribundo que esconde variopintos secretos que se entrelazarán con su propio pasado, en una suerte de coup de grace, de una manera magnífica.

Tratándose probablemente de uno de los mejores libros sobre los que he puesto el ojo este año, el único resquemor que me queda es que, a ratos, sólo podía pensar en cuándo terminaría el desarrollo de ciertas escenas que resultan redundantes y enlentecen la trama más de lo debido, haciéndolo un poco inaccesible a ratos; nada que no se pueda salvar alternándolo con algún otro buen libro, claro.

Especialmente recomendado para amantes de las tragedias, puede que de las obras antes citadas también y, para qué se lo voy a negar (y llámenme enfermo si quieren), para los que alucinan con los flashbacks de Lost. Ya me dirán si están de acuerdo.

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