Tecniferio
Historia
Hola. Sé que muchos de vosotros ya me conocéis; algunos estáis contentos con ello, y otros desearíais volver atrás en el tiempo, como he vuelto yo a la hora de fechar esto (¿no es poderosa la Informática, que me permite decir que escribí esto cuando nací?). A mí eso me da un poco igual, para qué os lo voy a negar.
Para todos aquellos que sois nuevos, este diario es la continuación de Hoy me he comido una manzana, aunque con algunas limitaciones auto-impuestas: jamás, nunca jamás, volveré a escribir sobre cómo me encuentro, o si mi estado de ánimo es tal o cuál. Eso no quita para que pueda meter pequeños comentarios sobre mi vida en entradas dedicadas a otras cosas, pero en general no tengo intención de volver a plañir en público, que ya tengo pelillos.
La intención principal de este diario es dejar constancia de mis actividades intelectuales para que vosotros podáis imitarme. Desengañáos: jamás podréis acercaros ni un ápice a mi grandeza, estoy protegido por el cálculo infinitesimal. Aún así, eso no quita para que vosotros intentéis dar un paso adelante en vuestra evolución y os preocupéis de vez en cuando por algo más que la Liga y vuestros móviles; yo solo os daré consejos sobre lo que debéis hacer, y vosotros seréis libres de acatarlos o no. La consecuencia a un comportamiento que no me guste será la muerte definitiva, pero tampoco os molestéis por ello: podéis despreocuparos como hacéis con el resto de temas importantes de la vida.
En fin, nada más y nada menos; solo quería dejar constancia de esto para que las generaciones venideras no puedan decir que Ferio no hizo lo que pudo por evitar la debacle de Occidente. La realidad es que fui yo el que la aceleró, pero eso es material de libros de Historia.
