Tecniferio
Varias exposiciones
El día de ayer fue muy prolífico culturalmente; de hecho, hasta la extenuación, cuando quise volver a mi casa casi yací muerto en la cama de la sobredosis de arte y cultura estáticos que me di (o, a ratos, sufrí).
Por la mañana estuve viendo el Museo Naval, que es uno de esos cuasi-desconocidos museos que pueblan las calles de Madrid, aunque la verdad es que tampoco se publicitan en exceso: la entrada es casi más pequeña que un portal de una casa cualquiera, y si no fuera por la presencia de militares en la puerta (está adscrito a un edificio del Ejército), casi pasa desapercibido.
El interior no es excesivamente grande, unas cuantas salas más o menos grandes, rodeando un patio central en el que se encuentran las piezas de mayor envergadura. Y el contenido me pareció muy rico, pero quizá excesivamente heterodoxo: realmente no aprendes mucho de barcos, y sí bastante de las armas de los soldados que iban en los barcos, de los instrumentos de trepanación de los médicos que navegaban en ellos, y de los cuadros con temas navales y sobre grandes batallas de distintas Marinas europeas. En definitiva, la sensación fue un poco extraña, como si fueras al Museo de la Casa y en vez de enseñarte pisos extraños, te enseñan al padre de familia en calzoncillos, viendo el fútbol el sábado por la noche mientras devora compulsivamente un par de huevos fritos con chorizo.
De ahí, y tras hacer una escala culinaria, estuve en la Fundación Mapfre viendo la exposición Klimt. Mujeres. Me encantaría poder decir algo destacable de esta muestra, pero quitando un ligero malentendido con el guardia de seguridad, lo único de lo que queda constancia en mi mente es del absurdo de los títulos puestos a los bocetos (porque no había más que eso, esbozos a lápiz); mis preferidos eran: Mujer tumbada donde debería haber puesto Mujer masturbándose, y Amigas donde debería haber puesto Amantes. Dichosa corrección política.
Para terminar de redondear el día, acudí a última hora a la exposición De Cranach a Monet en el Museo Thyssen, donde no vi a Tita Cervera; sin embargo, sí que vi bastantes cuadros de algunos autores desconocidos para mí y que me gustaron mucho (aunque claro, tras clavarme 3 € de entrada reducida, ya podían encantarme). Especialmente resultaron de mi agrado las obras de Pannini, del que no he encontrado los cuadros que quería; tampoco diré por qué me gustaron, porque muchos dirían que estoy loco y ésa no es buena fama.
También me gustó bastante Bouguereau, y un par de obras sueltas que ahora no sabría decir de quién son, pero es que para ese momento yo ya estaba que me caía de sueño, y es que la Cultura metida a presión, y más a determinados precios, agota a cualquiera.
Aún así, no puedo dejar de recomendar a todo el que me lea que intente buscar este tipo de alternativas al tedio veraniego, en vez de quedarse enganchado al televisor o al Messenger. Si tenemos que dejarnos controlar, al menos hagámoslo con estilo.

¿Pannini? Canaletto? ¿Bouguereau?
Voilá!:
http://www.wga.hu/index1.html
http://www.pintura.aut.org/
A propósito, eso de las pirámides me ha hecho coger un libro de la estantería, que me ha recordado a su vez una clase de “pintura de la Ilustración” que en realidad debería titularse “grillaos del mediados siglo XVII” y sabes, puede que no digas tonterías con eso de los “11 años antes”. Ojo, que no lo digo yo, lo dice un catedrático…
Ya, ya dejo de acaparar tu maldito blog…
@Ferio: vaya, pues eso de las pirámdies lo quiero ver yo, no me voy a quedar tranquilo hasta que no vea que no estoy solo en este maldito mundo en lo que a ese tema concierne.
A los enlaces les echaré un ojo luego, ahora estoy en el descanso de estudiar.
Pues mira, quizá sí sea una alternativa a quedarme en casa leyendo. Lo que ir solo a un museo en Barcelona puede ser un poco…margi, nerd, freak. Aunque si no voy por esa excusa, cerraria las puertas de la cultura debido a lo que la sociedad pueda pensar de un servidor.
Dejando a un lado las chorradas, debería de probarlo. Aunque también debería probar salir de esta maldita ciudad.
@Ferio: yo, si tuviera que elegir, me quedaría antes con lo de salir de la ciudad que con lo de ir a un museo, pero tampoco te arreboles por ir a un museo solo; además, ¡quizá puedas convencer a algún incauto!
Bendito Madrid, que tiene museos ‘desconocidos’ a punta pala.
Me enfadan mucho esas exposiciones en las que t elo venden como el oro y el moro y luego resultans er bocetos, que a pesar de ser todo lo interesantes ¡no son trabajo acabado!
@Ferio: si esos museos desconocidos no valiesen un riñón, y además abriesen de vez en cuando (el Museo Romántico no ha abierto desde que tengo uso de razón, y ahí sigue), todo sería mejor; el bendito Madrid no siempre es tan bendito...
En cuanto a lo de los bocetos, la verdad es que era un poco tomadura de pelo, amén de sosete, pero al menos fue gratis y había aire acondicionado, que con la que está cayendo aquí, bien vale perder el tiempo allí sólo por eso.