Tecniferio
Samain
Igual que la salud física saca partido de los beneficios de una buena alimentación, la mente puede aprovechar las ventajas aportadas por costumbres o ideas adecuadas para nuestro desarrollo intelectual. Sin embargo, no me pregunten cómo está ocurriendo porque no soy sociólogo, pero en Occidente (que actualmente es todo el planeta excepto Oriente Medio y esa parte de África no invadida aún) tenemos el mal hábito de importar todos los usos y costumbres de la insípida cultura estadounidense, probablemente propiciado por nuestra imperecedera visión de que cualquier cosa que haga el país más rico del mundo es bueno o, lo que es incluso peor, deseable.
Anoche fue Halloween, como 9 de cada 10 dentistas recomiendan todos los años. Si usted es una persona mayor, sosegada o pacífica, puede que pasara por su quijotera el celebrarlo de forma tranquila, quizá yendo al cine a ver alguna producción fantástica o de terror (¿El laberinto del fauno, por ejemplo?); yo, de naturaleza voluble y cambiante, de las de ahora quiero paz y luego guerra, la pasé en La CripTa, viendo el concierto de Miguel & the Living Dead y La Peste Negra, y hablando con amigos que suelen repartirse por la piel de toro y a los que sólo veo en contadas ocasiones como ésta.
Pero de lo que quiero hablar realmente es de ese otro grupo de personas que ayer salieron a las calles disfrazados de payasos, caballeros, o vaya usted a saber qué, y de las hordas de niños que asaltaban domicilios y viandantes a la voz de ¡Truco o trato!¡Por El que Camina Delante de los Ejércitos, ¿cuándo perdimos nuestra Dignidad en una timba contra la Chabacanería y la Idiocia?! Porque yo no lo recuerdo, o quizá sea que no jugué aquella partida.
Samain fue, como tantas otras cosas, una festividad pagana (celta para más señas) que fue absorbida por el imaginario cristiano en pro de la evangelización y el dominio de todas las tierras donde apóstol llegara. Originalmente, este día celebraba el año nuevo, que venía acompañado del cambio de las estaciones calientes a las frías (todo esto fue antes del Efecto Invernadero), la recogida de la cosecha, y un tributo a los muertos y su recuerdo. Estos celtas pensaban que, en la madrugada de Samain, la membrana que separaba el mundo de los vivos del de los muertos se disolvía, y que estos últimos vendrían a visitar sus antiguos hogares. Los celtas, temerosos de los espíritus, tomaban varias medidas distintas: primero sembraban los alrededores de sus hogares de comida para mantenerles entretenidos, a la par que llenaban sus casas de huesos; segundo, sacrificaban animales y humanos para mantener contentos a sus difuntos parientes; y tercero, se disfrazaban con pieles de animales muertos para cambiar los roles y pasar a ser ellos los que asustaran a aquellos que venían de visita con mala fe. Es por eso que nosotros nos vestimos de payasos, para asustar a la Inteligencia que pudiera visitarnos esa noche, u otra cualquiera del año, ya puestos.
Por descontado, los medios de masas, como tienen por costumbre, también han contribuido a lo largo de los años a enriquecer esta ancestral tradición, vendiéndote imágenes efectistas muy posteriores (no olvidemos que es una fiesta que data de hace 30 siglos), como los monstruos clásicos de la Universal, los zombis de Romero o los demonios cristianos, y eso por no hablar de las típicas calabazas naranjas tipo Jack-O-Lantern, que en realidad son la americanización del rito celta que consistía en llenar un nabo o un repollo con brasas para alumbrar el camino de los seres queridos difuntos, inspirado en una leyenda popular; lo que es peor es que este año, por primera vez, han visto estos ojitos que se ha de tragar la Tierra que se han vendido en las fruterías calabazas importadas (las de aquí son de una variedad distinta, apepinadas y verdosas), con los ojos y la boca marcadas para que tú, apañado de ti, las troquelases. Y sin embargo, el mercado de importación de cerebros e intelecto permanece con saldo negativo. No tengo palabras para expresar lo que siento, y sin embargo fíjense cuánto llevo ya escrito.
Por supuesto, todo esto desembocó, ya en la época contemporánea, en los especiales de Halloween de Los Simpson, por no hablar de otras series que probablemente no merezcan la pena la degradación de azúcares en mi cerebro, o en enormes festividades dedicadas a macabras temáticas, como en Méjico, donde entronca directamente con el Día de los Muertos (mañana, 2 de noviembre), donde el mal fario de las tradiciones celtas y la tristeza impuesta por las creencias catoliconas dan paso a la alegría y las celebraciones derivadas de viejas costumbres de antiguos pueblos mesoamericanos. Así da gusto morirse.
En fin, quiero creer que si alguien se siente ofendido por esto que escribo, es sólo porque acaba de percatarse de lo poco adecuado que resultó anoche su disfraz de Espinete. No es otra mi intención que echar un poco de luz sobre nuestras enquilosadas mentes, que con tanta propaganda y televisión, viven embotadas mientras celebramos milenarias festividades según las formas de la American way of life, de la que todos renegamos mientras nos comemos un whopper con una mano y sujetamos el mando de la Playstation con la otra.
Lo peor del asunto es que yo no creo en las celebraciones basadas en los ciclos solares, pero las considero un mal menor al lado de la invasión mediática. Sólo por eso, me pondría una piel de animal muerto encima. Es más, ya lo hago casi la mitad del año, aunque a veces no es tan efectivo ahuyentando espíritus como yo quisiera.


Estoy de acuerdo o mas bien me siento de acuerdo, pero igualmente creo que esta postura no es más que el producto de mi pensamiento inmovilista que huye de los cambios porque hasta los celtas (siempre me pregunto a que fuentes acuden los investigadores que hablan de los celtas y otras civilizaciones de ese desarrollo en lo escrito) tambien debieron importar costumbres de algún otro. La verdad es que pensando sobre estos temas de la aculturación por parte de grupos de influencia a lo largo de la historia, me he dado cuenta de que en realidad lo que me irrita contra los yanquis y otra patulea es solo mi conservadurismo, mi resistencia al cambio. Algo parecido a lo que me ocurre con la neolengua de los moviles, la desaparición del libro como medio de divulgación, la telebasura y la comida rápida (pizza por lentejas) etc etc… A mi madre le cabreaba el cambio ordenador-maquina de escribir y los abuelos las minifaldas… Que se le va a hacer. Ha debido de producirse siempre, solo que pienso que cuando le ocurre a uno da la impresión que es que solo las absorciones interculturales de siglos pasados estuvieron bien, no las de ahora.
PD:En oriente medio y en africa, dentro de los limites del integrismo y de la pobreza se copia mucho a los yanquis… ironicamente teniendo en cuenta la situación del mundo.
@Ferio: yo creo que no es tanto el cambio como la pérdida; me explico: si el cambio implicara mejora, entonces sería más fácil, pero cuando la cómida rápida es menos sana que la dieta de toda la vida, la gente deja de saber escribir correctamente por los móviles, y los mayores artistas del momento son peones picapedreros que se presentan a concursos de televisión, ya no estamos hablando de puntos de vista distintos por causas generacionales, sino de una degradación de los valores morales al servicio de la Tontería que, desde luego, a mí no me valen.
En cuanto a lo otro, supongo que en países poco favorecidos se tiende a ver a los EEUU como un modelo a seguir; entonces lo siguen, y es cuando pasan a ser pobres. De espíritu y de dinero, ambas las dos, porque el sistema estadounidense tiene unos repartos muy poco equitativos entre riqueza y pobreza. Malditos...
Querido, me has hundido: “Si es usted una persona mayor, sosegada o pacífica, puede que pasara por su quijotera el celebrarlo de forma tranquila, quizá yendo al cine a ver alguna producción fantástica o de terror (¿El laberinto del fauno, por ejemplo?)”... justo lo que me dispongo a hacer. Aunque he de confesar que hubiera preferido sumarme al evento criptil. Dios mediante, los responsables del entuerto que me impidió asistir, recibirán tarde o temprano una maldición de mi parte :(
@Ferio: eso es que te leí el pensamiento; bueno, no, de hecho debieron ser los hados, porque mencioné la película por una razón fehaciente que no puedo desvelar.
El evento criptil estuvo muy bien, supongo que en breve alguien empezará a publicar daguerrotipos que te pongan los dientes largos.
Laserdance
Saludos!
David
@Ferio: vaya, qué escueto, al final va a ser verdad que no te gusta lo de los comentarios. ¡Gracias por recordármelo, un saludo!